Prevención

Los accidentes domésticos más comunes en niños según su edad

El hogar es un lugar lleno de potenciales riesgos, especialmente para los más pequeños

Actualizado:

Según indica la Unión Europea, la primera causa de muerte en los niños son los accidentes. Tanto es así que, actualmente, existen más fallecimientos por causas de este tipo que por la suma de todas las enfermedades infantiles. La mortalidad por accidente, en los más pequeños, se estima en un 8 por ciento en España, donde destacan los accidentes domésticos. Por ello, la prevención de estas lesiones no intencionadas es clave y primordial.

De cara a ofrecer una ayuda y seguir unas pautas, Meridiano, compañía de seguros, ha presentado una guía de atención al menor en este tipo de circunstancias, basándose en los más frecuentes según las edades de los pequeños.

De 0 a 6 meses de vida

Los accidentes más frecuentes son la sofocación en la cuna, los traumatismos por caída del cambiador o de la cama, las quemaduras en el agua del baño o por ingesta de líquidos calientes (biberones).

De 6 meses a 1 año de vida

En esta horquilla de edad, el bebé suele llevarse todo a la boca, por lo que los accidentes más frecuentes pueden ser por atragantamientos. Además, justo al final de este periodo van a comenzar a gatear y andar de forma insegura, por lo que va a aumentar el riesgo de sufrir traumatismos.

A partir de los 3 años

En este periodo, los accidentes más frecuentes son los producidos por las ingestas de productos tóxicos y/o medicamentos, llevados por su curiosidad. Son comunes, también, los episodios de sofocación por frutos secos, chicles y otros frutos con hueso.

En los mayores de 6 años

Los traumatismos pasan a ser los accidentes más frecuentes a esta edad debido a su constante actividad en juegos y deportes.

A partir del año de edad, se pueden utilizar metidas de prohibición, ya que el niño va a ser capaz de entender y obedecer órdenes.

La sensibilización y formación en los ámbitos donde los niños se mueven como el hogar, el colegio, etc., es la clave, dándoles responsabilidades acordes a su edad para que sepan auto protegerse y eviten posibles riesgos. Se sentirán, además, valorados y confiarán más en sus padres y en sí mismos.