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Rosario: «Pronto terminaré la última canción inédita de mi hermano Antonio»

La artista celebra su 53 cumpleaños presentando su disco, rodeada de los suyos en un templo del flamenco

Rosario Flores posa para ABC
Rosario Flores posa para ABC - DE SAN BERNARDO

Es viernes 4 de noviembre, y en Madrid llueve como para asustar al mismísimo Noé. En un rincón flamenco a orillas del otrora fatídico y suicida puente de Segovia, Rosario Flores celebra su cumpleaños, su décimo segundo disco, y 24 años desbordando una contagiosa energía sobre los escenarios.

Ella sí canta, sí baila y, aunque falta no le hace, se ha rodeado de una troupe entre almodovariana y lorquiana. Bibiana Fernández, Rossy de Palma, Antonio Carmona o su sobrina, Elena Furiase, son solo algunos de los amigos que arropan a Rosario en su estreno.

«No sé ni lo que he hecho. ¿Ha sonado bien?»… Dice todavía con la emoción visible, después de un contundente pequeño directo que ha dado paso al vino, la alegría, un tentempié para todos, y cigarrillos urgentes bajo la lluvia furiosa. Todavía no son ni las tres.

«Te rompes y vuelves a vivir, porque hacía 20 años que no escuchaba la voz de mi hermano sonando con la mía», dice Rosario a ABC. Habla de «Hace tiempo» canción que la magia digital le permite cantar a dúo con su hermano Antonio, trágicamente muerto hace once años. «La tengo desde que él se fue, no le dio tiempo a grabarla». Cogieron su voz del «casetito» donde estaba y se la trajeron a 2016. «La primera vez que lo escuché me dio un ‘así’», explica con una mueca pintada de vuelco al corazón.

No es la última canción que Antonio regalará a su hermana, todavía queda una, en realidad media, guardada como una especie de manera de que no se acaben, «pero la terminaré; es lo último que queda suyo. No quiero que se quede ahí».

«Yo admiro mucho a mi hermano, y después de ‘No dudaría’, que se ha convertido en un himno de amor, me encanta que la gente joven conozca su obra, porque Antonio era un poeta muy bonito». Todavía se le humedecen los ojos.

Disco de ausencias

El álbum es, sin querer, un disco de ausencias, a la de Antonio y Lola Flores –omnipresente en sus letras–, se suma la de Manolo Tena, que firma junto a Rosario cuatro de los cortes . «Es que no sabíamos que se me iba», dice. «Creo que fue lo último que hizo… Pero terminó la letra de mis canciones…».

Cumple 53 años que celebra tanto que el hecho de «seguir aquí cantando». «Aún soy muy joven, aun me queda mucha cuerda», advierte. Sigue hablando de amor, de vida, de nostalgia y maletas de viajes infinitos, pero solo en las canciones. Confiesa en clave personal, eso sí ,que le hubiese gustado «tener mil hijos». Tiene dos, «mi hija, que se sabe todas las canciones; y el pequeño, que tiene diez años y pasa un poco de mi música», se burla.

A esta «artista de energía, de escenario», le «llega el cariño» como combustible. «Por eso digo ‘gloria a la vida, gloria a mi vida’, porque a mí me parece que es gloriosa».

Su vena «muy rockera» la firma esta vez Leiva, en un disco que es «profundo, sentío y muy sereno». Como ella, asegura, aunque la serenidad la matiza con un significativo «ahora». Empapada de agua y de actualidad se pregunta: «¿Dónde está un ministerio nuestro, de Cultura?», y despliega «gracias», sonrisas, «corazón» y «ole», a todos cuantos llegan a felicitarla. «Agua pura y cristalina/serás para mí», recitó al inicio Rossy de Palma. Y sonaba a poema. Porque lo es.

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