Álvaro Negredo está en la Eurocopa como un niño con zapatos nuevos. No ha jugado ni un minuto, pese a que se le daba como posible titular en los dos primeros partidos de España, pero después de perderse el Mundial 2010 a última hora, todo le parece bien.
Vicente del Bosque se llevó en marzo de 2010 a París a una convocatoria de los jugadores que probablemente iban a jugar el Mundial de Sudáfrica. La excusa era un amistoso contra Francia, en el Stade de France, que España ganó por 2-0. En aquel equipo estaban el entonces portero del Villarreal, Diego López, y Álvaro Negredo.
Pero el final de temporada realizado por el portero Víctor Valdés, del Barcelona, y Fernando Llorente, del Athletic Bilbao, hizo cambiar de opinión a Del Bosque, que incluyó a estos dos jugadores en la lista final, en lugar de Diego López y Negredo, formados en la cantera del Real Madrid, y que curiosamente serán compañeros la temporada que viene en el Sevilla.
"Estoy contentísimo. Ya es un premio estar en esta Eurocopa, con estos compañeros. Vivo tranquilo la situación. Sé que hay mucha competencia y los que están jugando lo están haciendo fenomenal. Debo esperar mi oportunidad y trataré de aprovecharlo", señaló Negredo, delantero del Sevilla.
El jugador de 26 años participó en varios partidos de clasificación a Sudáfrica 2010 y Del Bosque lo volvió a convocar en el primer duelo de la Roja tras Mundial ganado, el 11 de septiembre de 2010 en Liechtenstein, donde España ganó por 6-0, con un doblete de Negredo. El delantero ha marcado seis tantos en diez partidos internacionales, por lo que lleva una buena media.
Vicente del Bosque, que lo conoce de las categorías inferiores del Real Madrid, confía en él, pero no consigue la titularidad en la selección española. Igual que Llorente le ganó en el sprint final al Mundial de Sudáfrica 2010, Negredo ganó el pulso a Roberto Soldado en la carrera para la Eurocopa 2012.
"El tiburón de Vallecas", como es conocido por ser de ese barrio obrero de la periferia de Madrid, es el orgullo de una familia futbolera.
Su padre, taxista, está orgulloso de Álvaro, pero también de sus otros dos hijos futbolistas, César, que juega en el Real Oviedo, y Rubén, que lo hace en la Gimnástica de Torrelavega, dos equipos de la Segunda División B.
El orgullo sería mayor si España ganara la Eurocopa y Álvaro participa de forma más activa.