La verdad sobre los misiles atómicos del «gigante» coreano que podrían destruir Occidente

Los primeros cohetes llegaron a la región en 1969 de manos de la URSS. A partir de entonces, el país comenzó su particular carrera por hacerse con el poder militar en los cielos

El arsenal de Kim Jong-un amenaza Estados Unidos. El líder cuenta ya con bombas nucleares y está cerca de conseguir armas con la capacidad de arribar a territorio norteamericano

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El juego de ajedrez continúa. Aunque, eso sí, con soflamas e insultos entre movimiento y movimiento de piezas. Desde que Donald Trump arribó a la Casa Blanca, las hostilidades verbales entre el presidente de los Estados Unidos y Kim Jong-un (el líder de Corea del Norte) siguen aumentando. Todas ellas, acompañadas de intimidatorios vuelos de bombarderos, pruebas armamentísticas e información sobre nuevos proyectos militares. Aquellos que duden no deben preocuparse: todavía nos hallamos en 2017 y no hemos retrocedido repentinamente a las décadas de la Guerra Fría. Aunque este enfrentamiento guarda muchas similitudes con aquel que se vivió entre los bloques capitalista y comunista tras la Segunda Guerra Mundial. Tan solo hay una diferencia: en este caso, los líderes hacen muchos más uso de las bravatas que sus antecesores.

El último en sacar pecho en esta guerra dialéctica basada en el «y yo más» ha sido Kim Jong-un. Al norcoreano no le bastó con disparar (siempre según fuentes de Pyongyang) un misil balístico conocido como el Hwasong-14 el pasado 4 de julio. No; para su régimen no era suficiente. Por ello, el pasado 9 de agosto volvió a poner las armas sobre la mesa y amenazó con atacar las bases americanas en Guam. Y todo ello, después de que Trump gritara a los cuatro vientos que, si el líder comunista continúa con sus amenazas, «se encontrará con una furia y un fuego jamás vistos en el mundo».

Las pregunta son... ¿Existe una posibilidad real de que el ejército de Kim Jon-un lance un proyectil que pueda llegar a tierras americanas? A efectos prácticos, el último misil en ser disparado por Corea del Norte podría alcanzar los 5.500 kilómetros antes de caer sobre su objetivo y tendría la capacidad de transportar hasta 1.000 kilogramos en bombas. La distancia le permitiría llegar hasta Alaska. Sin embargo, fuentes de Pyongyang afirman estar desarrollando (o no haber probado todavía) dos misiles más que podrían arribar hasta el corazón mismo del territorio de Trump: el Taepodong-2 y el KN-14. Por si fuera poco, el país cuenta con cohetes de todo tipo elaborados a partir de la década de los 60.

Primeros pasos

La particular carrera armamentística de Corea del Norte comenzó allá por 1969. Año en que el país recibió sus primeros cohetes de manos de la URSS. Así lo confirma el profesor de la Universidad de Cincinatti Dinshaw Mistry en su libro «Containing Missile Proliferation. Strategic Technology, Security Regimes, and International Cooperation in Arms Control. Dinshaw Mistry».

Concretamente, en su texto señala que el país recibió por entonces los sistemas de misiles FROG. Su rango de acción era escaso (unos 60 kilómetros), pero permitía a la región tener a tiro a la enemiga Seúl. «Los misiles FROG de corto alcance fueron diseñados para proteger [enclaves soviéticos] contra un ataque aéreo o una invasión», determina el historiador Peter Calvocoressi en la obra «Historia política del mundo contemporáneo».

«El funcionamiento de un misil balístico es similar al de un proyectil de artillería»

La llegada de aquellos sistemas de armas permitió al régimen dar sus primeros pasos en la creación de sus propios misiles. Y es que ya se sabe: si desconoces cómo se hace algo, lo mejor es estudiarlo y copiarlo pieza a pieza. Con todo, la cadena BBC es partidaria de que el grueso de cohetes armas arribaron a la región en 1976, y de manos de Egipto. Un país que surtió presuntamente de proyectiles a Corea del Norte a cambio de su apoyo contra Israel. Estos fueron balísticos. Es decir, con una trayectoria imposible de modificar tras ser disparados.

«El funcionamiento de un misil balístico es similar al de un proyectil de artillería. Un motor le proporciona empuje en el lanzamiento y mientras está en ignición; llevando al misil fuera de la atmósfera, donde logra velocidades superiores a los 25.000 kilómetros por hora al no tener que vencer el rozamiento del aire», explica Jesús Torquemada en «Las armas nucleares».

Una vez que el combustible llega a su fin el misil comienza su inexorable caída hacia el blanco. El mayor problema es que su trayectoria es imposible de modificar y, en palabras del experto, «el tramo final de su recorrido está determinado por la velocidad y la dirección que lleve en ese momento».

