Imagen de archivo durante la semana de lactancia en Alcalá de Henares
Imagen de archivo durante la semana de lactancia en Alcalá de Henares - De San Bernardo

«Somos la leche»La lactancia materna, un choque entre las expectativas y la realidad

El paso de ser una pareja a crear una familia, los comentarios de la gente como factores negativos o los falsos mitos que se tienen al respecto, hacen que todavía haya mucho que hablar sobre amamantar a un hijo

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«La maternidad es una etapa desconocida, llena de mitos y miedos, si eres madre primeriza». Esta es una de las frases que aparecen en el libro «Somos la leche», con el que Alba Padró pretende dar a conocer gran parte de su experiencia como madre. Dudas y consejos sobre la lactancia y sobre lo que no se sabe pero se cree saber. «Me apetecía dejar sobre escrito las palabras que a mí me hubiese gustado encontrar antes de tener a mi hijo», confiesa esta auxiliar de clínica.

A la hora de hablar de la lactancia, Padró asegura que no hay límites de ningún tipo. Es decir, «se debe amamantar porque nos apetece como madres. Me parece maravilloso las que deciden no dar el pecho a su hijo, es totalmente respetable».

«No hay límites para decidir hasta cuando se le tiene que dar el pecho a un hijo», apunta Padró. Esta especialista se centra más en la felicidad que en una época establecida por meses. «Hay que amamantar hasta que te haga feliz hacerlo». Las recomendaciones oficiales hablan de dar el pecho durante los primeros seis meses, de forma exclusiva y complementada con alimentos un mínimo de dos años. «A partir de ahí, la lactancia terminará cuando madre e hijo quieran».

De lo que no cabe duda es de que el posparto es el momento más complicado para una mujer. «Con la lactancia llega el choque entre las expectativas y la realidad. Es una experiencia cambiante para las madres porque tener un bebé demanda mucho».

Padró asegura que no es fácil, pero que con un buen plan, todo puede fluir en la familia y llevarse a cabo. Como otras consecuencias negativas también están los comentarios de la gente, de «terceras personas». «Todo el mundo tiene la manía de opinar sobre cómo lo haces, si bien o mal y eso agrava la situación de frustración que tienen las madres. Cuando se asume esto, quedan dos opciones: o luchas o te unes a ellas», continúa esta auxiliar.

El sexo y la pareja

Durante la etapa de lactancia, también hay otra pieza fundamental: el padre. Pasar de ser una pareja a formar una familia es un gran salto. «Los hombres pasan a un segundo plano porque las hormonas de la madre se alteran y se centran en cuidar al recién nacido», insiste Padró.

El apetito sexual en la pareja también dependerá de cómo haya ido el parto. «Cuidar de un bebé es duro y las madres también necesitamos a alguien que nos cuide a nosotras». En este punto, la especialista concluye que, tanto el padre como la madre, «deben buscar alternativas, que haya más comunicación y se busque el punto de unión entre los dos».