Desarrollo profesional

Trucos para superar el miedo a hablar en público

Un 75% de la población padece glosofobia, un sentimiento de ansiedad y nerviosismo que puede influir de manera negativa en la carrera profesional

Se debe aprender a transmitir entusiasmo con la idea que se comunica y seguridad en uno mismo
Se debe aprender a transmitir entusiasmo con la idea que se comunica y seguridad en uno mismo

Muchas personas admiten que no les gusta o incluso sienten pánico al hablar en público. En concreto, un 75% de la población sufre algún sentimiento de ansiedad o nerviosismo al hacerlo, según un estudio realizado por Adecco sobre glosofobia. Esto confirma que el miedo a enfrentarse a una audiencia, manifestado con sudoración, náuseas o un alto ritmo cardiaco, es muy habitual entre la población.

El sistema educativo español, a diferencia de lo que ocurre con el americano, no potencia la habilidad de hablar en público, que puede resultar fundamental durante la carrera de cualquier profesional. Superar una entrevista de trabajo, obtener financiación para un proyecto o cualquier labor comercial requiere un buen manejo de las cualidades comunicativas. Hay que transmitir entusiasmo y seguridad en uno mismo y, por supuesto, manejar el tema del que se habla.

Para tratar de superar con éxito este tipo de situaciones y aprender a dar un buen discurso en público, IMF Business School junto a la escritora e influencer, Espido Freire, ofrecen cinco claves para practicar la emisión de la voz y el lenguaje corporal:

1. Aspectos como la claridad, el orden, el entusiasmo y la persuasión son fundamentales para una buena oratoria. En los negocios o en cualquier otra actividad, la forma en que hablamos será la referencia por la que se juzgará, aceptará o rechazará al locutor. Cómo transmitir una idea condiciona el interés de ésta: el tono, la pronunciación y el volumen influyen en la atracción que puede generar un mensaje.

2. ¿Qué queremos contar? Esta es la pregunta o punto de partida de cualquier discurso. Todo mensaje nace de una necesidad de comunicar algo. Utilizar mensajes simples y huir de extensos mensajes cargados de contenido ayudará al interlocutor a digerir de forma mucho más rápida lo que queremos transmitir y siempre será más fácil de recordar.

3. La audiencia condiciona el mensaje. Hablar ante un grupo de adultos es muy diferente a dirigirse a un público formado por niños. Conocer quién es el receptor del mensaje es fundamental a la hora de construir un contenido. Al hablar existe cierta tendencia a dirigir la voz siempre a un mismo sector, normalmente el que se sitúa justo en frente. Para evitarlo, hay que proyectar la voz e intentar mantener contacto visual no sólo con esa parte de la audiencia sino también con los que se sitúan a los lados.

4. El lenguaje corporal puede revelar tanta información como las palabras. El lenguaje no verbal funciona como las cookies en internet: sin ser conscientes, los gestos transmiten información sobre el estado de ánimo, sentimientos e intenciones del locutor. Incluso los silencios, comunican. Ser consciente de esto es el primer paso para corregirlo y conseguir que el cuerpo transmita lo mismo que las palabras. Según la escritora e influencer, Espido Freire, el mejor consejo para practicar y mejorar el lenguaje corporal es «ensayar delante de un espejo, así siempre puedes localizar esos tics y tratar de evitarlos en la medida de lo posible».

5. Por último, es fundamental tener confianza en uno mismo, creer en lo que se hace y otorgarle a los errores el peso que tienen. Para la experta, «todos cometemos errores. A veces, sólo nosotros somos conscientes de esos supuestos fallos de uno mismo. Corregir es de sabios y siempre se puede mejorar, pero sin ser demasiado autocrítico y obsesivo con uno mismo».

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