Familia - Educación

Debate sobre deberes sí, huelga de bolis caídos no

Ceapa califica de «éxito rotundo» la primera jornada de su campaña «En la escuela falta una asignatura: mi tiempo libre»

Ceapa apuesta por tiempo familiar de calidad durante todos los fines de semana de noviembre
Ceapa apuesta por tiempo familiar de calidad durante todos los fines de semana de noviembre - REUTERS

La iniciativa de Ceapa (Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos), que pretende que no se encarguen deberes a los alumnos durante los fines de semana de noviembre, ha abierto un intenso debate entre familias, centros educativos, tutores y profesorado. Tres días después de la primera jornada de huelga –que con un «seguimiento del 60% de las familias encuestadas» Ceapa ha declarado de «éxito rotundo»–, las posturas siguen encontradas.

Para esta organización, las tareas realizadas en casa son excesivas, y desde muy temprana edad: «hoy en día ya es frecuente encontrarnos con niños de Educación Infantil (3-5 años) llevando deberes a casa. Pocos, seguro que sí, pero los llevan. Desde ese momento el tiempo dedicado a estos se va incrementando y los niños de Educación Primaria, a sus cinco horas diarias de clase, añaden varias más para acumular una jornada de trabajo que algunos adultos no aceptarían. Cuando llegan a la Educación Secundaria, si no antes, su tiempo libre se ha esfumado».

«Los datos nos dicen –añaden–, que llegan a tener hasta 60 horas a la semana dedicadas a satisfacer las imposiciones del sistema educativo. Trabajan mucho más que un adulto, y son menores de edad. Las familias lo sabemos muy bien, vemos la realidad diariamente en nuestras casas. Deberes toda la tarde y fines de semana sin salir», se lamentan.

Aunque en realidad el discurso «no está en los deberes», afirma José Luis Pazos, presidente de esta confederación, sino en un «cambio del sistema educativo que garantice el éxito de todos» y que debería «contemplarse en un posible Pacto Educativo». En este sentido, alega Pazos que los «movimientos de renovación pedagógica llevan muchos años trabajando desde esta óptica», y que muchos centros españoles trabajan ya sin deberes «con éxito».

Este discurso lo apoya fehacientemente Eva Bailén, madre de tres hijos e ingeniera de Telecomunicaciones que en marzo de 2015 decidió iniciar una campaña de recogida de firmas por la racionalización de deberes en change.org que lleva más de 220.000 firmantes: «No podemos permitirnos convertir la vida de nuestros hijos en la de un ejecutivo estresado. Demasiadas veces los contenidos que se mandan a casa son excesivos y repetitivos».

La postura del profesorado

Precisamente es ese aspecto el que para Antonio Adánez, profesor y director del CEIP Julián Marías (Madrid), se ha pasado por alto: «cualquier aprendizaje de clase, para ser consolidado, necesita la repetición posterior. Por eso lo que se hace en clase no es suficiente».

Antonio Adánez, director del CEIP Julián Marías (Madrid)
Antonio Adánez, director del CEIP Julián Marías (Madrid)- ERNESTO AGUDO

A su juicio, los deberes, independientemente del tipo que sean, trabajan dos cosas que van a servir a los alumnos para estudios posteriores y para toda la vida: crear el hábito del trabajo personal y en la medida de lo posible autónomo, y la capacidad de organización. Y como todo hábito tarda en adquirirse, la familia debe estar detrás con vigilancia y apoyo, hasta que el niño aprenda a hacerlo solo, igual que cuando aprendió a caminar».

Así lo corrobora el profesor Alberto Royo, autor del libro «Contra la nueva educación», para quien este asunto de los deberes sería discutible si se planteara con un «mínimo de seriedad». «Por supuesto que unos deberes mal planteados tienen poco sentido pero, ¿por eso hay que prohibirlos?». «En primer lugar, son los alumnos con dificultades los que más necesitan que sus profesores les manden unas tareas bien diseñadas y ajustadas a su edad y nivel (y adaptadas, si es necesario). En segundo lugar, hacer deberes permite al alumno detectar dudas que el profesor podrá aclararle, le posibilita repasar lo que ha visto en clase (y el alumno más capaz ya habrá aprendido) y ejercitar hábitos como la concentración, la disciplina o la constancia, que nunca están de más».

Tiempo libre en familia

Otra de las reclamaciones que hace Ceapa es la de recuperar «tiempo libre en familia» los fines de semana pero, según advierte Adánez, la «fotografía hay que verla completa»: «Pocas familias cambian los deberes del fin de semana por una visita a un Museo el domingo».

Según la experiencia de este maestro, «esto solo ocurre en padres muy concienciados y responsables. La realidad es que muchos niños acaban pasando el sábado en un centro comercial o en casa enganchados a un videojuego, en lugar de desfogarse en la sierra corriendo en un pinar».

Todo esto lleva al autor de «Contra la nueva educación» a realizarse la pregunta clave:«¿qué pedimos a la escuela? Si aspiramos a que forme, culturice y proporcione conocimiento, si se quiere que los profesores enseñemos para que los alumnos puedan educarse, habrá que aceptar que los deberes, y así lo muestra la evidencia, favorecen este objetivo».

Si la única ambición es que sean felices y tengan en orden sus chacras, entonces encomendémonos a las metologías alternativas... o a las clases particulares. Y ante cada nueva ocurrencia educativa digamos lo que Don Latino a Max en Luces de Bohemia:«eres genial! ¡Me quito el cráneo!».

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