EFE

El truco del Príncipe Guillermo para disimular su incipiente calvicie

Aunque pueda parecer rasurado en algunas imágenes, el heredero al trono británico se ha cortado los contornos

MADRIDActualizado:

El Príncipe Guillermo ha decidido cortar por lo sano, asumiendo, por fin, que su despoblado tiesto no va a volver a florecer. La varita de Harry Potter no ha sido capaz de cumplir sus reales deseos -durante una visita al rodaje de esta película, batuta mágica en mano, el duque de Cambridge pidió en voz alta que le creciese el cabello, y es evidente que su tipo de alopecia está escrita en sus genes. No hay más que mirar las cabezas de su abuelo, Felipe de Edimburgo, y su tío, Eduardo de Wessex. Ya es tarde para que hagan efecto las pócimas que podrían haber frenado esa caída en su juventud (las lociones que contienen minoxidil, el único activo que ha demostrado su eficacia). Ni siquiera le queda pelo suficiente para comprobar si funcionará la finasterida - el ingrediente de las famosas cápsulas de Propecia- que ya se va a poder aplicar vía tópica. Y es obvio que, si ha probado con suplementos alimenticios, infiltraciones, o carboxiterápia, no han surtido efecto.

Llegado a este punto, las únicas salidas posibles eran resignarse a lo inevitable, o engañar a los ojos que le miramos. Podía haber optado por echarse el pelo para adelante a modo de visera, como hace su tío el príncipe Andrés; o dejarse crecer el pelo de uno de los extremos y cruzarlo hacia el otro lado como Iñaki Anagasti. También habría podido elegir la versión de Donald Trump, que se peina hacia delante para cubrir sus entradas. O la de productor estadounidense Tim Burton, que hace ya muchos años que no se pasa un peine, para que ese pelo desordenado esconda su falta de densidad capilar. El truco del actor Jude Law es utilizar gorros para sus apariciones públicas, pero esto no es compatible con la vida pública del nieto de la Reina Isabel II. Otra idea sería imitar a algunos modelos que se aplican para los desfiles Redenhair, unos polvos de microfibras de queratina que se entrelazan con los cabellos existentes, y cubren ópticamente el cuero cabelludo en unos segundos, sin desteñir, ni con el roce, ni con el sudor. La vía más inteligente habría sido la del futbolista Iker Casillas que recurrió enseguida al trasplante de pelo, porque como dice el cirujano Ramón Vila- Rovira, «si después de echar abono el jardín, éste sigue agonizando, lo mejor es volver a sembrar el huerto».

Pero el hijo del Príncipe de Gales ha decidido simplemente disimular ópticamente su éxodo capilar. «No se ha rapado, como se ha dicho en algunos medios. Se lo ha cortado los contornos al 0.5, y el resto al uno y medio, pero su color rubio hace que pueda parecer un rasurado en algunas imágenes», indica Iván Barreda, director de los salones R,Difusión. «Estos cortes radicales son un recurso muy utilizado, y acertado, cuando ya se tienen poco pelo y rebelde, porque aporta un aspecto más arreglado, menos desaliñado, e incluso más poblado», cuenta este peluquero. «Pero ojo, te despreocupas del pelo, pero hay que empezar a cuidarse el cuero cabelludo que, desprovisto de la barrera que lo protegía, puede revelar caspa, descamación e incluso manchas solares», avisa Barreda. «El tratamiento détox de Kérastase es estupendo para liberar esa piel de las toxinas que la asfixian, y los aceites nutritivos como el Carita (después del lavado) o Aura Botánica (se aplica antes del champú), ayudan a mantener a raya las escamas y la sequedad. Y es imperativo aplicarse un protector solar elevado (los de spray son los más prácticos), especialmente si se tiene una piel tan clara como la del duque de Cambridge».