Vídeo: Lo que está en tu mano para esquivar el cáncer - GUSTAVO MORALES

DÍA MUNCIAL CONTRA EL CÁNCER«La alimentación es una herramienta más en la prevención y el tratamiento del cáncer»

Odile Fernández, médico de familia y superviviente de la enfermedad, es autora del libro «Recetas para vivir con salud»

MADRIDActualizado:

Allá por 2010 el futuro de Odile Rodríguez, médico especialista en medicina de Familia, se tornó negro y sin salida. Le diagnosticaron un cáncer de ovario con metástasis, y le dieron una esperanza de vida de apenas unos meses. «El mundo se me echó en cima. Por mi profesión había acompañado a gente en cuidados paliativos, y lo llevé muy mal. Tenía 32 años, y un niño de tres al que le grabé un video de despedida porque iba a morir, como la mayor parte de mujeres con un cáncer como el mío. Llegué a aceptar la muerte como parte de la vida».

Hasta el momento en el que su oncólogo le propuso una cirugía irreversible. Ahí fue cuando pensó: «quiero sanar, quiero ver crecer a ese niño». Y reflexionó acerca de todos los conocimientos adquiridos durante su carrera de Medicina. «Si el diabético o el hipertenso cuando cambia su alimentación mejora, o el obeso adelgaza... con el paciente oncológico tiene que ser parecido, me dije. Esto me llevó a mejorar mi alimentación y mi estilo de vida. Cada día me sentía mejor, y la quimio no tenía tantos efectos secundarios...».

Han pasado ya 7 años de aquello, y Odile Fernández no solo se ha curado, sino que ha tenido dos hijos más, se está preparando para su primera media maratón, y desde entonces no ha parado de explicar los beneficios que puede conllevar el hacer ciertos cambios en nuestra alimentación, sobre todo en prevención y durante el tratamiento del cáncer. «Es una herramienta más, no es una alternativa al tratamiento médico convencional», aclara, pero para después advertir que «debería ser obligatorio incluir nutricionistas y psicólogos en las unidades de oncología».

Fruto de su experiencia profesional y personal nace su último libro, Recetas para vivir con salud, donde han colaborado primeras espadas de la cocina española como Ferrán Adrià, Karlos Arguiñano, Joan y Jordi Roca, Susi Díaz, Alma Obregón, Ángel León, Lala Kitchen, José Andrés, Andoni Luis Aduriz, entre otros y que hoy, Día Mundial contra el Cáncer, cobra especial relevancia.

Todos creemos que nuestra relación es relativamente sana...

Incluida yo. Antes de diagnosticarme cáncer, creía que mi alimentación era más o menos buena, pero cuando empecé a investigar, me di cuenta de que mi alimentación estaba muy alejada de lo que realmente era una alimentación «anticáncer». Ni la población general ni los sanitarios tenemos una formación en nutrición saludable y damos por hecho que los productos del súper deben ser relativamente sanos si se permite su venta. Nada más lejos de la realidad. Al menos ya sabemos por diversos estudios científicos que la alimentación es un factor asociado a la mayoría de los cánceres. Lo bueno de este dato es que nosotros podemos modificar nuestra dieta y lograr una alimentación más saludable que reduzca nuestro riesgo de padecer cáncer, en especial de colon, de mama, próstata, páncreas y endometrio. Solo necesitamos estar bien informados.

Dieta y cáncer. ¿Qué se sabe exactamente y cuál es el patrón alimentario en el que no debemos caer?

En los últimos años se han publicado numerosos estudios que relacionan determinados patrones alimentarios con un mayor o menor riesgo de padecer cáncer. La revisión más completa de la evidencia que relaciona el cáncer con la dieta ha sido realizada por la Fundación Internacional para la Investigación del Cáncer (WCRF, por sus siglas en inglés). El primer informe publicado por dicha organización, titulado Alimentación, nutrición, actividad física y prevención del cáncer, data de 2007, si bien se espera que a lo largo de este año se publique una actualización. De ahí extraemos una serie de recomendaciones básicas para prevenir esta enfermedad que enfatizan la necesidad de consumir verduras, frutas, cereales integrales y legumbres en cada comida y limitar las patatas, la carne roja, el alcohol, la sal y los alimentos con alta densidad calórica, así como intentar eliminar la carne procesada, los embutidos y las bebidas azucaradas. Los estudios demuestran que hay concordancia entre seguir estas recomendaciones y el riesgo de padecer cáncer.

Usted sostiene que en nuestro poder tenemos una poderosa herramienta preventiva... A partir de ahí, ¿qué cosas concretas añade usted que deberíamos tirar o reducir en nuestra despensa?

Como digo, las bebidas azucaradas (tipo refresco de cola) la pastelería y bollería industrial, los alimentos azucarados, así como los embutidos, la margarina, la mantequilla, los aceites de semillas refinados y la nata. Las patatas fritas, y los quesos muy grasos, el alcohol, y el aceite de palma, a toda costa. La ingesta de lácteos la reduciría a dos diarias, y a poder ser, de yogur y queso fresco.

¿Cuáles deberían ser las bases generales de nuestra dieta?

Deberíamos consumir alimentos de origen vegetal en abundancia (hortalizas, frutas, legumbres, semillas y frutos secos), y mejor si son alimentos frescos y de temporada. Incluir cereales en la dieta a diario, pero en su forma integral, consumir lácteos como máximo una o dos veces al día (yogur y queso fresco), huevos (de 3 a 4 veces por semana) y pescado (también de dos a cuatro veces por semana)... Todo cocinado con aceite de oliva virgen.

¿Algunas sugerencias más personales?

A esta forma de alimentación añadiría especias antiinflamatorias como la cayena, el chile, el jenjibre, la cúrcuma, la pimienta, la canela, el clavo y el cardamomo. También incluiría la toma de prebióticos para mejorar la salud intestinal como el kéfir (de leche, agua o té kombucha), los encurtidos como el chucrut y las aceitunas, el vinagre ecológico de manzana, el kimchi, el tamari (salsa de soja), el tempeh, el natto y el miso.

¿Cómo debe ser el cambio hacia una alimentación más sana en los niños, algunos tan reticentes a las verduras?

Los padres somos responsables de ir introduciendo en su dieta hábitos saludables. Sobre todo, a través del ejemplo. Ellos se reflejan en nosotros. Así que cuanto antes mejor, porque luego el cambio en la preadolescencia resulta más difícil. Es bueno apostar por no regañar, no premiar, ni castigar, ni chantajear con dar chuches el consumo de verdura... Otra forma ideal de comprometerles con una vida sana es invitarles a cocinar con nosotros. Sin agobiarles, sin obsesionarles, pero sí hablándoles de la importancia de una buena alimentación. Un consejo es empezar por las meriendas, por ejemplo, limitando la bollería y las galletas para contadas ocasiones, aunque aceptando que de vez en cuando tendremos que hacer una excepción. En su lugar, podemos probar a ofrecer un puñadito de frutos secos, como nueces, o ancardos. Pero sobre todo, no les compremos lo que no queremos que coman.

Una recomendación que no esté de más recordar para los más mayores de la casa...

Que intenten mantenerse en su peso. Existe una asociación directa entre cáncer y obesidad. Se estima que, cada año, más de 90.000 muertes por cáncer son causadas por la obesidad o el sobrepeso (aproximadamente el 20%), y se han relacionado también con un mayor riesgo de padecer cáncer de esófago, ovario, mama, endometrio, riñón y próstata. Así que, junto a una buena alimentación, traten de hacer ejercicio de forma regular... desde hoy mismo.