Sean Young, la estrella de los 80 que nunca encajó en Hollywood

Alcohol, juicios y monos de látex, la vida de la protagonista de «Blade Runner» siempre estuvo marcada por el escándalo

LOS ÁNGELESActualizado:

En la década de los ochenta, aún no se había acuñado el término influencer aunque Sean Young (Kentucky, 1959) ya ejercía como tal. Sus acusadas hombreras y su pelo en «Blade Runner» dejaron una huella imborrable en las tendencias de la época y de alguna manera muchas actrices la tomaban como referente. Sin embargo, aquella femme fatale que nos enamoró bajo la lluvia sufrió una relación tumultuosa con Hollywood. Tanto, que no pudo recuperarse del impacto del éxito e implosionó como pocas celebridades en la historia del celuloide.

Su comportamiento en los rodajes la convirtió en una de las actrices más difíciles de la industria. Famosa es la pegatina que le puso Charlie Sheen en su bolso durante el rodaje de «Wall Street». «Soy la mayor zorra del mundo», escribió el actor. Constante era también su enfrentamiento con Daryl Hannah que, aunque fue escenificado en la grabación de «Wall Street», ya venía desde la época de «Blade Runner»: cuando Hannah obligó al director Oliver Stone a despedir a Young.

Un «affaire» de casi dos millones

Estos encontronazos no fueron los únicos. Warren Beatty la echó de «Dick Tracy»; Woody Allen hizo desaparecer su papel en «Delitos y Faltas» en la sala de montaje de la película y Kim Basinger le robó el personaje de Vicky Vale en «Batman» tras caerse de un caballo durante el rodaje. En un intento por hacer amigos, Young explicó al tiempo que lo que realmente pasó fue que al productor «Basinger le proporcionaba una erección». Aún así, Young volvió a presentarse para el papel de Catwoman en «Batman vuelve». Y, para conseguir mayor expectación, se personó en los estudios de Warner con un mono de látex, lo que provocó que Tim Burton se escondiera en el baño al verla y que el papel fuera para Michelle Pfeiffer.

El colofón de su cordura llegó tras su affaire durante el rodaje de «Impulso sensual» con James Woods (que estaba casado con Sarah Owen y al que en la actualidad la actriz Amber Tamblyn le acusa de comportamiento indecente), que la llevó a vengarse de él pegándole el pene a la pierna con pegamento instantáneo. No llegó tan lejos como Lorena Bobbitt, pero acabó en los juzgados y le pagó casi 2 millones de euros de indemnización. La última provocación que se le conoce fue en una entrega de premios en 2008, cuando decidió gritarle al director Julian Schnabel que se callara cuando este daba su discurso de agradecimiento.

A los pocos días, entró en una clínica de desintoxicación. «Sean lleva muchos años luchando contra su adicción», anunció su representante. A pesar de las acusaciones de mal comportamiento, Young sufrió como pocas el doble rasero de Hollywood: mientras a sus compañeros les perdonaban los errores, a ella la convertían en carnaza de tabloides sensacionalistas.

Con vocación para la danza, Young cambió su carrera de bailarina por la interpretación, debutando en con el filme de James Ivory «Jane Austen in Manhattan». Dos años después, su belleza cautivó a Ridley Scott, que le dio el papel protagonista de «Blade Runner». Al poco tiempo rodó «Dune», la novela de Frank Herbert que recreó David Lynch, un filme destinado al éxito que terminó en las estanterías de los vídeo clubs de culto.

Olvidada y desterrada, Young reapareció en 2011 en el reality «Celebrity Rehab», donde descubrimos su alcoholismo, una adicción por la que había sido humillada y exiliada de las pantallas. Muchos son los vídeos de su aparición en el programa, pero uno en especial, contando el dolor de su depresión, llamó la atención de los productores. La reina de los replicantes pedía su lugar, lavaba su imagen para continuar en el negocio. Desde entonces, Young ha trabajado en papeles pequeños de forma continua en la televisión y en el cine, y volveremos a verla en «Blade Runner 2049».

Divorciada del actor Bob Lujan y madre de dos hijos, en sus años de éxodo Sean Young acabó haciendo lo mismo que Bette Davis: contratar un anuncio en la revista «Variety» dando las gracias por el trabajo, ninguno, que había recibido ese año. Hoy, la actriz que más ha influido en la imagen de las películas de ciencia ficción junto a Carrie Fisher, vive de las migajas de una industria que no rige igual para los hombres que para las mujeres.