O.J. Simpson durante su comparecencia en Nevada
O.J. Simpson durante su comparecencia en Nevada - EFE
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O. J. Simpson, un retiro dorado para el delincuente mediático

El exjugador y actor sale de prisión para vivir sus últimos años a todo tren en Florida

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

Exjugador de fútbol americano, actor de cine, presentador de televisión… Si hay alguien que ha representado a la perfección el papel de protagonista de la América mediática, ése ha sido O. J. Simpson. Con sus siglas y apellido como cartel de uno de los casos más disparatados del país, en el que salió absuelto del clamoroso cargo de asesinato de su exmujer y un camarero amigo de ella, el controvertido personaje que convirtió los tribunales de Estados Unidos en un plató afronta la recta final de su vida con un sabor más dulce que amargo. Está previsto que mañana salga del Lovelock Correctional Center de Nevada, nueve años después de ser encarcelado por robo a mano armada y secuestro, tras otro de sus múltiples desafíos a la Justicia. Con setenta años recién cumplidos, podrá combinar en su nuevo destino, en Saint Petersburg (Florida), el alojamiento en una casa de la lujosa urbanización Pinellas County con el esparcimiento en el Pasadena Yacht and Country Club, donde disfrutará de su segundo deporte favorito, el golf.

Orenthal James O. J. Simpson (San Francisco, 1947), uno de los más renombrados jugadores de la NFL (la liga profesional de fútbol americano), en los años 70 y 80, pasó a ser mucho más conocido aún en todo el país por el impacto mediático de un suceso que todavía hoy sigue dando que hablar. Desde su detención en junio de 1994, acusado del doble asesinato a puñaladas de Nicole Brown y de Ronald Goldman, que habría cometido por celos, el impacto del caso no dejó de crecer. Convertido en un «reality show» televisivo, su histriónica personalidad protagonizó un esperpéntico juicio en el que los abogados de la defensa supieron explotar su condición de negro en una California sensibilizada por la cuestión racial. Un episodio perfectamente retratado en la serie televisiva que lleva el nombre del exjugador, estrenada hace unos meses en Netflix. Su absolución de los cargos de asesinato derivó en un escándalo mayúsculo, atenuado dos años después por un tribunal civil, que le condenó a una sanción de 33,5 millones de dólares por doble homicidio por negligencia.

La que podía haber sido una pesada carga financiera para alguien acostumbrado a vivir a todo tren, no ha reducido apenas sus posibilidades pese a los veinte años transcurridos. Casi con la velocidad que le granjeó el título de jugador más rápido del torneo futbolístico, un bien asesorado Simpson se trasladó a Florida, donde eludió el cumplimiento de la pena, en un estado donde la declaración de insolvencia no exige responder con el patrimonio personal. Mientras tanto, su mal ganada fama le permitía seguir generando ingresos. Un libro por aquí, un contrato para presentar programas televisivos por allá, junto a una muy cuantiosa pensión de exfutbolista profesional que nunca ha sido intervenida, mantuvieron sus finanzas en situación óptima. Sus amigos y familiares le esperan ahora en Florida para disfrutar de su respetable fortuna.

Libertad vigilada

El controvertido O. J. Simpson, que recibió el pasado julio el compromiso verbal del juez de Nevada de ser trasladado a Florida en libertad vigilada, espera su salida. Queda atrás el cumplimiento mínimo, nueve años, de una condena que se elevaba a 33, tras ser considerado culpable de robara punta de pistola trofeos y otros recuerdos deportivos, en un hotel de Las Vegas. Simpson y los tres amigos que le acompañaban retuvieron a algunos empleados de la instalación.

Pese a la fecha señalada del 2 de octubre, no está claro que mañana sea su gran día. Su traslado previo a otra prisión del estado, la High Desert, en Las Vegas, donde se le abrirá la puerta, no se había producido ayer. El otro inconveniente lo planteó el viernes la Fiscal General de Florida, Pam Bondi, quien remitió una carta de rechazo al Deparmento de Correcciones del estado, que ya ha aceptado acoger a Simpson. La intervención de Bondi no impedirá un traslado ya inevitable.