A partir de los años 60, en definitiva, Corea del Norte se dedicó a nutrirse de misiles de corto alcance, tierra-aire (ideados para lanzarse desde la superficie contra aeroplanos u otros cohetes), antibuque y de defensa costera. Todos ellos, adquiridos a China y a la URSS. Así fue hasta los 70, cuando iniciaron de forma algo más masiva su propia producción.

Hwasong

Los avances continuaron hasta 1984, cuando el país comenzó a elaborar sus propios misiles SCUD. Unos cohetes de corto alcance (aproximadamente 300 kilómetros) desarrollados originalmente por la URSS. «Durante décadas, Corea del Norte se basó en la tecnología SCUD para crear sus misiles. Todos sus nuevos modelos incluían esta tecnología soviética. Esto pone de manifiesto que recibió el apoyo masivo de soviéticos primero, y rusos después, a finales de los 80 y principios de los 90», explican los doctores y expertos en tecnología militar Markus Schiller y Robert H. Schmucker en su dossier «Flashback to the Past: North Korea’s “New” Extended-Range Scud».

Durante dichas décadas Corea del Norte se hizo con dos tipos de misiles balísticos que, posteriormente, fabricó dentro de sus fronteras.

Estos fueron los futuros Hwasong-5 y Hwasong-6, ambos basados en los modelos soviéticos SCUD-B y SCUD-C y con capacidad nuclear, según explica Daniel A. Pinkstone en el dossier «The North Korean ballistic missile program».

Imagen de un misil balístico intercontinental, Hwasong-14, en Corea del Norte
Imagen de un misil balístico intercontinental, Hwasong-14, en Corea del Norte- EFE

El primero tenía un alcance efectivo de unos 300 kilómetros y, en palabras del experto, «sus primeras versiones fueron probadas en 1984». La producción en serie de dicho modelo comenzó tres años después. «Posteriormente, durante un período de cinco años (1987-1992) se comenzó el desarrollo del Hwasong-6», añade el autor en su obra. Este último tenía un rango efectivo de hasta 500 kilómetros de distancia, aunque a costa de portar menos carga explosiva.

Los primeros Hwasong contaban con un motor de combustible líquido, lo que hacía que hubiera que cargarlos antes de su lanzamiento y aumentaba considerablemente el tiempo necesario para prepararlos antes de la ignición. Con todo, fueron sumamente útiles para Corea del Norte. Y es que, el país comenzó a producirlos en masa y ganó un buen dinero exportándolos. A día de hoy, todavía se encuentran operativos y se encuentran en los arsenales de Kim Jong-un.

El último cohete probado por Corea del Norte fue el Hwasong-14. Fue lanzado el 4 de julio de 2017 y podría tener un alcance de más de 5.500 kilómetros. A su vez, soporta una carga explosiva de entre 750 y 1.000 kilogramos. Pyongyang calificó la prueba como la «culminación de una ambición de décadas».

Rodong

La década de los 90 fue una época de esplendor para Corea del Norte. Al menos, en lo que a exportaciones de misiles se refiere. Uno de los proyectiles más vendidos por entonces fue el Rodong. Basado también en un equivalente soviético, contaba con un alcance de aproximadamente 1.300 kilómetros y podía portar una carga explosiva 700 kilogramos. La distancia permitía al país comunista atacar algunas zonas de Japón, así como varias bases estadounidenses ubicadas en las cercanías.

Sus primeras pruebas se llevaron a cabo en 1993, y fueron más que exitosas. «Pyonyang ingresó millones de dólares con la venta de los “SCUD” y los “Rodong” principalmente a Irak, Egipto y Siria», explica Santiago Castillo en su obra «La unificación de Corea: el epílogo de la "Guerra Fría"». A efectos prácticos también se halla en los arsenales de Kim Jong-un en la actualidad.

Principales capitales donde Corea del Norte ya tiene capacidad para hacer impactar sus armas
Principales capitales donde Corea del Norte ya tiene capacidad para hacer impactar sus armas

Taepodong-1

En la década de los 90 Corea del Norte también fabricó por primera vez misiles con una gran capacidad de carga y un considerable rango de acción. Uno de los mayores orgullos para el entonces líder Kim Jong-il fue el desarrollo del Taepodong-1, un proyectil de largo alcance (aproximadamente 2.500 kilómetros de distancia) que podía portar hasta 500 kilogramos de explosivos (entre los que se incluía una ojiva nuclear).

Sin embargo a día de hoy se considera sumamente impreciso y -en palabras de la Federación Independiente de Científicos Americana- no llegó a ser operativo al 100%.

