Obama y Netanyahu en una fotografía de archivo
Obama y Netanyahu en una fotografía de archivo - afp

Estados Unidos e Israel, en su peor momento

Las críticas de un funcionario de EE.UU. a las políticas israelíes han puesto de manifiesto el mal momento entre ambos países

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Israel, Palestina y Estados Unidos han vivido en las úlimas semanas una serie de acontecimientos que, más allá de situarles en el foco de la noticia, parecen estar abriendo un nuevo capítulo de sus historias tanto individualmente como en las relaciones entre ellos.

De un lado, las autoridades palestinas han visto cómo Suecia se ha convertidio en el primer miembro de la UE en reconcer su estado como independiente, paso que esperan que se convierta en un ejemplo para otros, entre ellos España. Del otro, Estados Unidos, inmerso en las elecciones legislativas que celebrarán el próximo martes, ha sido testigo de nuevo de cómo su histórico aliado, Israel, ha anunciado nuevos asentamientos en territorio ocupado. Sin embargo, en este contexto, ha surgido un factor clave: unas críticas inisuales desde EE.UU. hacia los movimientos israelíes.

«The Atlantic» publicaba un artículo en el que recogía los calificativos que un funcionario estadounidense, bajo la condición de anonimato, dedicaba al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu: «Lo que sucede con Bibi (el apodo de Netanyahu) es que es un gallina. Lo bueno es que le da miedo iniciar una guerra, lo malo es que no tiene intención en absoluto de alcanzar un acuerdo ni con los palestinos ni con los estados árabes suníes».

Así definía dicha fuente, de la que sólo se sabe que ostenta un alto cargo dentro de la Administración de Barack Obama, las actuaciones de Netanyahu. Para el primer ministro israelí también hay calificativos en el seno del Gobierno estadounidense como el de «miope», «reaccionario», «obtuso» o «pomposo», todo ello debido a su política de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, que ha arruinado todo intento de alcanzar una solución definitiva de paz. Es más, dicha fuente ahonda aún más en la descalificación del actual primer ministro israelí al compararle con los que ostentaron su cargo previamente: «Ni es Isaac Rabin, ni es Ariel Sharon, ni desde luego es Menachem Begin. No tiene agallas».

Las declaraciones de este funcionario, a su vez ratificadas por otro diplomático de EE.UU. a «The Atlantic» que tampoco ha querido desvelar su identidad, no han sentado bien en Israel, y la Casa Blanca se ha visto obligada a desmarcarse de ellas.

«Creemos que tales comentarios son inapropiados y contraproducentes, hablé con el secretario (John Kerry) y él siente ciertamente que una guerra de palabras desde ambos lados no es productiva», explicaba a los medios poco después de la publicación del artículo la portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki.

«Vínculos inquebrantables»

Sin embargo, pese a que entonces Psaki volvió a hacer referencia a los «vínculos inquebrantables» que existen entre Estados Unidos e Israel, según la publicación de «The Atlantic», la situación actual habría generado la posibilidad de que el Gobierno de EE.UU. estuviera planteándose un plan unilateral de paz para resolver el coflicto árabe-israelí.

Por tanto, Israel y Estados Unidos han vuelto a ser protagonistas de acusaciones enfrentadas y no confirmadas o al menos matizadas por parte de sus sendas administraciones. Eso sí, Psaki sí admitía que les resultaba «confusas» palabras como las del ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, quien calificó al secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, de «obsesivo» y «mesiánico», o criticara la «debilidad» de la política exterior estadounidense. «Esas declaraciones que no representan con exactitud ni el alcance ni la profundidad de la relación entre Estados Unidos e Israe», sentenció Psaki.

No es la primera vez que ambos países viven algo así. En marzo de 2010, sólo un día después de que Estados Unidos anunciara, tras meses de esfuerzo, el comienzo de nuevas negociaciones indirectas entre árabes e israelíes con su mediación, el Ministerio del Interior israelí aprobó la construcción de 1.600 nuevas viviendas para expandir la colonia judía de Ramat Shlomo en Jerusalén Este. Es más, la decisión se hizo pública en plena visita del vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, que se vio obligado a condenarla a la vez que afirmó que «es el tipo de iniciativa que socava la confianza que necesitamos».

Como ha ocurrido ahora, a la contundente condena de Biden le siguió la matización por parte de EE.UU., que volvió a poner el énfasis en su compromiso con Israel. Sin embargo, ahora, son varias las voces críticas que han asegurado que lo que sí que es nuevo son unas relaciones tan sumamente deterioradas.

El ex embarjador Danny Ayalon, en declaraciones al medio hebreo «Arutz Sheva» recogidas por Europa Press, se refirió en particular a las fricciones de carácter entre Obama y Netanyahu. «Las relaciones entre primer ministro (de Israel) y presidente (de EE.UU.), algo que considero de suma importancia suma, jamás se han encontrado en un momento como este. Lo que estamos viendo ahora mismo -asco personal, mofas, sórdidas filtraciones mutuas- son cosas que jamás han ocurrido en el pasado», ha añadido Ayalon.