Reportaje

La Predilecta se despide de los chiclaneros tras casi 80 años elaborando dulces

Por Carmen Ibáñez Quignon,

El zumbido de las cámaras es igual al del resto de los días, pero con la tienda vacía parece sonar más fuerte. Pepi siente la nostalgia de 45 años al frente de La Predilecta, que ha sido punto de referencia entre los chiclaneros y sus visitantes. El obrador está parado y a Pepi le entra el gusanillo de ver en marcha la maquinaria que trabajaba imparable seis días a la semana, y prepara un brownie para sus hijos. Ellos han sido el motivo de la lucha de Pepi y los responsables de que se jubile.

IMG_0497

Primer local de La Predilecta, en la calle La Vega de Chiclana. | LA PREDILECTA

El fallecimiento Antonio Panés marido de Pepi Benítez, en 2.000 la dejó a cargo del negocio que el padre de Antonio fundó en 1940 en la calle de la Vega. También con cuatro hijos a los que sacar adelante. Así que se puso al frente del negocio, con el objetivo de dar a sus hijos una alternativa de futuro que les permitiera llevar una vida menos sacrificada por el trabajo. Tres años más tarde, la ley de arrendamiento urbano la obligó a dejar el local original y tuvo que empezar casi de cero en la calle Padre Añeto. Durante todos estos años de duro trabajo, Pepi ha sido como dice ella, “el comodín”, trabajando tanto en el obrador, como en el mostrador si era necesario, y al frente de la gestión del negocio.

IMG_0498

La Predilecta elaboraba artesanalmente todos sus productos.| LA PREDILECTA

Cuando se hizo público el cierre en su página de Facebook, multitud de clientes escribieron comentarios lamentando no volver a probar los dulces y especialidades de La Predilecta. Estos han estado siempre marcados por la elaboración artesanal y sin aditivos. Entre sus especialidades: panellets, los ‘matrimonios’, fruta glaseada, las anguilas de mazapán… Pepi recuerda en estos momentos especialmente los huesos de santo, típicos de esta época: “Nosotros mismos molemos la almendra marcona”, comenta hablando aún en presente. “Este año los prepararé para mis hijos”.
Ahora toca afrontar una nueva etapa, aunque reconoce que al principio le vencía la tristeza. Han sido sus hijos los que le prepararon todo para la jubilación. Confiesa que ha retrasado ese momento, pero tras las vacaciones, decidieron que era el momento de que La Predilecta echase el cierre definitivo. El local está disponible para alquilar, y ya hay personas interesadas. Si volverá a ser una pastelería o no, está por ver. Lo que permanecerá es el recuerdo de todos aquellos dulces artesanos, fruto del buen hacer y la lucha de una mujer.