Los recién casados muestran su gran complicidad
Los recién casados muestran su gran complicidad - ABC

Sergio García y Angela Akins se dan el «sí, quiero»

El golfista español y la periodista estadounidense se casaron en Austin después de casi dos años de noviazgo

MadridActualizado:

El dinero no da la felicidad, dicen los escépticos. Pero la alegría sí que puede proporcionar muchas ganancias, esgrime una de las grandes estrellas del deporte español, Sergio García. «No cabe duda de que si eres feliz en tu vida privada luego tus actuaciones en el campo de golf son más acertadas», comenta siempre el golfista castellonense. En su caso, su dicha en el terreno profesional (lleva dieciocho años triunfando por todo el mundo) no encontraba relación en el personal y eso le afectaba a la hora de aspirar a los grandes torneos.

Hasta que, en 2015, apareció Angela Akins en su vida. Ella trabajaba como periodista en el Golf Channel (cadena que retransmite los torneos del PGA Tour) y solía entrevistarle al acabar de jugar. El flechazo que surgió entre ambos fue inmediato y pronto comenzaron a salir. Luego, aprovechando que a final de año se le acababa el contrato, la reportera decidió dedicar su vida a mejorar la de su novio. Y la forma de hacerlo era proporcionándole la tranquilidad y estabilidad que él necesitaba en su ajetreada vida. «Yo solo le acompaño, le hago ver que las cosas son sencillas y que hay que disfrutar de cada momento», comenta la texana, que no quiere robarle ningún protagonismo y se mantiene siempre en un discreto segundo plano. En los torneos sigue sus actuaciones mezclada entre el público, pero su mirada siempre está preparada para cruzarse con la de Sergio cuando se lo requiere.

El toque que faltaba

A lo largo de su dilatada carrera, el de Borriol había ganado una veintena de campeonatos por cuatro continentes. Sin embargo, le faltaba conquistar uno de los «majors», esos torneos del «Grand Slam» que distinguen a los grandes jugadores de las leyendas. Hasta que el pasado mes de abril lo logró al ganar la chaqueta verde del Masters de Augusta. Ahora ya ha alcanzado una nueva dimensión y reconoce que la ayuda de Ángela (ambos pronuncian su nombre en español) fue fundamental. «Es una parte fundamental en mi equipo y tiene mucho mérito la ayuda que me aporta», que no se limita a acompañarle por el campo, sino también en levantarle la moral en los momentos más delicados y en recordarle los éxitos deportivos de su familia, muy vinculada al fútbol americano y a los Longhorns de la universidad de Texas.

Si 2016 fue una temporada brillante para García (ganó el Byron Nelson y fue diploma olímpico en Río 2016), el cambio de año supuso una vuelta más de tuerca en su relación de pareja. El día de Reyes anunciaron su boda para finales de julio y desde entonces su idilio se ha convertido en toda una historia de película.

Sin dejar de viajar por todo el mundo, compartiendo vida hogareña entre sus residencias suiza, americana y española, empezaron a darle forma a su futuro en común. Encargaron los detalles del enlace a una «wedding-planner», lo que les dio mucha tranquilidad para no perder el hilo de la temporada deportiva y dejar que los éxitos continuaran llegando. Y vaya si lo hicieron. A las pocas semanas Sergio ganó en Dubái y, en abril, en el mágico Augusta National.

Con la gloria golfística alcanzada, el apoyo de Angela ha sido más evidente, si cabe. No se ha separado ni un momento de su lado y se la ha visto en todas las celebraciones posteriores; además, como también es una gran aficionada al deporte, ha disfrutado con las visitas al Santiago Bernabéu, al Conde de Godó o a Wimbledon, donde Sergio aprovechó para lucir su chaqueta verde.

Este fin de semana, en el rancho texano familiar, los fuegos artificiales con los que se cerró el enlace fueron el colofón a una historia de amor en la que los protagonistas disfrutaron de lo lindo junto a sus seres queridos. El músico Kenny G fue el encargado de amenizar una celebración en la que, como era de esperar, Sergio lució su ya famosa prenda y Angela un vestido blanco. El único inconveniente con el que se encontraron es que tuvieron que aplazar su luna de miel en Australia hasta final de año. Este jueves el golfista compite en el Mundial de Akron y, el que viene, en el PGA Championship. La temporada no para; su futuro, tampoco.