Entrevista El final del «Arropiero», el asesino necrófilo al que los médicos «frieron el cerebro» con raros experimentos

Juan Ignacio Blanco desvela a ABC como vivió sus últimos días del asesino más prolífico de la Historia de España: «Era un masturbador compulsivo»

El Arropiero, durante sus últimos años de vida - Criminalia

Manuel Delgado Villegas, más conocido en toda España como «El Arropiero», fue uno de los asesinos más crueles de la historia de nuestro país. De él se dice que acabó con hasta 48 personas dentro y fuera de la Península (unas cifras que, a día de hoy no han sido corroboradas) y que no sentía remordimientos a la hora de matar por considerarlo algo perfectamente normal. Con todo, si por algo se ha ganado se particular hueco en la crónica negra fue por ser un pervertido que disfrutaba violando después de muertas a las mujeres que asesinaba. Algunas, como una anciana de apenas 42 kilos.

Sin embargo, lo que no se cuenta de él es que, una vez que fue capturado (y paseado por media España por las autoridades, que le hicieron visitar todos los lugares en los que presuntamente había matado a alguien) permaneció una buena parte de su vida en sanatorios mentales donde fue sometido a todo tipo de experimentos. ¿La razón? Que, al portar una anomalía genética que le hacía contar con una trisomía (un cromosoma «Y» extra -XYY-), los científicos le usaron como conejillo de indias que corroborase la teoría de que ese síndrome era indicativo de maldad.

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«Le dejaron la cabeza como un colador», afirma en declaraciones a ABC Juan Ignacio Blanco, antiguo director de «El Caso»; coofundador de «Criminalia» (la mayor web en lengua castellana sobre asesinos) junto al periodista especializado en sucesos Chris Campos y a Francisco Murcia; y uno de los pocos periodistas que pudo entrevistar a Delgado Villegas cuando se encontraba en el psiquiátrico penitenciario de Carabanchel. «Todo el tiempo que estuve hablando con él, con los barrotes de por medio, estuvo masturbándose con el pene por fuera de los pantalones. Lo hacía como si fuera lo más normal del mundo», completa.

PARA SABER MÁS: Criminalia, la enciclopedia del crimen

Manuel Delgado Villegas en compañía del policía Salvador Ortega
Manuel Delgado Villegas en compañía del policía Salvador Ortega- Criminalia

¿Por qué es tan llamativo el caso de «El Arropiero»?

Porque fue una de las personas más peligrosas de España. Su componente particular son las perversiones sexuales. Esas le hicieron cometer actos que a cualquier persona le pondrían los pelos de punta, como violar el cadáver de una anciana. Además, es una persona que murió sin haber sido juzgado oficialmente nunca. Lo de “El Arropiero” es una de esas aberraciones jurídicas que nadie entiende.

Adentrándonos en la mente del asesino... ¿Por qué se volvió tan cruel?

En el caso de “El Arropiero”, creo que la causa primaria que provocó su violencia fueron los malos tratos, pero los malos tratos que todos los niños de aquella época sufrieron. A “El Arropiero” le daban unas tundas brutales y él, simple y llanamente, salía y se las daba al resto de niños.

Entendía que la violencia no estaba mal. Convivía con ella, formaba parte de su vida y la veía como algo habitual. “El Arropiero” nunca consideró que hubiera hecho nada malo. Para él, quitar un reloj era un motivo suficiente para asesinar. Pensaba que todos lo harían. Al igual que violar un cadáver.

¿Era «El Arropiero» una persona con discapacidad?

Yo diría que si. Cuando viajé a Sevilla para tratar de buscar a personas que hubiesen tenido relación con “El Arropiero”, todas las que le conocían me dijeron que estaba rayando la subnormalidad. Era un sujeto que, aunque fue a la escuela, no consiguió aprender ni a leer ni a escribir. Solo sabía dibujar su nombre, y francamente mal.

Un conjunto de informes clínicos calificaron al Arropiero de mentalmente desequilibrado.
Un conjunto de informes clínicos calificaron al Arropiero de mentalmente desequilibrado.- Criminalia

Siempre se ha hablado de su mal carácter... ¿Es cierta esta leyenda?

