Reportaje

Paqui Márquez, la sonrisa de Código de Barra

Por C.I.,

Es la sonrisa que recibe a los clientes en Código de Barra desde su apertura. También lo hacía en La Cigüeña, el primer restaurante que montó junto al cocinero holandés Leon Griffioen en Cádiz. Paqui Márquez llegó al mundo de la hostelería para quedarse por caprichos del destino, impulsada por Leon, y por su pasión hacia el mundo de los vinos y el trato con el cliente.

paqui-leon

Paqui y Leon, regentan el restaurante Código de Barra. | G.C.

Su profesión nada tenía que ver con la sala de un restaurante. La informática ocupaba entonces su tiempo, aunque habíatenido alguna experiencia detrás de la barra en uno de los primeros establecimientos de cocina rápida de una cadena americana que abrieron en Cádiz: «Fue una mala experiencia. Por aquello tuve mucho tiempo asi- milado que no me dedicaría a la hostelería». Decidió hacer un descanso de pantallas y teclados y trasladarse a Londres para mejorar su inglés. Allí conoció al que es hoy su pareja Leon Griffioen, que ejercía como cocinero en la ciudad.

Paqui comenzó a trabajar en el restaurante londinense ‘Four Seasons’, en el que se encargaba de recibir a los clientes y ofrecerles un aperitivo. Muchos le pedían «Dry Sherry», sin saber que lo que demandaban era una copa de Tío Pepe, algo tan familiar en su tierra. Fue entonces cuando comenzó a interesarse por el vino: «Me di cuenta de que este mundillo me gustaba. En Londres iba a catas para ampliar mis conocimientos. No había muchas sobre vinos españoles, pero sí sobre referencias francesas, australianas, o sudamericanas».

De vuelta a Cádiz su ciudad natal, la vida le depararía otra sorpresa. Paqui estaba decidida a retomar su trabajo en el sector informático. En aquél entonces Leon encontró un local en la calle Plocia. Él la implicó en el proyecto casi por sorpresa, pero no le costó mucho convencerla. La sala se convirtió en su territorio y se dedicó a seleccionar los vinos que acom- pañarían a la innovadora cocina de Griffioen. En Código de Barra (plaza de Candelaria) ambos siguen formando un tándem perfecto, donde el servicio es alabado por los comensales: «Queremos que se sientan cómodos desde que entran». Lo consiguen, entre otras cosas, anticipándose a sus peticiones y reacciones, normalmente de sorpresa, cuando prueban creaciones como las aceitunas del aperitivo.

paqui-header

Paqui dirige la sala de Código de Barra y es la responsable de su carta de vinos. | G.C.

Paqui ha visto la evolución de la clientela de restaurante en los últimos años: «Hoy se dejan aconsejar más. Tienen la mente más abierta, quieren conectar». También en cuanto a vinos. Código de Barra cuenta con una selección de vinos poco habituales, al mismo nivel que la cocina del restaurante: «Buscamos vinos alternativos, y también potenciamos los jereces». Toda esa pasión y trabajo duro se convierte en orgullo cuando ella y el equipo de Código de Barra despiden a unos clientes satisfechos. Algunos se convierten en amigos, y otros, todos, repiten la experiencia.