Familia - Educación

El papel de los padres es decisivo en la transición escolar de sus hijos

Hay niños que se enfrentan al curso escolar con más temor. Son los que cambian de etapa

El papel de los padres es decisivo en la transición escolar de sus hijos
ALICIA MARTÍN/MÓNICA SETIÉN Madrid - Actualizado: Guardado en: Familia , Educación

Todas las variaciones suponen estrés. Si a un adulto el cambio de puesto de trabajo o de sección en su misma empresa le puede causar tensión y ansiedad, hay que ser conscientes de que los niños también pueden padecer síntomas parecidos. En los cambios de etapa o de colegio tienen que estar bien orientados y acompañados para que la transición seqa lo más suave posible.

Los progenitores de los niños que cambian de ciclo tienen sus dudas y preocupaciones. El paso de Infantil a Primaria suscita inquietudes: ¿Ya es mayor mi hijo? ¿Va a ser muy diferente el método? ¿Tendrá que madurar de golpe? Este cambio de etapa no tiene que ser vivido como algo negativo. Supone que los niños se van haciendo mayores, más autónomos y responsables y esto significa para ellos, en la mayoría de los casos, algo y motivador.

Actitud positiva en primaria

Lo primero que hay que hacer para tranquilizar al niños es mandar mensajes positivos a los pequeños. Nunca hay que amenazarles con ideas negativas: «verás cuando empieces primero. Te van a meter en cintura... Se acabó el jugar todo el día...». No se debe asustarles ni generarles ansiedad. La mayoría de los niños se sienten «mayores» y seguramente el primer día les parezca toda una aventura. Según la pedagoga Marta Sanz, «durante las primeras semanas de clase hay que estar especialmente atentos a sus comentarios y actitudes. El paso a Primaria es un cambio muy importante. Los padres deben compartir con el niño el inicio de esta etapa intentando, en todo momento, transmitir ilusión, revisando con ellos los libros del cole, adquiriendo material escolar nuevo, etcétera».

«Pero sobre todo —prosigue Sanz— hay que animarles desde el principio para que dediquen un tiempo diario al trabajo escolar en casa. Será la mejor forma de tener la sensación de que pueden controlar y dominar la situación». También hay que tranquilizarles en el caso de que vayan a tener distintos profesores. Ya no es como en Infantil, que la misma maestra les guiaba todo el día, ahora puede ser que en algunas asignaturas cambien de docente. Y por esto mismo la agenda en esta etapa resulta clave. En estos cursos es dónde van a aprender a organizarse y a llevar las tareas al día, por ello el control del dietario es fundamental.

Esta experta recalca que es importante acudir a todas las reuniones con el tutor. De esta manera se conoce más a fondo a la persona que se va a ocupar de gran parte de la educación del niño. Y que nos ayudará a saber cómo éste se va adaptando a esa nueva etapa.

De primaria a secundaria

El paso de Primaria a la ESO resulta acusado. Es conveniente preparar a los alumnos y mentalizarles de que no es fácil. Es importante recordarles que ahora sí que son mayores. Que están entrando en una nueva etapa y que tienen que asumir responsabilidades para las que ya están preparados. Deben empezar a demostrar cierta madurez, ya que a partir de ahora tendrán que tomar decisiones que marcarán su futuro. Una de las diferencias más importantes que van a notar en este momento es el aumento del número de asignaturas y de horas lectivas. El nivel de exigencia en esta etapa se va a ir incrementando a medida que van avanzando los cursos y el trabajo del estudiante debe ser cada vez mayor.

Para el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, «la principal clave del estudio efectivo es la organización. Tener una buena planilla de horarios y que los padres hagan respetar los tiempos de estudio, los de ocio, los de desconexión y los de internet. Es la mejor manera de conseguir que todo encaje. Se puede negociar, pero la necesidad de un horario o planificación es innegociable desde mi punto de vista». Por otra parte, añade que «es importante la comunicación para conocer los cambios que supone el instituto. En Primaria los deberes facilitan el estudio y los profesores están pendientes de que cada alumno vaya cogiendo el ritmo. En el instituto el chico está solo ante sus responsabilidades y debe tener bien interiorizado que aprender y mantener buenas notas depende de su capacidad para estar al día en clase, con los trabajos y en el estudio».

