EducaciónBosque escuela, aprendizaje activo en la naturaleza

Espacio Tataküa surge para cubrir el vacío de entornos medioambientales de los colegios, como una forma complementaria de educar y de conectar a los más pequeños con el aire libre

TarragonaActualizado:

¿Quién puede creer que de un campo de olivos y algarrobos nacerá una escuela? La idea parece descabellada pero ya es casi un realidad. No se trata de un colegio al uso, sino de un «Bosque escuela», el lugar donde la conexión con la naturaleza se trata de «tú a tú». Es necesario hablar del proyecto paso a paso para entender realmente de qué va todo esto.

Hace tres años, un grupo de personas unidas a la docencia o vinculada a la educación deciden formar una asocación sin ánimo de lucro, Espacio Tataküa, ante la falta medioambiental que había en los colegios públicos de la zona (Amposta, Tarragona). «El patio donde los niños juegan se reduce a cuatro paredes y sin un solo árbol. Este proyecto -que solo lleva dos años- pretende que haya un contacto con la naturaleza desde que son pequeños», afirma Eva Campomar, una de las impulsoras.

A través de una campaña de crowfunding, esta asociación quiere remodelar el campo donde está ahora situada y darle una forma de escuela, donde no falte de nada. Tienen el compromiso de llevarlo a cabo en un año para comenzar el curso 2018/19 con todo a punto para educar «al aire libre».

Lejos de lo que pueda pensarse, no pretenden ser sustitutos de un colegio o de una educación obligatoria. «Queremos ser una escuela mixta, donde haya conexión con los colegios públicos de manera que un día a la semana, los infantes (menores de seis años) puedan venir al Bosque escuela y aprender cosas diferentes, ligadas a la naturaleza», comenta Campomar.

Esta idea está pensada para toda la familia, donde «los padres puedan participar activamente en la educación de sus hijos». De momento está pensado para niños menores de seis años por «su "no obligatoriedad" de asistir a diario a la escuela y porque es bueno que desde esas edad conecten con el medio ambiente, aprendiendo a cuidarlo, respetarlo y al uso del reciclaje», apunta Campomar.

En el Bosque escuela no existen profesores al uso, sino acompañantes. «Les llamamos así pero todos estamos vinculados al mundo de la educación -Eva es licenciada en Ciencias del deportes, además de ser acompañante y madre de uno de los "alumnos"». «Lo bonito no es hablar de las cuatro estaciones del año, sino poder ver los cambios que experimenta la naturaleza con tus propios ojos», matiza.

Actividades

La jornada en el Bosque escuela comienza con una rueda de buen día o asamblea. Ahí tratan de hablar con los pequeños sobre temas que les gusten o inquieten y, sobre ello, giran lo que harán después. Tras esto, vendrá la parte de juego libre donde ejecutarán propuestas o los propios acompañantes harán las suyas.

«Nos basamos mucho en el entorno y en lo que podamos encontrar en él. Ahora mismo, por ejemplo, estamos con un observatorio de pájaros de la zona», relata Campomar. Llevan a cabo actividades, talleres e, incluso, excursiones por el medio ambiente para que puedan conocerlo.

Al final del día y antes de comer -que es cuando termina la jornada- es el momento del cuento, donde los pequeños se relajan. «El aprendizaje activo en la naturaleza les ayuda a desarrollar juegos e ideas al aire libre, así como la posibilidad de que tengan un crecimiento en autonomía», concluye Campomar.

Pretenden que sea una aprendizaje para todas las escuelas de la zona, siendo siempre un complemento a la educación pública y obligatoria. También esperan, con el tiempo, que no solo cale en los pequeños, sino que pueda implantarse a nivel de Primaria y Secundaria. «La naturaleza es algo que debemos cuidar todos», finaliza.

«Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo» (probervio africano).