Calendario gregoriano El entierro de Santa Teresa y otras curiosidades de los diez días que no existieron

El cambio del calendario juliano al gregoriano trajo consigo hechos insólitos y confusiones que han pasado a la historia

Primera página de la bula papal Inter gravissimas
Primera página de la bula papal Inter gravissimas - WIKIPEDIA

Santa Teresa de Jesús falleció en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582 y el primero de sus tres entierros fue ¡el 15 de octubre! ¿Estuvo 11 días insepulta? No, la enterraron 24 horas después de su muerte, pero es que la mística de Ávila, fundadora de la Orden de los Carmelitas Descalzos, falleció precisamente el día en que entraba en vigor el calendario gregoriano que corregía el desfase de días que había ido acumulando el de Julio César, conocido como «juliano».

La adopción del nuevo calendario promulgado por el Papa Gregorio XIII (1572-1585) dio lugar a un buen número de anécdotas, confusiones y curiosidades históricas ya que no todos los países la aplicaron al mismo tiempo. El Pontífice que dio nombre al calendario gregoriano ordenó en la bula «Inter Gravissimas» de 24 de febrero de 1582 que «con objeto de que el equinoccio vernal, que fue fijado por los padres del Concilio de Nicea en las duodécimas calendas de abril [21 de marzo]» volviera a coincidir con dicha fecha, se eliminaran de octubre del año 1582 «los diez días que van del tercero después de las nonas [el día 5] hasta el día previo a los idus [día 14], ambos incluidos».

«El día que seguirá a las cuartas nonas [el 4 de octubre], en el que tradicionalmente se celebra San Francisco, serán los idus de octubre [el 15], y se celebrarán las fiestas de los mártires San Dionisio, Rústico y Eleuterio, así como la memoria de San Marco papa y confesor, y de los mártires San Sergio, Baco, Marcelo y Apuleyo», rezaba la carta apostólica.

Italia, España y Portugal y la parte católica de los Países Bajos aplicaron la reforma de forma inmediata. Felipe II, consciente de que la difusión del mismo no podría ser simultánea ni homogénea en todo su territorio, expidió la «Pragmática sobre los diez días del año» en Aranjuez y pospuso su adopción en el nuevo mundo hasta 1584.

Francia lo hizo en diciembre de 1582 y la Alemania católica al año siguiente. Los países protestantes aún se opusieron durante más de un siglo al calendario gregoriano y hubo países, como Grecia, se resistieron hasta el siglo XX. De ahí algunos famosos malentendidos de la historia.

Cervantes y Shakespeare no murieron el mismo día

El 23 de abril fue la fecha elegida para celebrar el Día del Libro por coincidir supuestamente con la fecha de fallecimiento de los dos insignes escritores, el 23 de abril de 1616. Miguel de Cervantes falleció el 22 de abril, pero fue enterrado el 23 y ese día se consignó su muerte, pero William Shakespeare murió diez días después, el 3 de mayo, aunque en el calendario juliano era el 23 de abril.

Newton no nació el mismo año en que murió Galileo

Muchas biografías recogen ambos hechos en 1642, pero el astrónomo italiano murió en Arcetri el 8 de enero de aquel año, según el calendario gregoriano, y el físico inglés nació en las primeras horas del 25 de diciembre de 1642, según el juliano. El 4 de enero de 1643, según el gregoriano. No fue en el mismo 1642, pero no pasó un año entre el adiós del primero y la llegada del segundo.

«Devolvédnos nuestros once días»

La resistencia de los ingleses a adoptar el nuevo calendario llevó al astrónomo Johannes Kepler a decir aquello de que «los protestantes prefieren que su calendario esté en desacuerdo con el Sol a que esté de acuerdo con el Papa». Cyril Aydon relata en «Historias curiosas de la ciencia» cómo «cuando los ingleses (y escoceses e irlandeses) entraron en razón, tuvieron que anular once días» por el desfase transcurrido entre los dos calendarios de tal forma que al miércoles 2 de septiembre de 1752 le siguió el jueves 14 de septiembre. «Creyendo que les habían robado parte de sus vidas, los protestantes adoptaron el eslogan: «Devolvédnos nuestros once días».

La Revolución de Octubre, en noviembre

Los rusos aún tardaron más que los ingleses en abandonar el calendario juliano. El gregoriano se implantó por primera vez en la Unión Soviética en febrero de 1918, de ahí que la llamada Revolución de Octubre protagonizada por Lenin y sus partidarios en Petrogrado el 25 de octubre de 1917, según el calendario juliano, tuviera lugar un 7 de noviembre para la mayor parte del mundo. Para entonces, la diferencia con el calendario gregoriano era de 13 días. Una de las primeras medidas de los bolcheviques fue el cambio del calendario, aunque a partir de 1923 probaron otros y no fue hasta 1940 cuando lo adoptaron finalmente.

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