Fracaso y adolescencia

En cuanto al aumento del fracaso escolar que se puede producir con el cambio de etapa, Madorrán opina que «no debería ser así, pero hay que tener en cuenta que este cambio coincide en el tiempo con la adolescencia, un momento clave del desarrollo emocional, afectivo y físico del alumno. La clave para garantizar el éxito en esta fase de enseñanza obligatoria, más que ninguna otra, serían el apoyo y la colaboración de las familias, y una vez más, la comunicación entre centro escolar y los padres».

Madurar a la vez que crecer

Por su parte, Emma Madorrán, directora del Colegio Europeo de Madrid en Las Rozas y psicóloga Educativa, señala que el paso de fase supone un «avance madurativo para los estudiantes, pero que estadísticamente está demostrado que los alumnos que han llevado con éxito los estudios en Primaria continuarán haciéndolo en Secundaria, pero hay muchos factores condicionantes. En colegios como el nuestro, los jóvenes no se enfrentan a algo tan desconocido como aquellos que dan el salto del colegio a un instituto distinto».

«La madurez que se les presupone en Secundaria es un “choque” para los alumos», señala Madorrán. «Hay que tener en cuenta que el nivel de exigencia, de autonomía hacia el alumno durante esta etapa, se incrementa a medida que van avanzando los cursos y, por tanto, el trabajo y el rendimiento del estudiante debe ser más intenso que en la etapa anterior. El mayor número de asignaturas implica un nivel mayor de estructuración y organización diaria del tiempo».

Elegir rama de estudios

El último salto dentro de la escolarización del menor se produce con el paso a Bachillerato, donde el estudiante, por su propia iniciativa ha decidido que quiere continuar estudiando, ya que no se trata de una etapa de estudios obligatoria.

El primer contratiempo suele aparecer con la elección de la rama de estudios que desea realizar, pero como explica Jacinto-Reyes López, psicólogo del colegio Joyfe: «el esfuerzo, la constancia, las ganas de mejorar y de no darse por vencido ante las adversidades que pueden presentarse tales como una mala nota o un mal resultado, garantizan una progresión de éxito».

Apoyo familiar

Es importante que el adolescente no pase esta etapa solo, el apoyo de su familia es primordial, pero también el de su grupo de amigos, aunque tengan la necesidad de permanecer separados por el tipo de estudios que previamente han escogido.

En este caso, realizar Bachillerato y la ESO en el mismo centro tiene sus ventajas, puesto que «el adolescente ya conoce el funcionamiento del lugar, las clases y la dinámica de los profesores y de sus compañeros; así no padecerán una ansiedad excesiva que pueda dificultar su correcto desarrollo personal, social y académico», añade este experto.

Durante Bachillerato las capacidades emocionales y sociales de los jóvenes se pondrán a prueba en diferentes ocasiones. En muchos casos el adolescente empieza un proceso de búsqueda de un nuevo grupo con intereses similares a los suyos, «lo que se produce por la necesidad de pertenencia a un grupo», señala la psicóloga emocional Ciara Molina.

Un nuevo principio

Coincide aquí que la adolescencia «es la etapa evolutiva más estresante, debido al conjunto de los cambios, tanto físicos como emocionales que el niño tendrá que superar, con que los hijos empiezan a sentir sus primeras libertades: «vienen de un entorno más protegido donde los profesores y las familias estaban muy encima de ellos, y pasan a un ambiente donde sus capacidades sociales y emocionales se tienen que poner a prueba una vez más», señala Molina.

Bachillerato o el final de la ESO significa, en muchos casos, «que se ha llegado a alcanzar el nivel madurativo en el que cada uno debe poder encontrar la respuesta a lo que quiere en su futuro, sin embargo, “juegan a ser mayores” y aun no pueden ser considerados adultos», concluye esta psicóloga.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios