Los momentos que convirtieron a Lola Flores en un mito

«La Faraona» hubiera cumplido este domingo 95 años, y aunque falleció en 1995, ya nos dejó el aviso: «Aunque yo muera seguiré viva. Seré eterna»

MADRIDActualizado:

Lola Flores es la Frida Kahlo patria. «La faraona» esta presente en camisetas, tazas, láminas, bolsos, incluso Google cayó rendido a sus pies y le dedicó un doodle. Como Kahlo, Flores se ha convertido un símbolo, casi con el estatus de mito, y aunque falleció en 1995 a causa de un cáncer, su legado sigue bien presente. Este domingo, María Dolores Flores Ruiz, Lola, hubiera cumplido 95 años. En ABC repasamos todos los momentos en los que su carácter, su arte y su ingenio comenzaron a forjar la leyenda.

«Perdón, pero se me ha caído un pendiente»

Y así empezaba una de las interrupciones más conocidas de la historia. Lola Flores actuaba en un programa en directo conducido por José María Iñigo, pero en uno de sus arranques perdió un pendiente de oro. Y, por supuesto, no hay cosa más humana que paralizar al mundo entero si se pierde un pendiente.

Rápidamente, el público se animaba a buscar con ella, y la artista, viendo que no aparecía, decidió terminar su actuación, no sin antes decir al público«ustedes me lo vais a devolver porque mi trabajito me costó», mientras pedía al presentador «Iñigo, mi pendiente no lo quiero perder». Años después, aseguró en una entrevista que el pendiente había sido devuelto.

Lola y el sexo

Lola Flores nunca tuvo problemas en hablar sin tapujos de sexo en cualquier entrevista, fuera televisada, radiofónica o escrita.

Es difícil imaginar ahora a un famoso contando con total naturalidad cuándo mantuvo relaciones sexuales por primera vez, o cómo llegó a replantearse aceptar dinero a cambio de sexo para mantener a su familia. Ella lo hizo en el programa «El coraje de vivir».

Un viaje a Sevilla de su madre por la enfermedad de su hermana Carmen fue el momento perfecto para que Lola, sola por primera vez, perdiera su virginidad junto al guitarrista «El Niño» Ricardo. «Pensaba que podía aceptar alguna de las invitaciones que me hacían a diario mis admiradores. Pero no invitaciones para ir al cine o a cenar. No estaba dispuesta a dejarme querer si no era a cambio de una compensación económica», rememoraba con pasión la artista.

Pero si hay una frase de carácter sexual por la que se recuerda a Lola, es sin duda alguna su respuesta cuando fue preguntada por sus experiencias lésbicas: «¿Quién no se ha dado un pipazo con una amiga?».

Su «machaque» a Isabel Pantoja

Lola Flores era una mujer de armas tomar y una gran madre para sus hijos: Lolita, Rosario y Antonio. Y según las malas lenguas, fue precisamente un desengaño amoroso de su hija mayor lo que llevó a la cantante a «machacar» a Isabel Pantoja en una divertida (y culinaria) entrevista televisiva.

Flores dejó clara así su opinión de Isabel Pantoja, señora de Paquirri, expareja de Lolita. El torero y la hija de la artista estuvieron juntos entre las bodas del diestro, la primera con Carmina Ordóñez y la segunda con la tonadillera. Lola llegó a maldecir a Pantoja con un «ojalá que llores por todos y cada uno de los hombres que ames», y si repasamos el historial amoroso de la tonadillera, parece que Flores se salió con la suya.

Lola y el «crowfunding»

Que Lola Flores inventó el «crowfunding» es ya algo indiscutible. En 1989, la artista tuvo que declarar ante la Justicia acusada de fraude fiscal. Llegaron a pedirle 300 millones de pesetas y unos seis años de cárcel. La cantante se excusó con su habitual desparpajo dejando una de las frases con más historia de la televisión: «Si una peseta diera cada español... pero no a mí, a donde tienen que darla. Quizás saldría de la deuda».

Pero todavía hay más. Lola lamentó que una persona «que no tiene dinero» pudiera sufrir tanto castigo por ese delito y añadió que no dudaría en irse a tomarse una cerveza con todos sus benefactores.

«Si me queréis...»

No hay español que no pueda completar esa frase. «Si me queréis algo, irse». Son las cinco palabras más recordadas de Lola Flores y las dijo el 25 de agosto de 1983, día de la boda de su hija Lolita con Guillermo Furiase.

El rumor de que la boda se celebraría en la iglesia de la Encarnación de Marbella logró congregar en el templo a más de 5.000 personas, cuando no había aforo para más de 1.200. Ni la pareja ni los invitados podían entrar a la iglesia, el caos fue tal que Flores, visiblemente alterada, gritó: «Mi hija no se puede casar. Así que si me queréis a mí, marcharse. Si me queréis algo, irse. Hay que sacar a la gente, o no se casa». Lolita logró casarse, sí, pero en la sacristía.

Lola Flores y su hija Rosario
Lola Flores y su hija Rosario

La bata de cola y Eurovisión

En 1984, Lola Flores acudió al programa «La Clave» y dejó un momento estelar y otro de gran sabiduría. Preguntada por un seguidor sobre su bata de cola, «La faraona» aseguró que la prenda era su «sello personal». «Mi bata de cola no me la quita nadie, moriré con ella puesta, en el escenario espero que no, haré todo lo posible para que así sea. Pero en la caja igual pido que me la metan». Unos segundos después, completó la frase: «La bata de cola».

Ese mismo año, España quedó cuarta en Eurovisión con el tema «Lady, Lady», y la artista aseguró que el misterio para ganar el festival pasaba por mandar «a una que cantara una canción española, una intérprete y una canción de España, de nosotros». Eso sí, «yo no porque no soy buena cantante, que manden a Rocío Jurado, a ver si no sale la primera».

Una artista que «no canta ni baila»

Cuando Lola Flores actuó en el Madison Square Garden, «The New York Times» publicó la mejor frase de markéting de la historia: «No canta ni baila, pero no se la pierdan».

Ella misma decía con frecuencia que no era ni la mejor cantante, ni la mejor cupletera, ni la mejor actriz de la época. Y sin embargo, en su haber cuenta 38 películas y multitud de discos. A su voz se asocian las canciones «A tu vera», «Torbellino de colores», «Ay pena penita pena» o «La Zarzamora», melodía que sonó en su entierro por petición suya.

Un adiós digno de una faraona

Lola Flores falleció el 16 de mayo de 1995 en El Lerele, el chalet que tenía en La Moraleja (Madrid). La artista tenía 72 años y lleva varios años luchando contra un cáncer.

La muerte de «La faraona» ocupó telediarios, periódicos, revistas y programas radiofónicos. La capilla ardiente se abrió en el Centro Cultural de la Villa (actual Teatro Fernán Gómez) y más de 150.000 personas hicieron cola mañana, tarde y noche para presentarle sus respetos a la familia y darle un último adiós a la artista. Su funeral fue retransmitido por televisión en directo y su entierro, en el cementerio de La Almudena, fue multitudinario.

Dos semanas después llegó el golpe definitivo para los Flores: Antonio, el único hijo varón de la artista y su marido, Antonio González «El Pescailla», fallecía de una sobredosis. El cantautor no pudo superar la desaparición de su madre.