Pilar Miró
Pilar Miró - Gonzalo Cruz

Pilar Miró ya denunció un acoso sexual en 1981 y nadie la tuvo en cuenta

Antes de dirigir la radio y televisión pública españolas, Miró trabajó como ayudante de redacción y como realizadora

MadridActualizado:

El caso del productor de Hollywood Harvey Weinstein ha supuesto una ola de denuncias por parte de no solo actrices, también modelos, cantantes... Unas acusaciones que ya han llegado a España con sucesos como el de Leticia Dolera, conocida por su papel en «Al salir de clase», la que desvelaba el infierno que tuvo que vivir con tan solo 18 años. Se encontraba en la fiesta de despedida de uno de sus primeros trabajos y el director le tocó los pechos. No fue la primera vez que tuvo que sufrir estos abusos.

La terrible experiencia de Dolera no ha sido un caso aislado en España. Aitana Sánchez-Gijón sufrió un abuso similar cuando un productor la citó para una reunión en un hotel, pero ese encuentro profesional nunca fue tal. Solo quería manosearla con el pretexto de estudiar ángulos de luz, algo que la actriz no consintió y se fue.

La última en romper su silencio y desvelar que también sufrió abusos sexuales fue María Jiménez, que hace unas semanas aseguraba que el abuso sexual es una práctica común dentro del mundo del espectáculo. «A mí también me follaron gratis. Había que haberlo denunciado antes, pero ya ha pasado el tiempo, ya ha caducado», aseguró la actriz de 67 años.

Sin embargo, mucho antes de que decenas de mujeres alzan la voz en denuncia por el acoso sexual sufrido por parte de productores, actores o directores de rango superior, Pilar Miró, directora de cine, teatro y televisión española, ya lo denunció a través de una entrevista emitida en TVE en enero de 1981.

(Ver declaraciones a partir del minuto 8)

Antes de dirigir la radio y televisión pública españolas, Miró trabajó desde 1960 como ayudante de redacción y como realizadora. Años después, durante una entrevista en el programa «De Cerca», presentado por Jesús Hermida, la realizadora aprovechó para denunciar el acoso que había sufrido años anteriores. «Había una cosa que me desanimaba mucho y era muy simple: que los señores quisieran ligar conmigo permanentemente. Me molestaba y eso me lo hacía todo más complicado y difícil. Era muy incómodo, porque llevaba a una serie de malinterpretaciones: pasaban o a no hablarte o a hacerte directamente la guerra, evidentemente», declaró dejando atónito a su interlocutor. «Yo casi siempre que intentaba ligar era porque me gustaba alguien y no prentendiendo nada», explicaba de manera tajante cuando Hermida le preguntó si alguna vez intentó ligar para conseguir algo.