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El maridaje perfecto de una noche de verano

Por Carmen Ibáñez Quignon,

Jugar con la comida siempre ha sido síntoma de mala educación, motivo de reprimendas. Pero hay tantas formas de jugar y divertirse mientras saciamos el hambre como las que pudo demostrar el XVII Ciclo Cultural Caballero en un evento reinventado para el disfrute de todos los sentidos.

Bajo el lema ‘Con la comida sí se juega’, Bodegas Caballero celebró anoche en El Puerto de Santa María la primera de sus dos jornadas dedicadas a la unión infalible de los vinos y la gastronomía. El arte y la música acompañaron en una noche que podría marca un antes y un después en el ocio gastronómico más allá del clásico tapeo, de las catas o de los maridajes.

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El Castillo de San Marcos abrió sus puertas para la celebración del Ciclo Cultural Caballero, un año más. | C.I.

La experiencia gastronómica que usa como marca el nombre Mercado Castillo San Marcos 2017, dio comienzo a las nueve de la noche con una pequeña recepción a la entrada del castillo, propiedad del Grupo Caballero, con una copa de los vermús rojo y blanco de Lustau, tras la entrega de los ‘tapaportes’ a los asistentes. Minutos más tarde se abrían las puertas de tan histórico y representativo monumento, que los asistentes pudieron visitar. La cita y la noche pedían aire, por lo que todo, puestos de comida, sherry bar, mesas, escenario… estaba preparado en la zona exterior que rodea el edificio.

De la mano de la empresa Eaters, responsable del catering y la organización, esta edición del Ciclo Cultural Caballero se convierte en una velada informal donde la gastronomía es protagonista pero los vinos de Lustau están más presentes que nunca armonizando cada bocado. Este nuevo formato es a su vez una mezcla de otros muy exitosos.

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Ramen aderezado con aceite de plancton. | C.I.

El funcionamiento es similar a un mercado gastronómico al estilo de los que se pusieron de moda en plazas de abasto: puestos de comida variada en forma de tapas para degustar en cualquier parte del espacio equipado con mesas altas. Cada tapa va maridada con uno de los vinos de Lustau, como el steak tartar de ternera retinta con aliño de vermut que acompañaba el Palo Cortao Península o los ostiones de estero con Puerto Fino, que logra la comunión de los sabores más marinos. Otro de los puntos fuertes del evento fue la preparación en directo de los platos, como el montaje de los muy demandados tacos de carrillera o el ahumado de albur. Además de estas tapas, había dispuestas mesas de buffet de tapas frías, donde ya solo el nombre y la libre disposición de la comida gana a más de uno. Igualmente, El Bucarito, uno de los colaboradores, ofreció una degustación de quesos que estaban ensalzados por una decoración muy cuidada y algunos aderezos como mermelada, almendras y variedad de regañás, y bastones de pan. El resto de colaboradores aportaron sus productos, todos con el sello de la provincia: los embutidos marinos de Ángel León, el Plancton marino de Fitoplancton Marino; pescados de Veta La Palma y helados hechos para la ocasión con Moscatel y Pedro Ximénez de la heladería portuense Da Massimo.

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Mesa de quesos de El Bucarito. | C.I.

El vino tuvo su propio espacio en el Lustau Sherry Bar, donde la bodega demuestra ser uno de los embajadores de la aplicación de los vinos de jerez en cócteles que van más allá del rebujito fuera de nuestras fronteras. Es precisamente el mercado internacional donde la bodega ha demostrado su universalidad: “En el distrito de Nueva York vendemos tanto vino como toda España”, apunta Luis Caballero, presidente del grupo del mismo nombre. Parte de estas ventas van destinadas a la elaboración de cócteles, una moda que tanto él como Juan Mateo, responsable de Relaciones Públicas y Enoturismo, esperan se imponga aquí tras ser un éxito en las grandes capitales del mundo. “Queríamos hacer algo desenfadado y accesible”, apuntan sobre el cambio de rumbo de los ciclos culturales. “El vino ya no es algo exclusivo. La gastronomía ha sido un impulso para su consumo, y viceversa”. Señalan que el objetivo de Grupo Caballero es seguir construyendo, aprovechando las “millones de posibilidades” que se han abierto en el mundo del vino.

Si con esto ya se puede conjugar la noche perfecta, hay más. Música jazz y soul en directo a cargo del grupo Lady & The Cats, y la creación en vivo de una pintura de Andi Rivas, artista y diseñador del cartel de la cita y de las originales etiquetas de los vinos que Lustau elaboró para la marca Yodo del restaurante Aponiente (**) de Ángel León.

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El albur ahumado fue una de las tapas que se degustaron | C.I.

El entorno y lo fugaz del ambiente, ese concepto del ‘pop-up’, también tendencia, le dan al evento un carácter exclusivo que da la razón al refrán que habla de lo bueno y lo breve. Aún así, el jueves día 24 de agosto se vuelve a celebrar una jornada similar para la que aún se pueden adquirir entradas a través de la página web Ticketea.