Familia - Educación

Artes marciales para combatir el bullying

Refuerzan valores educativos como el respeto, la cortesía, seguridad personal, coordinación y trabajo en equipo

Artes marciales para combatir el bullying

Casi a diario leemos o escuchamos terribles casos de bullying sufrido por niños y adolescentes, que no saben o no pueden gestionar situaciones de indefensión con consecuencias muy graves. Una buena forma de combatirlo puede ser a través del deporte, sin duda una forma de reforzar en los más pequeños valores educativos como el respeto, la cortesía, la seguridad personal, la coordinación o el trabajo en equipo.

En este sentido las artes marciales y, en concreto, una nueva práctica de defensa personal denominada «Mugendo» parece que pueden ser de utilidad a los más pequeños, puesto que les dotan de habilidades para resolver sus conflictos y enfrentarse a situaciones más o menos negativas y comunes en el colegio. ¿Cómo? Los creadores de Mugendo han ido un poco más allá mezclado las distintas disciplinas y añadiendo la colaboración de psicólogos y pedagogos.

El método se utiliza ya, con éxito, para ayudar a niños que han sufrido bullying o son susceptibles de sufrirlo. «La clave está en que aprenden que no pueden solucionar sus problemas a través de la violencia, pero sí que deben defender sus derechos ante situaciones de abusos con amigos o compañeros de juegos. El objetivo no es nunca que sepan cómo atacar a un posible agresor, sino que el niño gane confianza y seguridad en sí mismo», explica Isabel Amigo, psicóloga de Mugendo.

Todos los centros Mugendo cuentan, por ejemplo, con la presencia de psicólogos. La idea es que el niño respete unas normas en el tatami pero también en casa. Una agenda de uso diario sirve para que padres y centro estén al corriente de la evolución del pequeño y su grado de cumplimiento de tareas, deberes, normas, etc. «Hay premios que se obtienen de forma semanal pero que solo llegan cuando el chico o el niño ha interiorizado el valor y la recompensa que le proporcionan el esfuerzo continuo y el entrenamiento a largo plazo. De esta forma -prosigue esta experta-, se dan cuenta de que para lograr un objetivo deben pasar antes por una etapa de esfuerzo y sacrificio, haciendo suya la idea de que no todo es inmediato ni fácil de conseguir».

Además, con este deporte, prosigue esta psicóloga, «los chicos entienden que algunas veces se gana y otras se pierde. Con esto conseguimos ayudar al niño o al joven a tolerar la frustración, un aprendizaje crucial a una edad temprana para poder gestionar en el futuro las situaciones desfavorables de forma positiva».

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