Vladimir Putin presume orgulloso de su lucio
Vladimir Putin presume orgulloso de su lucio - REUTERS

El retiro veraniego de «Superputin» y el abuelo Donald Trump

El líder ruso se entrega a la aventura en Siberia, mientras que el de EE.UU se relaja en familia en su club de golf

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A Vladímir Putin no le veremos nunca repanchingado en una playa ni resolviendo un crucigrama. Él prefiere destinar su tiempo de ocio a reafirmarse como un hombre de acción, entregado a la aventura, que en cuanto puede se desprende de su camiseta para exhibir músculo y torso varonil. Un verano más, vuelve a gritar al mundo que a sus 64 años (en octubre le caen los 65) goza de un estado de salud y una forma física envidiables.

El Kremlin difundió ayer un vídeo con sus nuevas peripecias estivales, en medio de las apacibles aguas de un lago de la exótica república rusa de Tuvá (Siberia). «El presidente se dedicó a la pesca submarina y persiguió a un lucio durante dos horas. No había forma de pescarlo, pero finalmente lo logró», declaró Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, a la prensa. Putin llevaba una cámara incorporada en el traje de buzo, lo que permitió grabar cómo dio captura al pez. Tras su hazaña con el lucio, Putin se adentró por ríos y cascadas de montaña remando una lancha motora, se zambulló en las gélidas aguas de esta región y practicó senderismo. «La temperatura del agua del lago no superaba los 17 grados, lo que no impidió al presidente darse un baño», añade Peskov.

Vladimir Putin, tras practicar pesca submarina
Vladimir Putin, tras practicar pesca submarina- REUTERS

La difusión de fotografías de Putin en contacto con la naturaleza, haciendo gala de su masculinidad y carácter intrépido, son ya un clásico de cada verano. Todavía permanecen en nuestra retina las estampas del mandatario ruso a pecho descubierto a lomos de un caballo, a bordo de un batiscafo para sumergirse en las aguas de la bahía de Balaklava a 83 metros de profundidad o haciendo trekking, siempre vestido de militar y con una ramita de abedul en el bolsillo.

Esta imagen de action man que el Kremlin se encarga de proyectar cada mes de julio y agosto contrasta con la de Donald Trump en sus primeras vacaciones como presidente. El pasado viernes se embarcaba en su Air Force One en compañía de su hija Ivanka Trump, el marido de ésta, Jared Kushner y varios de sus nietos rumbo a Nueva Jersey. Trump no se aferra a los remos ni a la caña de pescar como su colega ruso, sino a algo mucho más tradicional y pausado como los palos de golf. El presidente norteamericano se relaja en su club de golf de Bedminster hasta el próximo 20 de agosto. Diecisiete días de ocio que han levantado polvareda, ya que el republicano arremetió contra Barack Obama en 2011 por descansar algo más de una semana. «No hay que tomarse vacaciones. ¿Para qué? Si no disfrutas de tu trabajo, estás en el empleo incorrecto», había escrito el ahora mandatario en un libro de 2004.

Donald Trump desembarca en Nueva Jersey con sus nietos
Donald Trump desembarca en Nueva Jersey con sus nietos- REUTERS

Su escapada coincide con unas complejas obras de renovación del anticuado sistema de calefacción y aire acondicionado de la Casa Blanca, una tarea que obligará a quienes trabajan en el ala oeste a mudarse a un edificio aledaño. Según su equipo, Trump continuará trabajando desde Bedminster y a él le queda la excusa de que su casa está patas arriba.