Vista de los extensos prados que rodean al pueblo
Vista de los extensos prados que rodean al pueblo - VALDELINARES.ES

El techo habitado de España

Presume, porque puede hacerlo, de ser la localidad más alta de España. Valdelinares es famoso por eso y por la estación de esquí situada al lado del coqueto caserío curtido por el clima de la alta montaña

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En la comarca turolense de Gúdar-Javalambre, en el extremo sur de esta provincia azotada por la despoblación, se erige Valdelinares. En el mapa, en línea recta, está a tiro de piedra del Mediterráneo castellonense. En el día a día, sin embargo, su clima es el de la alta montaña. La geografía ha marcado el pasado y el presente de este pueblo. Valdelinares es el municipio español a mayor altitud. Su iglesia parroquial, dedicada a la Virgen de las Nieves, está exactamente a 1.692 metros sobre el nivel del mar. Y todos los que visitan el pueblo pueden obtener un «certificado de altitud», el que les extiende la oficina de turismo de la localidad. En él se hace constar el nombre y los apellidos del visitante, la fecha en la que ha recalado y la certificación de que ha estado allí, en el pueblo más alto de España.

Valdelinares es un rincón abrazado por un paisaje majestuoso labrado por la nieve, el gran recurso y también el condicionante que ha cincelado la historia de este coqueto caserío. La primera referencia documental de Valdelinares aparece en el año 1260. Nació en los años de la repoblación cristiana de estas tierras, conforme los reyes de Aragón iban ganándoles sitios a los musulmanes. Tierra de masías, agricultura esforzada de alta montaña y ganadería trashumante, los archivos históricos cuentan que Valdelinares tenía 63 habitantes en el año 1365 y que llegó a superar los 800 vecinos en 1900. Pero ni su espectacular paisaje, ni la riqueza natural, ni el turismo que atrae su estación de esquí han salvado a Valdelinares del azote de la despoblación rural. En el año 2004 quedaban 141 empadronados; ahora la cifra es de 90.

Valdelinares alberga una de las dos estaciones de esquí que tiene la provincia de Teruel. La otra, la estación de Javalambre, está en la misma comarca. Ambas suman décadas de historia, pero recibieron un espaldarazo decisivo cuando, hace más de diez años, quedaron integradas en el holding del esquí Aramón, dirigido en sociedad -a partes iguales- entre el Gobierno aragonés e Ibercaja.Javalambre es, en ese sentido, un referente para los esquiadores de la Comunidad valenciana. Pero es mucho más. Es monumental paisaje, es riqueza botánica, singualridad histórica... Es un enclave lleno de atractivos, de una belleza de altura.