Nombre Las Delicias
Dirección Calle Corredera, 31 ()
Horario De martes a jueves: de 12:00 a 17:00 horas y de 19:00 a 0:00 horas. De viernes a domingo: de 12:00 a 17:00 horas y de 19:00 a 4:00 horas
Teléfono 956451807
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Lo de Vejer es una cuestión curiosa. Ha pasado de las cobijás a la más rabiosa modernidad en lo que sería un parpadeo en términos históricos. Sin mucha alharaca, ha sustituido a Arcos como referencia del turismo de interior en la provincia, pero sobre todo, lo ha hecho sin abusar del tópico de pueblito blanco que tanto rédito da desde los tiempos de Teófilo Gaultier.

Vejer ha dado un paso adelante y ha demostrado que se puede ser ‘hipster’ en La Janda, moderno en Andalucía. En lo que se ve que ha sido un esfuerzo asumido por todo el pueblo, Vejer ha hecho del turismo y el visitante su primera industria, pero huyendo del pintoresquismo hortera y el folklore cañí. Sus calles limpias, sus paredes encaladas, libres de pintadas, son un ejemplo para ciudades que, como Cádiz, deben darse cuenta que lo que nos va a dar de comer es el guiri, al que con tanta condescendencia se mira en la capital.

Pero para ser moderno hay que haber sido antiguo y sólo puede construirse lo nuevo sobre los cimientos que otros asentaron con solidez. A Vejer se le nota la solera y que ha sido siempre un pueblo próspero, donde la calidad y belleza de sus edificaciones ha hecho posible que se reconviertan en hoteles y restaurantes maravillosos, que dejan a propios y extraños con la boca abierta y ganas de quedarse. Se llega a la conclusión de que ser conservador no es una opción, sino una necesidad.

Es el caso del restaurante Las Delicias. Aprovechando un antiguo teatro en el fantástico balcón de la Corredera, sus diseñadores han creado un espacio limpio, diáfano, en el que la altura hasta el techo confiere una sensación de amplitud y desahogo que realmente impresiona en cuanto pones un pie. Decoración rabiosamente moderna sin caer demasiado en el tópico (hay palés, pero no se notan mucho) y ambiente joven y cosmopolita.

Hay que reconocer que la primera vez resulta espectacular y predispone a favor. Predisposición que continúa cuando ves que el servicio no va disfrazado de villano de película de James Bond (de las antiguas, las de Connery). Con sus chinos y sus camisas blancas, te hacen perder el miedo que siempre te entra en los restaurantes modernos de que sea el propio Doctor No el que venga a recomendarte el vino.

Ciertamente, lo mejor del sitio ya lo has disfrutado antes de pedir. No puede decirse que sea un sitio para ‘gourmands’ y si quieres experiencias culinarias, en el mismo Vejer hay sitios que te van a dar mejores satisfacciones. Este humilde crítico tiene que confesar que si hubiera escrito esto tras su primera visita, su tono hubiera sido mucho más entusiasta.

Pero el crítico y el cartero deben llamar dos veces, aunque a veces la segunda venga a enfriar en algunos grados la buena impresión de la primera. Absolutamente recomendables las croquetas de chocos en su tinta. También el tataki de atún, el tartar de retinto o el paté de perdiz, rayan a gran altura. Las mini hamburguesas serán un mero divertimento, pero resultan sabrosas. Pero por Dios, no se les ocurra pedir las tostas. Una cosa es el pan de pueblo y otra cosa el ladrillo caravista, que resulta poco apetecible. Y sobre todo no se puede anunciar en la carta tosta de foie y que a la mesa llegue un trozo de pan untado en paté común.

La ejecución de un plato podrá ser más o menos acertada, podrá gustarte o no, pero no resulta de recibo que pidas liebre y te den gato. Una cosa es el foie y otra cosa el paté, por mucho que sea de una calidad suprema (que no lo era). Es una cuestión que debe corregirse urgentemente, porque empaña lo que, por otra parte, es una carta sin muchas pretensiones, pero agradable y conseguida.

Vayan ustedes a Las Delicias, sobre todo si quieren impresionar al amigo madrileño o al cuñado que se cree que lo ha visto todo. Disfruten del local y del ambiente … Pero dejen las tostas para otro momento.