Nombre La Marmita Centro
Dirección Calle Buenos Aires, 5-7. Cádiz ()
Horario De 13:30 a 16:00 y de 20:30 a 23:30. Viernes y sábado, cierre a las 0:00 horas.
Teléfono 956215227
¿Tiene Cruzcampo? No
Terraza No

En la oleada de aperturas de nuevos locales liderados por jóvenes cocineros en el casco antiguo de Cádiz durante 2017 hubo un caso peculiar. Se trataba de una expansión, más que una inauguración. Es un encantador bistró que mantiene el nombre de su matriz (una taberna de muy buen comer en el barrio de La Laguna, también de Cádiz) pero presenta su oferta de forma algo más sofisticada.

Eso sí, La Marmita Centro – la original no tiene apellido– mantiene la combinación de producto, elaboración y diversión del primer establecimiento. Aparece en un entorno más luminoso y cuidado, por más que se trata de uno de esos inmuebles difíciles que ha tenido cuatro nombres en los últimos cinco años sin que ninguno haya resistido. En este caso, parece que la trayectoria será más afortunada porque en el mismo caldero parece que se ponen a hervir un puñado de ilusión con una gran ración de esfuerzo y desvelo, además de llamativas y esmeradas recetas, todo aderezado con una buena materia prima (de procedencia detallada). La combinación consigue que esa esquina de una calle un tanto maldita resucite. La Marmita Centro es, por tanto, el segundo local auspiciado por el joven cocinero Enrique Hidalgo. Ofrece una carta no demasiado extensa (con todo lo bueno que eso supone) pero con variedad para agradar a mucho público.

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La encarnación del acierto puede ser el sencillo y delicioso cucurucho de guacamole y atún rojo que se ha convertido en una obligación al visitarlo. Es el tartar omnipresente en cada barra pero seleccionado con primor y presentado con gracia, con disfraz de helado. Así, casi todo. Un juego de aperitivo que resume la oferta del local sin pretenderlo. Lo conocido presentado de nuevo, elegido, atractivo y asequible.

Para los amantes del mar, aconsejable el mejillón gallego, algas y plancton marino. Absténganse los que tengan remilgos hacia el líquido elemento y repitan sin pudor los que tengan alma de pez. Sin sorpresas ni decepción las ensaladillas (deliciosos el toque de ajillo recuperado en la clásica con langostinos y la de pulpo) o las croquetas pero no por ello hay que descartarlas. Como sucede con casi todo lo probado, sabroso, contundente hasta un límite justo y con los ingredientes bien escogidos.

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En la carta de La Marmita del Centro destacan los ravioli de rabo de toro y bechamel de cabra, aunque también hay una opción de tomarlos en su jugo, además del arroz meloso de presa ibérica, trufa y payoyo. Ambos platos contundentes y que dejan recuerdo. Para los amantes de la carne, el repertorio también es escueto pero excelso, con el aval de los productos del vejeriego Paco Melero tratados de forma respetuosa. Hamburguesa 100% retinto, carrillada o entrecot de ternera son algunas propuestas. A destacar, para los que comen con los ojos, la elegante presentación de casi todos los platillos. Para terminar y por votación popular de los asistentes en las cuatro visitas realizadas –pero no por mi experiencia propia– destacar la suavidad golosa de postres, con presencia de fruta muchos. Celebrados todos.

A la propuesta culinaria se suma un local pequeño y cuidado, con un saloncito melancólico en un antiguo patio, una preciosa mesa en esquina con ventana o un servicio inteligente y agradable (liderado por una jefa de barra que me pareció gran profesional, de larguísima vista y mayor olfato) tras unos inicios dubitativos, algo despistados. Además de comer a la carta en mesa, se puede tapear en barra. Ofrece un acertado (y muy de moda) menú finger para disfrutar de pie en una zona reservada a un precio más que razonable y con una selección de casi todo lo mencionado