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Paris estrena creadores: Saint Laurent y Lanvin en su «cambio de guardia»

Bouchra Jarrar ha presentado su primera colección para Lanvin y Anthony Vaccarello’s para Saint Laurent

Desfile de John Galliano
Desfile de John Galliano - REUTERS

La manida frase empresarial de que «todo el mundo es sustituible» ha probado ser una falacia en numerosas ocasiones, tanto en la vida diaria como en el mundo de la moda. La sucesión de Yves Saint Laurent al mando de la casa que lleva su nombre, es un claro ejemplo. En Lanvin, el despido de Alber Elbaz, puede ser otro ejemplo.

Esta semana de la moda de París, ha sido el estreno de Anthony Vaccarello como nuevo director artístico de la casa Saint Laurent, tarea harto difícil tras el cese de Hedi Slimane a bordo de la importante maison francesa. Slimane, con su eterna relación de amor-odio con la casa y su excesiva notoriedad mediática, supo ganarse la confianza de muchos y las ventas a pocos. Ahora con Vaccaello, la casa retoma, quizás en exceso, el cuero de los 80, las hombreras exageradas y los esmoquin de luxe, convertidos en minifaldas doradas con escotes de vértigo.

Vaccarello ha interpretado Saint Laurent con los códigos marcados por Pierre Bergé, amigo e íntimo de Yves durante décadas, verdadero valedor del espíritu de la casa. Ha comprendido esa frase tan sonora de Yves, de que «me hubiese encantado inventarme los tejanos». Pero no estoy segura de que ese aspecto sexy, mod y rockero fuese el ideal de monsieur Saint Laurent. Quizás ha faltado algo tan básico como que la ropa fuese extremadamente favorecedora, algo que siempre preocupó al pequeño Yves, inspirado en su elegantísima madre. No estamos seguros de que el maestro de Orán, estuviese satisfecho con exageradas hombreras y vaqueros antidiluvianos. Yves es insustituible. Si o si.

Lanvin comenzó su nueva andada con la estupenda Bouchra Jarrar, pero quizás ella olvidó que una de las cosas que ha caracterizado a la casa francesa, ha sido el color y la riqueza. Con la nueva austeridad de Bouchra Jarrar, la recién estrenada directora creativa, Lanvin ha perdido parte de la luz y el colorismo al que Allber Elbaz nos tenía habituados. Elegante si, pero muy Bouchra ha sido todo: rayas negras y blancas, uniforme masculino y cuero negro a toda pastilla. Ella, que se califica como sencilla y con un toque masculino, está ahora a cargo de una de las marcas más femeninas y delicadas del panorama mundial. Quizás no debe perder la perspectiva de crear para «ellas» que ha tenido el creativo y explosivo Elbaz, un genio de la metáfora en la moda.

Margiela, ultimamente es un deseo del genial, difícil e insustituible John Galliano. En esta ocasión, ha sabido adaptarse a las pautas del creador de la marca francesa, ofreciendo imágenes del transgresor y surrealista Margiela, que jamás habría soñado ser reinterpretado por el genial Galliano. Ha sabido facilitar looks de gabardinas elegantes, vestidos inolvidables e incluso atuendos de falsas surferas con pantalón de neopreno y mangas caídas, como si la vida de Los Ángeles en los años 90 no fuese ya una idea caduca. Sus interpretaciones de prendas evolucionadas con un toque sexy y transgresor, no podrían jamás sustituir los dulces inventos del Margiela original. Aunque, en realidad, quizás Galliano haya sido capaz de superarlos.

Las imágenes de un Courrèges, venido a más tras la muerte de su creador, son un pequeño recuerdo de la elegancia suprema del maestro. Shorts y camisetas, vestidos con mangas marsupiales, colores básicos, mucho blanco y sobre todo, elegancia. Las manos en la cintura, los aires rígidos y limpios del gran André, ya no sustituyen a nada ni a nadie. Si no es por esa atractiva estampa de los 60 que él supo crear, en la que las mujeres sobresalían por elegancia, chispa y gloria. Le echaremos de menos.

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