Estilo - Gente

Simon Manley: «La Duquesa de Cambridge tiene una gran capacidad para empatizar con la gente»

El embajador británico recibe a ABC para desvelar los secretos de protocolo que rigen en Buckingham

Simon Manley, Embajador de Reino Unido en España
Simon Manley, Embajador de Reino Unido en España - Ernesto Agudo

La larga y fecunda vida de la Reina Victoria de Inglaterra, como mujer adelantada a su tiempo y encarnación del poder femenino, ha servido de permanente inspiración a guionistas y directores de cine para recrear e inmortalizar su imagen, a través de la gran pantalla. En la película «La Reina Victoria y Abdul», que se estrenará el próximo viernes, sus valores estéticos -que acompañan a una bella historia-, vuelven a subrayar la importancia de las solemnes normas de protocolo real.

El palacio de Fernán Núñez en Madrid acogió el martes al Embajador de Reino Unido en España, Simon Manley, y a la periodista Marta Robles para pasar «Una mañana en palacio». Una experiencia dirigida por Marina Fernández, directora de relaciones institucionales de la Escuela Internacional de Protocolo, en la que los invitados recibían una lección con las pautas básicas de formalidad a la hora de acudir a una cita en la Casa Real Británica.

«Las normas son muy importantes, forman parte de las tradiciones más antiguas de naciones y culturas», explicó el embajador asegurando que su país sigue manteniendo, con convencimiento, uno de los Códigos de protocolo más estrictos del mundo. Fernández recordó que hoy «las normas de etiqueta nos ayudan a no ‘meter la pata’, pero en la época victoriana eran un auténtico ‘yugo’ para las mujeres de la alta sociedad que llegaban a cambiarse hasta en cuatro o cinco ocasiones a lo largo del día».

Código estricto

Con humor se solía afirmar que la diferencia entre un experto en protocolo y un terrorista es que con este último se podía dialogar. Algo de verdad tenía la exageración. Con el paso de los años estas normas formales se han flexibilizado un poco adaptándose al tiempo presente, no obstante siguen estando ahí. Hoy muchas personas las califican de muy estrictas cuando en realidad no hacen más que respetar las reglas que exige una determinada formalidad en ceremonias diplomáticas y oficiales. «Los expertos en protocolo tienen las ideas muy claras y los palacios tienen sus reglas que ayudan a que todos los invitados se encuentren más cómodos», explicó Manley.

Fernández destacó una norma básica que cada vez se incumple con mayor frecuencia: «No debe dejarse el móvil sobre el mantel. No hay nada tan importante que nos impida atender a las personas con las que compartimos mesa». Añade que en casos de necesidad «basta con levantarse de la mesa, atender y la llamada sin mencionar quien era o de qué se trataba». Eso sí, antes de levantarse lo correcto es disculparse por interrumpir la conversación.

En la actualidad

La Reina Victoria ha marcado un hito y es un referente en la historia del resto de las monarquías europeas. En un plano que puede tener un cierto parangón, su tataranieta, la Reina Isabel II, es admirada y respetada por los gobernantes de todos los países del mundo. En este sentido con respeto reverencial Manley afirma: «Es una mujer de 91 años con una experiencia larguísima. Un símbolo de servicio a su pueblo, a su nación y de continuidad constitucional». Confiesa que en el trato personal la monarca impone mucho pero que a su vez se muestra cercana al ser «madre, abuela y ahora también bisabuela». Aptitudes de capacidad y talante de disposición que comienza a imitar con un comportamiento admirable para su edad y para nuestro tiempo la Duquesa de Cambridge. Con emoción añade el embajador: «Goza de una gran empatía con la gente. Se hace muy cercana a cada persona que conoce y provoca en ella un recuerdo que nunca olvidará». Y concluye con prudencia británica «Además, aún tiene tiempo para prepararse».

Toda la actualidad en portada

comentarios