Historia

En busca de un pelo de Juana de Arco

Dos expertos tratan de localizar las cartas que la heroína francesa sellaba con cera roja, una huella digital y un pelo para examinar su ADN y comprobar si las voces que oía eran causadas por una epilepsia

Juana de Arco
Juana de Arco - WIKIPEDIA
M.A. Madrid - Actualizado: Guardado en: Historia

El pelo de Juana de Arco no sólo inspiró el popular corte de pelo «bob». Podría ser la clave para confirmar si la santa y heroína del siglo XV que llevó a los franceses a la victoria contra los ingleses en Orleans, guiada por voces divinas que creía oír, padecía en realidad una epilepsia parcial idiopática con características auditivas. Así lo sugieren dos expertos italianos en la revista «Epilepsia y Comportamiento», que buscan ahora una hebra de pelo de la doncella de Orleans para confirmar su hipótesis.

Guiseppe d'Orsi, neurólogo de la Universidad de Foggia, y Paola Tinuper, profesora asociada de ciencias biomédicas y neuromotoras de la Universidad de Bolonia, tratan de localizar cartas escritas por Juana de Arco que, según relatos históricos, sellaba con cera roja, una huella digital y un pelo. Dar con alguna de estas hebras permitiría examinar el ADN de la heroína francesa y comprobar si está presente en él alguno de los genes que los científicos relacionan con este tipo específico de epilepsia, señala Live Science. Sería la única muestra posible ya que la heroína francesa fue condenada en la hoguera y sus cenizas fueron esparcidas en el río para evitar su culto posterior.

Hasta el momento, la búsqueda no ha sido fructífera. «Después de diez años a partir de nuestra primera hipótesis, todavía seguimos buscando este pelo», escriben D'Orsi y Tinuper. Ambos comenzaron su investigación hace una década, examinando la documentación sobre el juicio que condenó a Juana de Arco a ser quemada en la hoguera por herejía.

Los relatos históricos detallan, según D'Orsi y Tinuper, algunos síntomas de que la doncella de Orleans padecía epilepsia. Juana de Arco dijo oír voces y haber visto a distintos santos como Santa Catalina y Santa Margarita, así como que el «sonido de las campanas» agudizaba a veces las voces. Los expertos italianos señalan que las alucinaciones auditivas y ocasionalmente visuales son síntimas de este tipo de epilepsia y que ciertos sonidos pueden disparar las convulsiones.

Durante un examen público el 22 de febrero de 1431, Juana de Arco afirmó escuchar las voces «dos o tres veces a la semana» y días después, el 1 de marzo, dijo: «No hay un día en que no las oiga». Los investigadores admiten que la frecuencia con la que Juana dijo oír voces no concuerda por completo con el diagnóstico, ya que otros investigadores apuntan a una menor frecuencia de las convulsiones en pacientes con este tipo de epilepsia. D'Orsi y Tinuper señalan que éstos pueden presentar crisis epilépticas con poca frecuencia al principio, y que también pueden tener convulsiones por causa de ciertos fármacos. No está claro si Juana de Arco pudo haber tomado sustancias que afectaran a sus convulsiones, escriben.

Juana de Arco experimentó a veces convulsiones durante el sueño. «... Yo estaba dormida: la voz me despertó ... Me despertó sin tocarme», dice el 12 de marzo de 1431. Según d'Orsi y Tinuper, el 40% de las personas con este tipo de epilepsia tienen convulsiones durante el sueño, señala el informe de Live Science.

Seiscentos años después de la muerte de Juana de Arco, los investigadores subrayan la «imposibilidad de llegar a una conclusión final». La respuesta podría estar en un pelo de la heroína. Si se encuentra.

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