Familia - Vida sana

Las enfermedades de tus hijos que debes, o no, comunicar en el colegio

La escuela supone un importante foco de contagio de virus

Las enfermedades de tus hijos que debes, o no, comunicar en el colegio

Los colegios son importantes focos de contagio de virus, por lo que durante el inicio de las clases se pide a los padres que extremen las precauciones en cuanto a la higiene de sus hijos. Aunque muchas de las enfermedades que los niños contraen en las escuelas no son realmente peligrosas y son muy comunes, por lo que no es necesario comunicarlas en el centro escolar para que el resto de padres lo sepan. En muchos casos simplemente bastará con dejar al niño en casa hasta que muestre una mejoría o extremar la higiene y precauciones para que no se produzca contagio de las siguientes dolencias:

— Gastroenteritis: es realmente frecuente en los primeros años de colegio. Se caracteriza por una fiebre alta, vómitos y diarrea y es fácil de contagiar vía fecal-oral, aunque es provocada por el rotavirus, algo para lo que ya se cuenta con vacuna. La mejor manera de tratar un caso de esta enfermedad es mantener una correcta hidratación y una dieta que ayude a prevenir la diarrea, aunque en casos extremos se podrán recetar antibióticos.

— Otitis: es una inflamación del oído medio muy común en los niños pequeños, ya que sus trompas de Eustaquio tienen diferentes medidas a las de los adultos. Suele ir acompañada de fiebre y acumulación mucosa, aunque en muchas casos no suele durar más de tres días si recibe un tratamiento con gotas antiinflamatorias adecuado.

— Roseola: el niño va a mostrar fiebre realmente alta, que en algunos casos podrá llegar hasta los 40.5º C. A los pocos días comenzará a aparecer un enrojecimiento de la piel, en forma de pequeños lunares, y que ocupará tronco y extremidades. Este erupción cutánea no provoca picores y tan solo durará alrededor de una semana. Otros síntomas que se suelen apreciar son la acumulación de mucosa, enrojecimiento de los ojos y dolor de garganta.

— Conjuntivitis: se trata de una inflamación de la parte interna del párpado y la membrana que envuelve al ojo. El síntoma principal es la irritación que provoca una secreción de lágrima continua con la finalidad de limpiar la cuenca del ojo, aunque algunas veces pueden aparecer legañas provocadas por estas lágrimas. Por lo general, si se trata adecuadamente con colirios que contengan antibiótico no suele durar más de una semana.

Lo que sí se debe comunicar en el centro escolar

Entre muchas otras enfermedades un poco más graves que las mencionadas anteriormente, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria quiere destacar las siguientes:

— Piojos: son unos parásitos que viven en el cuero cabelludo y crean molestias como picores. Independientemente de las cualidades de la persona que se infecte suelen preferir un cabello limpio.

— Meningitis: se trata de una inflamación de las meninges, que se caracteriza por fiebre, náuseas, vómitos, cuello rígido y dolores de cabeza. En caso de ser necesario se podrá tratar con a través de antibióticos.

— Sarampión: una enfermedad muy contagiosa que provoca picazón y zonas con rojeces. Además también suele presentar fiebre, dolor muscular y dolores de garganta, entre otros síntomas. Para prevenir esta enfermedad existe una vacuna, aunque la gente que ha sufrido una vez su contagio no vuelve a repetirlo.

— Paperas: es una inflamación de las glándulas salivales y suele estar causada por un virus que se transmite a través del contacto con fluidos respiratorios. Suele causar dolor e inflamaciones en la zona del rostro, la cabeza y la garganta y fiebre. Para evitar que el niño empeore será recomendable mantener una dieta en alimentos blandos.

— Varicela: es un virus contagioso en el que aparecen sarpullidos compuestos por ampollas y que crean fuertes sensaciones de picor. Además, el enfermo también puede presentar fiebre y dolores de cabeza y estómago. Lo principal será mantener al niño lo más cómodo posible y evitar que se rasque en las zonas afectadas por el sarpullido, que utilice ropas que no causen roces y que tome baños con agua tibia que le ayudarán a aliviar los picores. También se puede contar con ciertos medicamentos recetados por especialistas.

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