Reportaje

La Navidad ya se saborea en ‘Aromas de Medina’

Por Carmen Ibáñez Quignon,

Hace algunos días, incluso semanas, que los dulces navideños llegaron a las tiendas para recordarnos que se aproximan las fiestas que despedirán al 2017. Para muchos es pronto, pero lo cierto es que las fábricas de dulces navideños como Aromas de Medina, empezaron la temporada un poco antes, en octubre. Estos días, maquinaria y personal se ponen al cien por cien para llevar a las mesas de los gaditanos los bocados más típicos y esperados del año.

Las instalaciones de Aromas de Medina son un ejemplo de ese ajetreo. Con unas 100 referencias de dulces navideños, 60 trabajadores y unas instalaciones de 5.000 metros cuadrados, la fábrica asidonense  posee maquinaria que ayuda a sus empleados en la producción, pero sus principios están clavados en la tradición. Los inicios de esta empresa se remontan al tatarabuelo de José Joaquín Barrios, director comercial y la actual generación a cargo de Aromas de Medina. Él era panadero y su oficio pasó a su hijo y a su nieto, quien se pasó a la pastelería. Era el padre de María del Carmen Macías, quien junto a su marido Santiago Barrios decidió emprender un proyecto más grande, que llevara el nombre de Medina fuera de la localidad, y que además, fuese en beneficio de los vecinos. Así, en 1958 se fija el comienzo de lo que hoy es Aromas de Medina.

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El catálogo de Navidad de Aromas de Medina reúne unas 100 referencias, entre las que se encuentran recetas antiguas recuperadas y adaptadas. | G.C.

Sus propietarios lo definen como “un obrador grande”, puesto que no producen de forma industrial, aunque sí en grandes cantidades, unos 200.000 kilos por campaña, una cifra muy lejana al millón de kilos de las fábricas de Estepa (Sevilla). Sus instalaciones están preparadas para ser visitadas y explicadas. Un edificio decorado por María del Carmen Macías, con múltiples referencias al pasado árabe de Medina, acoge la tienda y la fábrica. La sala de preparación de ingredientes es donde comienza la elaboración de sus productos. Almendras enteras, canela en rama o limones del propio terreno de la fábrica, se ultiman antes de pasar a la cocina,  de donde salen las masas que serán horneadas y terminadas en una gran sala que está a la vista de las visitas. A pesar de tener procesos mecanizados, las manos, de mujer en este caso, son imprescindibles. Según José Joaquín Barrios, es un elemento clave que marcan el sabor y la textura final de los dulces. También es indispensable en el caso del alfajor de Medina, un producto que está regulado bajo indicación geográfica protegida, y es uno de los productos estrella de la repostería tradicional asidonense junto al amarguillo y las tortas pardas.

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La fábrica de Aromas de Medina inicia su actividad para la campaña navideña en octubre. | G.C.

Estas tres recetas son una pequeña muestra del amplio catálogo de Aromas de Medina, que opta por la variedad. La impulsora de esta filosofía es María del Carmen Macías, que ideó las cajas surtidas. Para ofrecer variedad, rescataron antiguas recetas que veía en la pastelería de su padre, o que ella misma preparaba desde que comenzó a trabajar en el negocio familiar con 11 años. Adaptándolas a los nuevos tiempos, han conseguido tocar los paladares de los más golosos con las pastorcitas, los chocolatados o los mantecados crujientes.

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Los alfajores son junto a las tortas pardas y los amarguillos, los dulces asidonenses más típicos. | G.C.

Postres, bombones y helados, el resto del año

El logo de Aromas de Medina se puede ver en estas fechas en todo tipo de tiendas, incluso grandes superficies. Especial llamativa es su propia tienda, junto a la fábrica, donde un gran mostrador hace ver que los clientes acuden masivamente en busca de provisiones para las Navidades, y también para tomar café y pasteles en su cafetería los fines de semana. Sus clientes son principalmente de la provincia y también en Andalucía. Pero Aromas de Medina no sólo está activa de octubre a diciembre, también funciona el resto del año elaborando postres bombones y helados para hostelería. Con una plantilla más reducida de 20 personas, elaboran estos productos bajo la marca Alanda Medina. Aquí, al contrario que en su marca navideña, prima la innovación. Combinaciones de sabores inéditas, formatos novedosos, modernas decoraciones, son la otra cara del negocio fuera de la estacionalidad de la Navidad.