Si. Había que tener cuidado con él porque podía ser peligroso cuando se ponía nervioso o se excitaba. Además, tenía una fuerza casi sobrehumana. En una entrevista le vi destrozar con sus propias manos unos botos camperos. Era casi para hacer un número en el circo. Si había algo, por ejemplo, que pusiera frenético a “El Arropiero” era que le pidiesen hacer una felación o un cunilingus. Ese tipo de proposiciones las consideraba actos contranatura. Acostarse con un cadáver lo veía bien, pero lo otro eran guarrearías. Cuando se las pedían se enfadaba mucho.

¿Todo lo que sabemos de «El Arropiero» es gracias a sus confesiones?

No se sabe prácticamente nada sobre los crímenes. Todo es más oscuro de lo que puede parecer. Tampoco existen datos fiables sobre él. Yo -por ejemplo- tengo documentos en los que se afirma que nació el 25 de enero de 1943, pero también otros que dicen que fue el 3 de diciembre de ese mismo año. A partir de ese momento, todo lo que sabe de “El Arropiero” es lo que él contó durante los numerosos interrogatorios a los que fue sometido. El problema es que es muy difícil el poder diferenciar la verdad y lo que eran sus propias fabulaciones.

Él utilizaba un presunto truco mediante el que lograba que, mientras estaba en una comisaría, le diera un ataque epiléptico

¿Mintió «El Arropiero» durante sus interrogatorios?

Los expertos que le estudiaron me dijeron que “El Arropiero” no tenía la capacidad de mentir. Eran datos equivocados, pero él los veía así porque los confundía. "El Arropiero" decía cosas que podría parecer que se estaba inventando, pero la realidad es que le fallaba la memoria y las confundía. Con todo, no era un fabulador ni se inventaba asesinatos para generar una aureola de muertes a su alrededor.

Suele haber controversia a la hora de hablar de unos posibles ataques epilépticos que sufría en los interrogatorios. ¿Eran un treta para evitar confesar?

Él utilizaba un presunto truco mediante el que lograba que, mientras estaba en una comisaría, le diera un ataque epiléptico. Nunca se supo si eran reales o no. Con todo, cuando le daban estos ataques era trasladado a hospitales psiquiátricos.

Nunca se supo si eran de verdad o de mentira, y no se pudo comprobar porque no había el equipo oportuno para hacerle las pruebas. Estos ataques le permitían eludir la acción de la justicia. Personalmente siempre he pensado que sí los padecía. Con las escasas luces que tenía parece imposible que fuese capaz de diseñar trucos tan complicados para librarse de la detención.

El Arropiero permaneció el resto de su vida custodiado en varios centros psiquiátricos
El Arropiero permaneció el resto de su vida custodiado en varios centros psiquiátricos- Criminalia

¿Solía ser muy hablador en los interrogatorios?

El mejor momento para tomarle declaración era por la noche. A esa hora le gustaba hablar. Pero, como él solía decir, dormía perfectamente y a unas horas determinadas. Por ello, los interrogatorios tenían que estar muy preparados. Y es que a la media hora se quedaba dormido encima de la mesa.

«El Arropiero» desveló que había viajado fuera de España para cometer sus crímenes... ¿No es algo raro para una persona con esas limitaciones?

Sí. Él decía, por ejemplo, que tenía una novia en París que trabajaba con un grupo de atracadores. Al parecer, le propusieron colaborar en uno de los robos pero (por un motivo que desconocemos), decidió que no quería participar. Él afirmó que acabó matando a los cuatro atracadores con una ametralladora que tenía. Posteriormente, con la ayuda de su novia, dijo haber conseguido desembarazarse de los cadáveres. Pero luego contó que esta chica se arrojó al rio Sena sin que él tuviese nada que ver.

Hay más oscuros que claros en lo que respecta a “El Arropiero”

Estas declaraciones fueron tomadas como verdaderas. Pero si las analizas son más que extrañas. En los años 60, en España, no se podían cruzar las fronteras como hoy en día, sin documentación ni información.

Mantengo que “El Arropiero” no podría haber hecho todo lo que dijo que hacía (desde ir a las islas, hasta salir del país) solo. No podría haber ido ni a la vuelta de la esquina sin ayuda ni apoyo. Lo que pasa es que no ha interesado investigar nunca qué sucedía realmente con él.

Tampoco ha sido nunca de interés demostrar si el resto de asesinatos sucedidos en el extranjero que se le atribuyen fueron realmente cometidos por él o no. A día de hoy seguimos desconcertados en este sentido. Hay más oscuros que claros en lo que respecta a “El Arropiero”.

