Aitor González y Sergio Lasso, en primer plano, dos estudiantes del IES Norba Caesarina (Cáceres) que salvaron la vida de un compañero que entró en parada cardiorrespiratoria cuando estaban en clase
Aitor González y Sergio Lasso, en primer plano, dos estudiantes del IES Norba Caesarina (Cáceres) que salvaron la vida de un compañero que entró en parada cardiorrespiratoria cuando estaban en clase - Jorge Rey

El adolescente al que sus compañeros salvaron la vida tras un paro cardíaco en clase: «Me siento agradecido, pero no me acuerdo de nada»

Luis ha vuelto al aula después de sufrir un accidente cardiovascular el 8 de enero

Sus compañeros Aitor y Sergio mostraron unos reflejos extraordinarios para salvarlo

MadridActualizado:

Luis Rodríguez, el joven de 16 años que el pasado 8 de enero sufrió una parada cardíaca en un aula del IES Norba Caesarina, ha vuelto a clase y a la normalidad. El estudiante de 1º de Bachillerato se ha reencontrado con sus compañeros en el aula donde todo estuvo a punto de acabar para él. Hace menos de un mes sufrió un paro cardíaco pero los reflejos de sus compañeros le salvaron la vida. «Me siento agradecido, pero no me acuerdo de nada», ha reconocido.

En una entrevista con el diario «Hoy» de Cáceres, Luis ha explicado sus sensaciones tras una «vuelta al cole» anhelada por todos. Ahora tiene que ponerse al día, porque el Bachillerato no espera por nadie. «Del momento en sí no me acuerdo, no me dolió nada», ha dicho. el joven que tiene ganas de aprender primeros auxilios.

Sergio Lasso, uno de los compañeros que le salvó, recordaba para ABC el crítico momento. «No dudé en levantarme, lo más rápido posible, y en colocarlo en posición de seguridad —tumbado de lado, con la lengua fuera, ya que respiraba con dificultad—». Después, la intervención de Aitor González, otro compañero, resultó igualmente decisiva. «Comencé a tomarle las constantes vitales, comparándolas con las nuestras. Cada vez el pulso era más débil, hasta que dejó de respirar».

Luis no recuerda nada de esos momentos, ni el más mínimo malestar: «Tengo sentimientos encontrados, porque por un lado tengo que sentirme agradecido pero por otro no me enteré muy bien de la película, no fui consciente».

Tanto Sergio como Aitor fueron a visitarle varias veces al hospital, donde ha estado ingresado. El agradecimiento de Luis pasa por estos dos ángeles de la guarda pero también por el resto de la clase, que reaccionó con velocidad y llamó a los servicios de emergencia. La juventud del chico y la rápida atención de todos ha permitido que Luis pueda hacer vida normal: «No tengo que tomar ninguna pastilla, el corazón está en buen estado y puedo hacer deporte».