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Recuperaciones de septiembre

Hidratación y exfoliación son las claves para paliar los estragos del verano

La modelo Gigi Hadid
La modelo Gigi Hadid - ABC
TERESA DE LA CIERVA Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

La huella del verano se siente (y resiente) de la cabeza a los pies. Y nuestro cutis es el primero en delatarla. Las palabras mágicas que pide después de verano son exfoliación e hidratación, sin miedo a abusar de la primera, que no va a llevarse consigo todo el moreno, sino todo lo contrario: va a «despertarlo». La piel realiza una renovación celular cada 39 días, aproximadamente. Es como si se hiciera ella solita un peeling natural. Pero cuando está apagada y asfixiada, no le viene nada mal provocarle una renovación celular acelerada que adelgace el estrato córner engordado por el exceso de radiación. La recomendación es un peeling químico, que elimina las capas de células muertas gracias a distintos tipo de ácidos que penetran en la piel por su pequeño tamaño molecular, y deshacen las uniones que hay entre las células muertas, haciendo que se desprendan. Su acción es más profunda que la de los exfoliares de arrastre, y favorece la regeneración celular, además de alisar la superficie de la piel y atenuar manchas y arrugas. En cuanto a la hidratación, no hablamos solo de dar de beber a la piel. Se trata de reequilibrar el flujo de agua y revertir los «escapes» que habrá tenido durante estos meses de sol y calor. O lo que es lo mismo, recuperar los mecanismos de contención de agua y fortalecer la barrera cutánea para recuperar las reservas de agua y evitar futuras «fugas». Es el momento de regalarnos un concentrado (o unas infiltraciones) de ácido hialurónico, en dosis muy generosas, que septiembre no es mes de rebajas.

Cortar por lo sano

Si tras la vuelta de las vacaciones el pelo está mucho más seco y el tono natural se ha aclarado, lo mejor es un baño de color que ayude a recuperar el brillo al instante. Es la recomendación de Anthony Llobet, estilista embajador de TRESemmé. «Pero no se confundan con el tinte tradicional, porque sólo conseguirán resecar aún más su melena», advierte. Si está muy castigado, este especialista aconseja la queratina, «que dejará el cabello realmente suave y el brillo que busca». Y sanear las puntas cortando uno o dos dedos, porque una vez que se abren las puntas son imposibles de cerrar.

Si observamos los daños más allá de la cabeza, veremos seguramente como el astro rey ha sellado su paso acentuando las líneas verticales en el denominado «canalillo». Esas arruguitas son más visibles después del verano porque el sol es especialmente cruel con el escote, sobre todo al despertar, debido a que las posturas que adoptamos durante el sueño desplazan muchas veces un seno sobre otro, y pliegan la piel. Para recuperar la tersura hay dos herramientas infalibles: el sujetador Pillow Bra, que incorpora una almohadilla en el centro, cuya función es rellenar el vacío que se genera entre los pechos, frenando los desplazamientos; y los parches de silicona con forma de triangulo PadBeauty.es, que se adhieren al canalillo para que la piel permanezca estirada y no se puedan juntar los senos mientras dormimos.

Seguimos descendiendo la mirada y apreciamos que la piel del cuerpo se va cuarteando y perdiendo el brillo dorado que tenía mientras estábamos tumbadas en la playa. Toca regenerarla y reavivar el color con una buena exfoliación (o gommage) de las que incorporan gránulos de arrastre (a base de polvo de hueso de melocotón, de cáscara de almendra, huevo o langosta, arenas minerales…), que despierte la piel y la circulación. Y a continuación aceites o cremas con activos reparadores y regeneradores para prolongar el bronceado.

Piernas y pies

Más abajo, las piernas delatan la inevitable retención de líquidos que conllevan las altas temperaturas. Es el momento de probar productos que descongestionen y activen el sistema linfático, clave para definir y mejorar el aspecto de las piernas. Al hacer eso desanimaremos también la aparición de celulitis, que suele ir de la mano.

El último punto al que dirigiremos nuestra atención es esa peana que soporta el peso de todo nuestro cuerpo, y que habremos tenido desnuda todo el verano, aun sabiendo el efecto secante que tienen la arena, el agua salada y el sol. ¿Qué tal si la «vestimos» con unos calcetines impregnados de mascarilla como hacen las orientales? Se colocan en los pies limpios y secos, se dejan actuar durante 20-30 minutos, y al retirarlos, nos damos un masaje con el producto sobrante, insistiendo en los talones. Y a pisar fuerte en la «rentrée».

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