Tana Rivera en la boda de su padre con Lourdes Montes
Tana Rivera en la boda de su padre con Lourdes Montes - GTRES

Tana Rivera estrena los 18 años con sus padres de nuevo enfrentados

Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera no se ponen de acuerdo. Él cree que es mejor difundir imágenes de su hija, pero ella prefiere que pase desapercibida

MADRIDActualizado:

Dos días antes de que Cayetana Rivera Martínez de Irujo cumpliera 18 años, el pasado 16 de octubre, su madre, Eugenia, ya se cogió el primer enfado de la mañana tras leer un artículo sobre su hija y la tensa relación que ella misma sostiene con Francisco Rivera, por la demanda de custodia que, cuatro años atrás, el torero solicitó sin éxito ante la Justicia. Entre los Alba se sospecha que alguien había «traicionado» a la menor, facilitando a los medios datos e incluso imágenes. Una grieta ya abierta en el anonimato de la joven. Pero eso fue solo el aperitivo. El mismo día del cumpleaños, la imagen de Tana junto a su padre, publicada en la portada de dos revistas del corazón, fue la confirmación de que la maniobra se había hecho nuevamente sin que se pusieran de acuerdo Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo. Se evidenciaba, así, que su relación está más distanciada que nunca. Lejos quedan los años de paz que se dieron tras su divorcio, en 2002, cuando la comunicación entre ambos era fluida. Pero la demanda de custodia, que tanto indignó a la difunta duquesa de Alba, puso fin a la tregua.

Boicot

Las imágenes de Francisco y su hija fueron realizadas por el fotógrafo de la agencia de confianza del diestro y se repartieron a algunos medios -ABC las tuvo la víspera del cumpleaños-, con el objetivo de que «nadie pueda mercadear con el rostro de Cayetana. Así se boicotea cualquier posible exclusiva», según explicaron desde la agencia. La maniobra de Rivera era precisamente esa: impedir que algún paparazzi hiciera su agosto a costa de la joven, cuya cara ya aparecería sin pixelar. Se abarataba de este modo cualquier reportaje robado de ella.

Francisco no es el primer famoso que posa con un hijo. Pero sí sorprende que lo haga precisamente quien durante muchos años se enfrentó, incluso con los puños, a los reporteros gráficos que querían sacar una imagen de su niña. Así fue al menos mientras estuvo casado con Eugenia -el matrimonio duró cuatro años-. Desde entonces, ha sido la propia duquesa de Montoro quien siempre se ha negado a que Tana saliera en la prensa, lo que explica su enojo cada vez que el torero sacaba en brazos a su pequeña tras la famosa corrida goyesca de Ronda.

Preocupación en los Alba

«No voy a decir nada, porque lo último que quiero es avivar una polémica que salpica a mi hija. Lo único que pretendo es que tenga una vida lo más normal posible», ha manifestado la duquesa de Montoro a los amigos que le han llamado para saber su reacción tras ese posado, donde Tana siempre aparece abrazada a su padre. Pero Eugenia no es la única que está preocupada con este debut estelar de la joven en la prensa rosa. Entre los Alba se duda que con esta fórmula se consiga frenar el interés mediático. Piensan que ocurrirá justamente lo contrario y que, con esas imágenes, ahora se ha dado un paso de gigante.

«Fernando, el primogénito del duque de Alba nunca ha querido convertirse en personaje de la prensa rosa. Se publican fotos junto a su novia, Sofía Palazuelo, cuando acuden a algunos actos o en sus vacaciones, pero eso es inevitable. No va a salir corriendo, como tampoco va a ponerse en las portadas de las revistas del corazón», comentan en el entorno del palacio de Liria.

Feliz junto a su actual pareja, Narcís Rebollo, presidente de la discográfica Universal, Eugenia ha optado por llevar la procesión por dentro. «De casa se sale llorada», decía Cayetana de Alba. Hoy ella hace lo propio y se guarda los comentarios, pues darían pie a más polémicas y más enfrentamientos con el nombre de Tana de por medio.

Carmina Ordoñez

«Lo que peor le ha sentado a Eugenia es que las fotos las han hecho en la agencia de prensa con la que siempre trabajó Carmina Ordóñez y, ahora, con Francisco», aseguran en algunos medios. Eso puede haber molestado a la duquesa de Montoro, pero lo que confirman en su entorno es que lo que verdaderamente le quita el sueño es esta nueva etapa en la vida de Tana, quien, por cierto, ya ha comenzado a trabajar en un sello discográfico dependiente de Universal. Teme que empiece a saborear las mieles de los photocalls y se convierta en carne de anunciantes. A sus 18 años y hecha toda una belleza, no cabe duda que Cayetana Rivera, la sobrina del duque de Alba, ya es un nombre muy atractivo para múltiples firmas. «Al principio puede resultar muy agradable que a una le paguen muchos miles de euros por promocionar una marca, pero luego eso tiene un precio. No siempre se puede vivir tranquila y al margen de dimes y diretes», cuenta un amigo de Eugenia.

Y mientras numerosos media planning ponen sus objetivos en Cayetana Rivera, ella ya ha acaparado toda la atención en su primer acto público: la noche del jueves acudió al homenaje que se rindió en Sevilla a la cantante Remedios Amaya, en el Auditorio Rocío Jurado. Esta vez fue con su madre Eugenia y con el propio Narcís Rebollo, con el que congenia perfectamente. Con un vaquero ajustado y con el mismo estilo hippy de su madre, la presencia de Tana no provocó momentos de tensión ni carreras de fotógrafos. Fue, tal y como pretendía Eugenia, una aparición «normal».

Mayor de edad para elegir dónde quiere vivir, todo indica que seguirá residiendo junto a su madre en Madrid, donde tiene la vida hecha.