Roman Abramovich y Dasha Zhukova, el pasado marzo
Roman Abramovich y Dasha Zhukova, el pasado marzo - ABC
Divorcio

Roman Abramovich encara su tercer y millonario divorcio

Tras 10 años de matrimonio y dos hijos en común, el oligarca ruso y Dasha Zhukova anunciaron ayer su separación. Se avecina un largo proceso, que podría llevar a la ruptura más cara de la historia

MadridActualizado:

La sagaz visión para los negocios de Roman Abramovich contrasta con su pésimo ojo para las mujeres y el amor. El oligarca ruso de 50 años acaba de sumar un nuevo fracaso a su lista de sinsabores sentimentales y por supuesto, lo volverá a pagar muy caro. Si su segunda mujer, Irina Vyacheslavovna Malandina, le desplumó con un acuerdo de divorcio de 150 millones de libras (166 millones de euros), la opinión pública ya se frota las manos haciendo cábalas con lo que le sacará su tercera esposa, la filántropa rusa Dasha Zhukova.

El portal «Page Six» publicaba ayer un comunicado de la pareja en la que se anunciaba el final de su matrimonio. «Después de diez años juntos, los dos hemos tomado la difícil decisión de separarnos. Seguiremos siendo buenos amigos, padres y socios en los proyectos que hemos desarrollado juntos. Estamos comprometidos a criar de forma conjunta a nuestros dos hijos. También continuaremos trabajando juntos como cofundadores del Museo de Arte Contemporáneo Garage en Moscú y el Centro Cultural Isla New Holland en San Petersburgo».

Por muy amigable que suene su separación, el espectáculo está garantizado y el dueño del Chelsea F.C volverá a escalar puestos en la lista de los divorcios más caros de la historia. Dasha Zhukova, de 36 años y moscovita de nacimiento, atesora esa exótica belleza de mirada fría y facciones de acero que recuerdan a la de su compatriota Irina Shayk. Hija de una bióloga molecular y un próspero empresario dedicado al negocio del petróleo, se trasladó a los 10 años a EE.UU. Vivió en Houston y más tarde en Los Ángeles, donde estudió en un colegio privado de Hollywood por cuyas aulas pasaron Monica Lewinsky o Drew Barrymore. Se licenció en Lengua y Literatura eslavas por la Universidad de Santa Bárbara, y a los 22 años se trasladó a Londres para hacer un curso de homeopatía. A partir de entonces empezó a sentirse llamada por el arte, una faceta que ha cultivado el resto de su vida como una reputada coleccionista.

En 2005 conoció a Abramovich durante una cena con amigos en común en Moscú. Por aquel entonces, él seguía casado con Irina y ella salía con Lord Freddie Windsor, hijo del Príncipe Michael de Kent. Poco a poco fueron afianzado su amistad hasta que protagonizaron su primer encuentro público en España, en el palco del Camp Nou, en un partido de fútbol entre el Chelsea y el Barcelona. En 2008, un año después de firmar su separación de Irina, Roman Abramovich volvió a incurrir en el mismo error: casarse. No escarmentó con su primer matrimonio fallido, Olga Lisova, de la que se divorció en 1989, ni con el segundo de la madre de sus cinco hijos mayores.

El oligarca y la joven rusa contrajeron en secreto y no hacieron público su nuevo estado civil hasta 2015, cuando desvelaron que están casados en una entrevista a «The Wall Street Journal», con motivo de la inauguración del Museo que ambos regentan en la capital rusa. Durante su matrimonio, no han faltado las excentricidades ni los derroches. En 2008, él le regaló 40 hectáreas de la Luna cuando en aquel momento la organización The Lunar Embassy puso a la venta áreas del satélite de forma simbólica. Tras darse el «sí, quiero», en diciembre de 2009 llegó su primer hijo en común (el sexto de Abramovich), Aaron Alexander, y en abril de 2013, su hija Leah Lou, ambos nacidos en Estados Unidos. Durante sus diez años de matrimonio no se han prodigado demasiado en actos públicos.

Los últimos meses comenzaron a tomar fuerzas los rumores de separación en su círculo más cercano. Hace una semana, él acudía a una gala benéfica en San Petesburgo sin Zhukova y a ella se la ha visto recientemente cenando con Joshua Kushner, cuñado de Ivanka Trump y novio de la supermodelo Karlie Kloss, o en exclusivas fiestas neoyorquinas. Ahora, con sus caminos ya escindidos se iniciará un auténtico show legal, que dará días de gloria a la prensa británica.

Trámites en Rusia

La fortuna de Abramovich se cifra en9.600 millones de dólares (casi 8.500 millones de euros) según la revista «Forbes», que lo sitúa en el puesto 132 del ránking mundial de multimillonarios. En su abultada lista de propiedades figuran numerosas viviendas o «Eclipse», el yate privado más grande del mundo. Abramovich, muy bregado en materia de divorcios, tratará por todos los medios de que que el proceso legal se desarrolle en Rusia, ya que la ruptura le saldría más barata.

«Eclipse», el famoso yate de 168 metros de eslora que construyó el magnate ruso Abramovich en los astilleros de Hamburgo
«Eclipse», el famoso yate de 168 metros de eslora que construyó el magnate ruso Abramovich en los astilleros de Hamburgo- ABC

«En Inglaterra, suelen favorecer a las esposas a la hora del reparto de sus bienes y ella obtendría una suma mucho mayor aquí. Somos conocidos como la capital del divorcio porque en el caso de que haya que repartir una gran riqueza, ellas siempre prefieren que sea la ley británica la que decida», declara David Leadercramer, socio de la firma de abogados DMH Stallard, al diario «The Sun». Sea en Moscú o en Londres, nadie perderá ojo del que será «el nuevo divorcio del siglo».