Salvador Sobral
Salvador Sobral - EFE

Salvador Sobral, primero en la lista para recibir un trasplante de corazón en Portugal

El ganador de Eurovisión permanece con pronóstico reservado en un hospital de Lisboa

Corresponsal LisboaActualizado:

Salvador Sobral se encuentra el primero en la lista para recibir un trasplante de corazón en Portugal. La urgencia de su caso no difiere mucho de la que acucia a otros 40 ciudadanos del país vecino, pero él se halla en un lugar preeminente, dada la fragilidad de su órgano vital.

El ganador de Eurovisión con la preciosa balada «Amar pelos dois» permanece ingresado en la Unidad de Cuidados del Hospital de Santa Cruz, en Carnaxide, a las afueras de Lisboa. Y no es ninguna casualidad que esté allí, puesto que se trata de un centro puntero al otro lado de la frontera en relación a la insuficiencia cardiaca, que le afecta a él en una fase más que preocupante.

Su pronóstico es reservado, a la espera de que llegue por fin el donante ansiado. La dificultad reside en que ha de ser compatible con su corazón, teniendo en cuenta su edad (27 años), su peso y su altura. Por tanto, un joven recién fallecido en un accidente constituye la opción más viable.

Algunas fuentes próximas al cantante y a su hermana Luisa (compositora de la canción con la que conquistó al mundo en el festival más popular del mundo) aseguran que, a pesar de su presencia en la UCI, Salvador se muestra sereno y consciente en todo momento. Incluso teclea su ordenador personal en ocasiones, con el objetivo de seguir en contacto con el entorno musical.

Los médicos se lo permiten porque consideran que pensar en su carrera le hace bien, en vista de que le distrae del momento complicado por el que ataviesa. Una trayectoria a la que tuvo que poner un punto y aparte, al menos de momento. Sí, porque la fatiga le estaba mermando en gran medida.

Por eso paró para descansar y «entregar mi cuerpo a la ciencia», según confesó él mismo cuando anunció su concierto gratuito de despedida en los Jardines del Casino de Estoril el pasado 8 de septiembre. A comienzos de la semana pasada, su situación empeoró y los facultativos le aconsejaron ingresar en el hospital, con el objetivo de que las máquinas ayudasen a su órgano vital a realizar sus funciones de manera correcta.

Actuación de Sobral en Eurovisión
Actuación de Sobral en Eurovisión- REUTERS

Y todo porque el estrés posterior a la victoria en Eurovisión le hizo transitar por un maremágnum de promoción y actuaciones, antesala para su debilitamiento. Esa fragilidad de Salvador, que retrasó su desembarco en Kiev hasta solo dos días antes de la gran final, no deja de emocionar a sus compatriotas, orgullosos de un cantante curtido en las mieles del jazz-pop, siempre con la exquisitez por bandera.

Monitorizado

En definitiva, todo queda en suspenso para él hasta que aparezca ese donante, que debe ser una persona en estado de muerte cerebral. Hasta entonces, Sobral se halla monitorizado las 24 horas del día para que su evolución esté controlada con rigor. En cuanto al régimen de visitas, debe ser muy estricto para no causarle ningún cansancio extra.

No puede olvidarse que los médicos ya le avanzaron en enero que corría el riesgo de morir si no recibía un corazón compatible en el plazo de un año. El plazo se va agotando: restan apenas tres meses de margen. Esto quiere decir que su vida se ha convertido en una lucha contra el reloj. Tampoco puede olvidarse que no deberían transcurrir más de cinco horas desde el deceso del supuesto donante hasta que se iniciara la operación de trasplante. En consecuencia, el escenario no pinta nada fácil. Su legión de fans no pierde la esperanza, pero el paso del tiempo juega en contra.

Las graves dificultades de salud que angustian a Salvador Sobral son sentidas en el país vecino como muy cercanas, pues se ha convertido en un cantante muy querido por la gente. Y es que hizo historia para Portugal, que nunca antes había alcanzado la gloria en Eurovisión. Sus compatriotas le ven como «el Cristiano Ronaldo de la música», en un claro ejemplo de la consideración que tienen hacia él.

Durante su actuación de despedida en Estoril, este gran aficionado a las versiones de clásicos de la música estadounidense, tipo «Autumn in New York», no pudo contener las lágrimas. Y eso llegó al alma a las miles de personas congregadas en la explanada de la elegante localidad cercana a Lisboa. Los globos blancos en forma de corazón volaban por los aires, con el objetivo de crear un ambiente especial en aquel «hasta luego», según el deseo expresado por el propio cantante.

Lo que parece fuera de toda duda es que la autenticidad y sensibilidad con las que cautivó a los espectadores de Eurovisión estaban basadas en su vida de sufrimiento en los últimos tiempos. Atrás quedan los excesos que cometió hace unos años, cuando era un estudiante con una beca Erasmus en Palma de Mallorca, primero, y en Barcelona, con posterioridad.