«Me gusta el Cumbres Mayores, todo un santuario ibérico»

 

Cuando tapeo por Cádiz me gusta parar en Gotinga, en la plaza del Mentidero, donde ponen cervezas alemanas y hay muy buen ambiente. Después me gusta tomarme una tapita de ensaladilla en el balandro; allí todo está de muerte, aunque siemrpe está lleno y cuesta un poco acceder a la barra. En la Plaza de San antonio hay un restaurante muy chiquito que me encanta, San Antonio; siempre que voy pido sangre encebollada.
También suelo ir a Cumbres Mayores, o como lo llama mi cuñado, “el santuario ibérico”.
En la calle Argantonio voy al Mesón de Las Américas, donde ponen muy rico el montadito de la casa. Luego, para el postre, me gusta ir a la heladería de la Plaza de Mina. Mi hermana Patricia y yo siempre pedimos el helado moro de cádiz, nuestro favorito.
Y después de tapear lo que pega es una buena siesta. Recuerdo un día el verano pasado que después de comer me fui a dormir la siesta a la playa de La Caleta. Como soy muy blanco me metí debajo de la sombrita, al lado de unas señoras que estaban jugando al bingo. No me dejaron dormir porque no veas lo que charlaban, gritaban y se reían. Pero no me pude enfadar porque, además, me harté de reír. Estuve a punto de pedirles un cartón.