¿Y esas no fueron mentiras?

Errores recurrentes, ideas que se mezclaron en la cabeza... Pudieron ser muchas cosas.

¿No hubo interés...?

Sí. Creo que alguno de los asesinatos que se le atribuyen no los cometió él. “El Arropiero” pudo ser un falso culpable para dos de los asesinatos, el de la francesa y el de Ramón Estrada, el dueño de muebles La Fábrica. Existe la sospecha de que fue fichado por un grupo paramilitar para cometer varios asesinatos fuera del territorio español. Se utilizó a una persona con una facilidad pasmosa para matar sabiendo que, si era capturada, nadie le iba a hacer caso.

Manuel Delgado Villegas, «el Arropiero»
Manuel Delgado Villegas, «el Arropiero»- Criminalia

Luego comenzaron los viajes por media España en los que la Policía buscaba que “El Arropiero” les desvelara dónde habían sido los asesinatos

Hay un montón de fotografías en las que se le ve haciendo innumerables viajes a la Península, Baleares, Italia... Para él, los meses en los que viajó eran casi unas vacaciones. No iba muchas veces ni esposado. Le trataban como uno más y, al final, se sintió como una estrella.

Además, para lograr que se abriera, le trataban muy dulcemente. No se le podía forzar porque era muy nervioso. Se trataba de tranquilizarle. Le tenían entre algodones. Además, los viajes que se hicieron con él eran, para muchos inspectores, vacaciones. No tenían el objetivo de descubrir nada.

Finalmente fue trasladado, sin ser condenado, al psquiátrico de Carabanchel. ¿Cómo consiguió entrevistarse con él?

Yo tuve gran amistad con el que, durante muchísimos años, fue el director del psiquiátrico penitenciario de Carabanchel, el médico forense José Antonio García Andrade. Gracias a él pude entrar en el centro en numerosas ocasiones para entrevistar a muchos de los asesinos más importantes de la historia de nuestro país. “El Arropiero” -una auténtica institución- en Carabanchel- fue uno de ellos.

Manuel Delgado Villegas fue detenido el 18 de enero de 1971 en El Puerto de Santa María (Cádiz)
Manuel Delgado Villegas fue detenido el 18 de enero de 1971 en El Puerto de Santa María (Cádiz)- Criminalia

¿Qué impresión le dio «El Arropiero» la primera vez que le vio?

Cuando yo le vi estaba vestido con el famoso uniforme gris de rayas de los reclusos españoles. Rayas que no eran tan grandes como las de las películas. Eran mucho más finas y, al final, al recibir tantos lavados, terminaban siendo de un gris uniforme. El pantalón era muy parecido al de un pijama. No tenía cordón, tenía una cintilla elástica para evitar que los presos atentasen contra su vida o contra la del resto. La chaquetilla era de una felpa muy gruesa. Esto se debía a que no había calefacción en las prisiones y se quería evitar que pasasen frío. Su alimentación había sido muy mala en principio. Pero en el 73, cuando yo fui a verle, las cosas habían mejorado algo. Cuando le conocí, el deterioro mental que tenía era impresionante.

¿Cómo era su vida en el centro?

Lo tenían aislado del resto de los presos. Durante los primeros años estuvo totalmente sedado. Suponía un peligro físico para el resto de prisioneros porque tenía una fuerza sobrehumana y se alteraba mucho. Pero “El Arropiero” fue de los reclusos que mejor vivió. Era una especie de mascota del psiquiátrico penitenciario.

Nadie podía entender que a él le dieran cuatro y cinco paquetes de tabaco al día, y más considerando que al resto no le daban ni un pitillo. También le cambiaban de ropa a menudo, le aseaban frecuentemente... Todos los funcionarios tenían deferencia hacia él. Estaba además en un ala en la que prácticamente solo vivía él. Pero todo cambió cuando le trasladaron a Alicante. Allí sufrió un deterioro absoluto. Dejó de cortarse el pelo y pasó a una dejadez absoluta.

¿Cómo fueron sus entrevistas con él?

