Imagen de archivo del primer ministro israelí
Imagen de archivo del primer ministro israelí - reuters

El Parlamento israelí inaugura este martes su vigésima legislatura

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El Parlamento israelí inicia este martes la que es su vigésima legislatura con diez formaciones y a la espera de que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, forme su tercer gobierno consecutivo tras la victoria en las elecciones del 17 de marzo.

La sesión inaugural comenzará a las 16.00 hora local con el juramento de los 120 parlamentarios, 39 de los cuales son nuevos y una cuarta parte de estos militantes del partido Kulanu, fiel de la balanza en la formación del Ejecutivo.

La vigésima legislatura, en la que el partido mayoritario será el derechista Likud con 30 escaños, bate el récord de mujeres, 28 en total, una más que en la anterior.

Entre las curiosidades más destacables está la relación de hermandad entre dos diputados derechistas, uno del Likud y otra de la formación Israel Beitenu, ambos hijos del exministro israelí de Asuntos Exteriores David Levy.

Un signo de cambio destacable es que por primera vez en la historia política del país todas las formaciones árabes están unidas en una coalición preelectoral, y con sus trece escaños será la tercera fuerza política del legislativo detrás del Campo Sionista, que tiene 24.

Aún así, esta unión no servirá de mucho dado que hasta ahora los partidos árabes solían tener en conjunto 11 escaños y, de cualquier forma, también votaban unidos. Sólo tendría un verdadero impacto político si el Campo Sionista se uniera al Likud en un gobierno de unidad nacional, lo que en principio dejaría la jefatura de la oposición en manos de la Lista Árabe Común por primera vez en la historia.

Impedimentos para la paz

La vigésima legislatura se inicia después de una polémica campaña electoral en la que las relaciones entre la mayoría judía y la minoría árabe se han deteriorado, con graves acusaciones entre políticos de ambas comunidades que rallaron en el racismo.

La más sonada fue obra del propio primer ministro, que el mismo día 17 -durante la jornada electoral- alertó en un vídeo difundido por internet que «los árabes acudían en masa a votar» en autobuses pagados por la izquierda. Una semana después se disculpó por esas declaraciones.

De parte de los dirigentes árabes, la que más generó polémica fue la comparación entre el movimiento sionista que dio vida a Israel y las brutales prácticas del grupo Estado Islámico.

En el marco de estas tensiones, la agenda del nuevo Parlamento israelí tampoco dará descanso a los medios de comunicación, dado que en vías de tramitación hay desde la pasada legislatura dos polémicos proyectos de ley que afectan a las relaciones entre ambas comunidades.

El primero es la llamada «Ley del Estado judío», alentada por Netanyahu como vía para tratar de garantizar el carácter judío de Israel, y la otra insistirá en limitar los poderes de la Corte Suprema, único garante en este país contra el atropello a los derechos civiles