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La soledad invade a Pitita Ridruejo tras la muerte de su marido

La viuda de Mike Stilianopoulos reapareció el jueves de riguroso luto y abatida, en una misa funeral

De luto riguroso y mantiña, arropada por su hija y el sacerdote a la salida del funeral
De luto riguroso y mantiña, arropada por su hija y el sacerdote a la salida del funeral - ©GTRESONLINE

Han sido casi seis décadas de viaje. Siempre de la mano, remando en una misma dirección y luchando cada día por mantener viva la llama del amor. Pitita Ridruejo (86) trata de digerir uno de los tragos más amargos de su vida; la pérdida de su marido Mike Stilianopoulos, con el que estuvo casada durante 59 años. El pasado 4 de noviembre, el diplomático filipino fallecía en la clínica madrileña de La Luz, tras una larga enfermedad. «Para mí lo era absolutamente todo, mi media mitad, mi todo, el hombre más importante de mi vida», confesaba hace unos días Pitita.

Vestida de riguroso luto y con mantilla, sin apenas poder mantenerse en pie, la socialité reapareció en escena el pasado jueves en la Iglesia San Agustín de Madrid donde se ofició la misa funeral. Accedió al templo por la puerta del despacho parroquial y una vez dentro comenzó a recibir el pésame y las muestras de cariño de familiares y amigos, como Lita Truijillo o Alfredo Amestoy. Durante la misa se pudo ver a Pitita retraída, como si aún no hubiera asimilado el duelo que atraviesa. A su lado, en todo momento, la arropaban sus tres hijos, Ana, Carlos y Claudia, así como sus tres nietos. Finalizado el funeral, Pitita abandonó de la Iglesia con el dolor en el rostro y tuvo que caminar hasta el coche ayudada por su hija y el sacerdote. Ahora, ya sólo quedan los recuerdos de su intensa vida junto al diplomático filipino.

Pocas historias de amor quedan ya como la de Mike y Pitita. Sin duda, uno de los matrimonios más sólidos y con más relumbrón del panorama español. Se dieron el «sí, quiero» el 24 de junio de 1957 y desde ese momento no se volvieron a separar. Tras una breve estancia en Manila, se instalaron en Madrid donde participaron durante décadas de la vida de la capital. En 2002, la coqueta socialité se animó a publicar «Memorias de Pitita» un libro escrito en primera persona que abarca desde 1930 hasta 1998 en el que relata sus encuentros con príncipes y reyes, presidentes, multimillonarios, artistas famosos...

Pitita siempre ha despertado una gran fascinación en la prensa. En las múltiples entrevistas que ha concedido, la pregunta siempre ha sido la misma. «¿De toda la gente que ha conocido, quién la impresionó más?», le cuestionaban reiteradamente. Siempre le costaba encontrar la respuesta. De Andy Warhol a Federico Fellini pasando por la Reina Isabel II, que la invitó a pasar un fin de semana en el castillo de Windsor, se deshacía en elogiososamente religiosa, el misterio y la fe han guiado toda su vida. Reza a diario, no falta ningún domingo a misa y como detalle, el recibidor de su casa, un palacete en el centro de la capital, está presidido por una gran figura de la Virgen de la Esperanza. En 2013 publicó «La Virgen María y sus apariciones» (Espasa), en el que repasa los orígenes de María y sus manifestaciones en la Tierra. Ella fue testigo de estos fenómenos y los documentó con su cámara Polaroid. Desde entonces, no le teme al futuro. Nunca concedió demasiada importancia a los que pusieron en entredicho sus vivencias atribuyéndolo a una experiencia fruto de su imaginación. «Mientras tenga a mi familia, siempre seré feliz. Me da igual lo que digan los demás», declaraba durante una entrevista concedida a ABC en 2013, con motivo de la presentación de su libro sobre apariciones marianas. Ahora, no hay más que mirarle el rostro para saber que esa felicidad se ha extinguido.

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