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Subastan los tesoros de Félix Yusúpov, el asesino de Rasputín

Son objetos personales y obras de arte del sensual príncipe que escandalizó a la Rusia de los zares

Félix Yusúpov (1887-1967) y su esposa, la princesa Irina Románova (1895 -1970)
Félix Yusúpov (1887-1967) y su esposa, la princesa Irina Románova (1895 -1970) - ARCHIVO ABC
Juan Pedro Quiñonero Corresponsal En París - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

Los últimos y magros restos de la inmensa fortuna del príncipe ruso Félix Yusúpov (1887-1967) y su esposa, la princesa Irina Románova (1895 -1970), serán dispersados en pública subasta, desperdigando definitivamente los despojos de una intimidad condenada al destierro desde el golpe de Estado comunista de 1917.

El príncipe Yusúpov heredó una de las fortunas rusas más grandes de toda la historia. Su matrimonio con la princesa Irina, sobrina del Zar Nicolás II, se convirtió pronto en una leyenda por varias razones. El príncipe tuvo fama de heterosexual con muchas amistades homosexuales. Su participación en el asesinato de Rasputín le dio un aura entre heroica y palaciega, con muchos flecos erótico-picantes. Las relaciones carnales de Rasputín con señoras y señores cortesanos dieron motivo a una bibliografía considerable.

Rasputín fue un monje «místico», a quien se prestaba relaciones sexuales con hombres, mujeres y animales. Ejerció una influencia fatal en la familia imperial rusa, a quienes llegó a «hipnotizar», según es leyenda, provocando reacciones que culminaron con un complot liderado por el príncipe Yusúpov, el primero en disparar a quemarropa contra Rasputín.

Tras la truculenta historia del asesinato del monje, el asesinato de la familia imperial y el putsch bolchevique, el príncipe Yusúpov y la princesa Irina terminaron instalándose en París. Aristócratas desterrados, vivieron de sus rentas, vendiendo regularmente los restos de un inmenso patrimonio en obras de arte, joyas y todo tipo de chucherías compradas y vendidas a un precio siempre decreciente.

A la muerte del príncipe, en 1967, y de la princesa, en 1970, su hija Irene donó la mayor parte del legado familiar. Ahora, un avispado escultor mexicano, Víctor Contreras, «amigo íntimo» de la pareja principesca, pone a la venta los restos de aquel legado. Contreras conservó en México el botín, esperando el momento más oportuno para desprenderse de él.

La subasta se celebrará en la casa Coutau-Bégarie de París a primeros de noviembre. De una inmensa fortuna familiar, entre las más grandes del mundo en su época, apenas quedan por rematar menudos despojos íntimos. Y alguna obra de arte de difícil calificación.

Raputinos, obra de la familia
Raputinos, obra de la familia- ABC

Souvenirs zaristas

Los Yusúpov tuvieron un patrimonio colosal en obras de arte universal, de Rembrandt y los maestros del Barroco italiano a la gran estatuaria Renacentista. En la subasta del legado que vende Víctor Contreras apenas queda una estatua de Júpiter atribuida a Benvenuto Cellini (valorada entre 200.000 y 250.000 euros), rodeada de menudencias de muy diversa originalidad.

Un icono de viaje (35/40.000 euros), un tríptico que acompañó al príncipe durante todos sus viajes rodeado de arcángeles protectores (25.000/30.000 euros)… trajes de una casa de alta costura difunta, fotografías familiares, pitilleras, varios rosarios de marfil. Y una originalidad rara de impreciso valor: una colección de pinturas hechas por el propio príncipe.

«Yo, que solo he amado todas las formas de la belleza, solo fui capaz de crear monstruos. Mis creaciones fueron criaturas grotescas, seres de pesadilla, como las que persiguen a ciertos artistas medievales. Dejé de dibujar tan súbitamente como había comenzado». Eso es cuanto queda de las creaciones de Yusúpov. Cada pieza tiene un valor de unos 2.000 euros.

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