Reportaje

Tio Pepe Experience, el encuentro del atún rojo, el vino de jerez y la naturaleza

Por L.V.,

Una vez más Tío Pepe propone a un grupo de medios una experiencia entorno a la gastronomía  y sus vinos, La Bodega González Byass se adentró en la raíces de la Almadraba más allá de los tiempos prerromanos hasta el día de hoy, de la mano de Petaca Chico, una empresa familiar con tradición pesquera y exportadora. Con este BlogTrip, Tío Pepe une tierra y mar gracias a la conexión salina que ofrecen el Mar Mediterráneo, el Océano Atlántico y los vientos de Levante y de Poniente._MG_0681
La jornada comenzó a media mañana, los barcos de “faena” esperaban al costado del muelle del puerto para zarpar rumbo a la cercana almadraba calada a pocas millas y donde más de 40 hombres esperan las órdenes del capitán para comenzar la pesca.
Pedro Muñoz, propietario de la empresa familiar Petaca Chico, conversa con el equipo de buzos profesionales, que serán los encargados del sacrificio del atún rojo que ya se deja ver inconfundible bajo las aguas. Lo principal es que el animal no se estrese ni sufra y su carne permanezca tersa y prieta en todo momento.

El agua comienza a bullir y las aletas dorsales asoman como afilados cuchillos. Los “hombres rana”, perfectamente dirigidos desde la “sacada”, van capturando los atunes que son izados, con maestría, a la embarcación denominada “testa” y que los conducirá a puerto. El asombro, la fascinación e, incluso, la admiración invaden los rostros de los asistentes que, cámara en mano, inmortalizan las escenas que se suceden.

De regreso al puerto de Barbarte, uno de los buzos cuenta historias y anécdotas en torno a las temidas orcas, aquí llamadas “Espartes”, y que son el motivo por el que el atún navega cercano a la costa en sus migraciones huyendo del voraz escualo. Mientras, la tripulación organiza a bordo la faena de pesado y desembarque del pescado, bajo la supervisión de técnicos del Ministerio, que certifican que las medidas adoptadas para la recuperación del atún han dado sus frutos.

Ya en tierra, junto a la playa de la Hierbabuena, comienza un carril de zahorra que se adentra en el Pinar de la Breña, Parque Natural en el acantilado más alto de la zona y desde donde se divisa la Costa de La Luz y África. Bajo una ligera brisa de poniente, espera Antonio Gómez, director del Parque, que aporta algunos datos de la riqueza y valor de este enclave.

Entre pinos, romeros y plantas únicas de enebro marino, un espacio acogedor y camuflado en la arenisca se convierte en un escenario de degustación que da sentido a las miles de armonías posibles entre el atún rojo y el vino de Jerez. El chef encargado de esta noble tarea es Mauro Barreiro, joven cocinero de la provincia con una trayectoria dilatada, embajador del atún de Petaca Chico y gran amante de los vinos de González Byass. A su lado, dispuesto a dirigir una cata magistral, se encuentra Antonio Flores, enólogo de la Bodega y conocido en el mundo del vino como @hacedordevinos.

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Tío Pepe inaugura un picnic de lujo para degustar una selección de conservas de primer nivel que Petaca Chico ha lanzado al mercado. Tarantelo de atún, parpatana y mormo son algunos de los cortes selectos que se emplean en estas delicatessen.

Antonio presenta Tío Pepe en Rama 2017, vino que define como “vivo y salvaje” y que embotella sin filtrar ni estabilizar, directo de la bota. La degustación con la naturaleza y las aves marinas por testigo, alcanza momentos increíbles. La pasión de Mauro, su conocimiento de la materia prima y la afinidad con Antonio dejan pronto armonías únicas, como un tartar de lomo sobre un pan de cristal elaborado con el Amontillado Viña AB. Los cortes de tinte asiático dejan paso a la tradición en el plato con un atún encebollado que ensambló, de manera natural, con Leonor, un Palo Cortado “de libro”. Noé Pedro Ximénez, con más de 30 años de vejez, de color ébano impenetrable que desprende una sinfonía de aromas a vieja confitería, puso el broche gastronómico a una experiencia inolvidable.

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El tiempo pareció haberse detenido en lo alto del acantilado y las miradas se perdían en el horizonte con admiración por lo vivido. Pero la jornada aún deparaba más sorpresas… De la mano de la empresa de ocio ambiental, Nebur, se accedió a la Torre del Tajo, una construcción defensiva del siglo XVI, desde la que se admiró la panorámica de la inmensidad del “mar” de pinos del Parque y de la Costa.

Con esta nueva #TíoPepeExperience se ha mostrado la conexión que tienen los vinos de Jerez con su entorno más cercano, que le otorga carácter y los hace realmente únicos. Es la unión de tierra y mar, vino de Jerez y atún rojo, familia y pasión.

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