«En la década de los 90 Corea del Norte fabricó por primera vez misiles con una gran capacidad de carga»

Se probó por primera vez en 1998. Ese año (según explica la BBC) Corea del Norte lanzó un Taepodong-1 sin carga explosiva. Al parecer, el cohete iba cargado con un pequeño satélite y el objetivo era ponerlo en órbita, pero el ejercicio fue un desastre. Según determina la cadena, el país aseguró por entonces que el arma había sido creada con fines científicos.

El Taepodong-1 es (pues sigue en los almacenes de Kim Jong-un) un misil de varias fases o etapas. Para ser más concretos, está construido en tres partes (cada una de ellas con propulsión independiente) que se desprenden progresivamente del cuerpo principal del cohete cuando el combustible se acaba.

«Los motores de cohete sólido constan de tres etapas. Una vez que la primera etapa se quema, se separa del misil y la segunda etapa se enciende. Luego, la segunda etapa se quema y separa, y la tercera etapa se enciende. Finalmente, una vez que la tercera etapa se quema, también se separa del misil», explica en uno de sus dosieres el Instituto de Ciencias Matemáticas. La principal ventaja de este sistema es que permite ahorrar carburante y elimina el exceso de peso del proyectil.

Taepodong-2

El proyecto Taepodong no murió con la prueba de 1998. De hecho, demostró estar más vivo que nunca en 2006 y 2009. Años en los que, según autores como Santiago Castillo, Corea del Norte probó una evolución mucho más avanzada de este cohete: el Taepodong 2.

Aunque los ensayos fueron un desastre, a día de hoy Corea del Norte está perfeccionando este peligroso proyectil. «Los Taepodong-2 son capaces de alcanzar objetivos a 4.000 kilómetros, lo que les permitiría llegar a territorios tan lejanos como Hawai y Alaska», determina el autor de «La unificación de Corea: el epílogo de la "Guerra Fría"». Con todo, existe cierta controversia sobre su rango de acción, pues se habla de que podría llegar incluso hasta una distancia de 15.000 kilómetros.

«El misil Taepodong-2 se estima que tiene un alcance de 6700 kilómetros, capaz de alcanzar puntos como Hawái o Alaska, soportando un peso que oscila entre 650 y 1000 kilogramos de una ojiva», explica Vannesa Ramírez en su dossier «Análisis de los intereses geoestratégicos de China y Estados Unidos en Corea del Sur tras el programa nuclear de Corea del Norte».

Musudan

El Musudan es un misil rodeado de cierto misterio hasta hace pocos meses. A nivel práctico, es un cohete balístico de alcance intermedio. Sin embargo, sus pruebas han sido tan escasas que, a día de hoy, los expertos no se ponen de acuerdo sobre la distancia máxima a la que podría ser disparado.

La idea más extendida es que podría tener un rango de acción de más de 3.000 kilómetros. Otro tanto sucede con su carga, la cual rondaría los 650 kilogramos.

Según explica Ignacio M. García en su dossier «El programa nuclear de Corea del Sur ¿Herramienta definitiva para defenderse del Norte o clavija para desestabilizar Extremo Oriente?», el misil ha recibido este nombre debido a que Musudan «es el nombre del enclave en el que se hicieron sus pruebas de lanzamiento». Este autor también afirma que Corea del Norte lo probó de forma exitosa en 2016. «Son del tipo Hwasong-10 y en el desfile del día nacional se mostraron dieciséis proyectiles de este tipo», completa.

Pukkuksong-2

Una de las novedades más destacadas de Corea del Norte en materia armamentística se produjo en mayo de 2017. Fue en esa fecha cuando Corea del Norte aseguró estar preparada para producir en masa un nuevo misil de medio alcance llamado Pukguksong-2. Conocido también como Pukkuksong-2, es un proyectil balístico de alcance intermedio (unos 2.000 kilómetros) con capacidad -según Pyongyang- para portar una ojiva nuclear.

Al parecer, funciona con combustible sólido (lo que hace más fácil su despliegue) y su primera prueba se llevó a cabo en febrero de 2017.

Su origen se encontraría en el misil balístico de lanzamiento submarino Pukkuksong-1. Además, y según ha desvelado la agencia AP «utiliza un sistema de lanzamiento en frío que comienza a usar gas comprimido, seguido por el encendido del motor a mitad de vuelo», «su contenedor es un cilindro liso, sin rieles» y «cuando es lanzado una serie de bloques se desprenden del misil».

KN

Poco hay que decir de los misiles KN. En 2015, Corea del Norte presentó los KN-08 como una versión mejorada de los cohetes intercontinentales que tenía hasta ese momento en sus arsenales. Según la CNN, podría tener un alcance de hasta 10.000 kilómetros, lo que le permitiría llegar hasta los Estados Unidos.

El KN-14 (la versión más moderna del mismo) podría estallar -según la misma cadena- en Washington. Con todo, el desconcierto y la desinformación rodean estas armas.