Todo el tiempo que estuve hablando con él, con los barrotes de por medio, estuvo masturbándose con el pene por fuera de los pantalones. Lo hacía como si fuera lo más normal del mundo. Era un masturbador compulsivo. El problema que tenía (un problema que le hizo tener éxito tanto con hombres como con mujeres a nivel sexual) es que, además de que estaba muy bien dotado, padecía de anaspermatismo. Es decir, que no eyaculaba nunca y que podía mantener una erección durante horas. Eso le permitió ganarse la vida como chapero o actuando como chulo proxeneta con alguna prostituta que estaba encantada con los servicios que luego le realizaba. Estamos hablando de una persona con una fuerza descomunal. Como me comentó el profesor García Andrade, en una noche podía estar cinco horas tranquilamente haciendo el amor.

En esta fotografía le vemos en compañía del policía Salvador Ortega durante una reconstrucción.
En esta fotografía le vemos en compañía del policía Salvador Ortega durante una reconstrucción.- Criminalia

¿Le daban cigarros?

Si. No he conocido a nadie que fumase más que él. Podía fumar 100 cigarillos diarios. Siempre estaba con una mano en el pitillo y con la otra en el pene. Era como un mono. Si a esto le sumas el aspecto desastroso que tenía cuando le conocí, te daba una impresión bastante precaria. Era una persona a la que le había gustado ir bastante arreglada siempre. Se podía pasar horas recortándose el bigote. Un bigote que trataba imitar el de Cantinflas (partido por la mitad). Pero tras su ingreso en el psiquiátrico, debido a las operaciones... se dejó.

¿Hasta qué punto se notaba su deterioro mental?

Hasta el punto de que era muy difícil que te pudiese decir algo. Era un auténtico galimatías porque pronunciaba muy mal. Si le volvías a hacer la pregunta se ponía muy nervioso y se alteraba mucho. Todo eso era producto de los aberrantes estudios que se hicieron con él durante los primeros años de su detención. Fue sometido a todo tipo de operaciones que le dejaron el cerebro hecho una auténtica pasa. Si es que antes no lo tenía así.

Fue sometido a todo tipo de operaciones que le dejaron el cerebro hecho una auténtica pasa. Si es que antes no lo tenía así

¿Sacó algo en claro de sus conversaciones con «El Arropiero»?

Cunado conseguía relajarse un poco, y en una conversación de una hora y media, había siempre cinco o diez minutos en los que podías entender algo de lo que te estaba diciendo. Pero colocar eso cronológicamente era imposible. Yo intentaba preguntarle por los asesinatos, por sus viajes... pero era difícil sacarle algo. No sabias sobre qué te estaba respondiendo.

¿Por qué le hicieron tantas pruebas mentales?

Oficialmente, en Carabanchel estaba para que examinaran su estado psiquiátrico. A verle vinieron psiquiatras de Gran Bretaña, de Alemania, de Estados Unidos... Y no para entrevistarse con él, sino para taladrarle literalmente la cabeza. Querían demostrar si podían relacionarse sus actos con el cromosoma XYY , el denominado cromosoma de la criminalidad (el cuál tenía). Se quería buscar una justificación para el comportamiento de los asesinos.

¿En qué consistieron estos estudios?

En los 60 se empezó a estudiar el fenómeno de los asesinos en serie en todo el mundo y los neurólogos y los psiquiatras intentaron encontrar una alteración mental en estos individuos para justificar este tipo de actos. Cuando se dieron cuenta de que este doble cromosoma había aparecido en más de uno de estos asesinos, los médicos creyeron que tenían la clave de por qué un ser humano podía cometer actos tan aberrantes. Pero, como se fue demostrando, eso no tenía absolutamente nada que ver.

Estuvo secuestrado porque nunca se le juzgó ni se le condenó oficialmente

Luego se ha demostrado que, personas aparentemente normales, son capaces también de canibalizar niños, por lo que esa teoría queda totalmente desechada. Hoy en día se sigue buscando algo en el cerebro de estas personas que de las claves para poder reconocer a los criminales y detenerles, pero desgraciadamente lo que se ha demostrado es que no existe ningún tipo de componente genético que le haga tener una propensión mayor a matar que otra persona.

¿Fue juzgado oficialmente?

No. Nunca. Estuvo secuestrado porque nunca se le juzgó ni se le condenó oficialmente. Aunque extraoficialmente casi sufrió cadena perpetua. Si se le hubiese condenado, cuatro años después se le hubiese aplicado el indulto general con la muerte de Franco y hubiese sido puesto en libertad. Con “El Arropiero” se vulneró el principio de legalidad. No pudo defenderse de nada y estuvo entre rejas allí hasta casi el día de su muerte.

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