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Una misa de domingo para el aniversario de la muerte de la duquesa de Alba

Se espera la presencia del Carlos, primogénito de Doña Cayetana, y de su viudo, Alfonso Diez

Carlos Fitz-James y Alfonso Díez
Carlos Fitz-James y Alfonso Díez - EFE
BEATRIZ CORTÁZAR Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

Será el próximo domingo 20 de noviembre cuando se cumpla el segundo aniversario de la muerte de la duquesa de Alba. Dos años desde la fatídica mañana en que Cayetana Fitz-James Stuart falleció en su cama de la Casa de las Dueñas, en Sevilla, acompañada por sus seres queridos y con Alfonso Diez, su fiel esposo, a su lado. Tenía 88 años.

Desde entonces, todo ha cambiado en la familia Alba. La arrolladora personalidad de Doña Cayetana, la manera en la que hasta sus últimos días llevó las riendas de la casa y, sobre todo, la habilidad con la que pudo mantener a sus hijos más o menos unidos son hoy recuerdos muy presentes entre sus familiares y amigos.

Los más cercanos

En su memoria, el domingo no habrá un funeral al uso, pero sí una misa en la sevillana iglesia de la Hermandad de los Gitanos, donde reposan sus cenizas. Se espera que al oficio acudan el duque de Alba (Carlos Fitz-James Stuart) y el duque viudo de Alba (Alfonso Diez), así como sus amigos más cercanos y algunos miembros de la hermandad.

Este año, y a diferencia de la gran ceremonia que tuvo lugar en 2015, se ha optado por una misa de domingo ofrecida en su recuerdo, pero sin más solemnidad. Por eso no habrá asistencia masiva de sus hijos; puede que tan sólo acuda Carlos y, tal vez, Cayetano Martínez de Irujo, duque de Arjona, que esos días viajará a Sevilla, pues entregará uno de los trofeos del SICAB (Salón Internacional del Caballo de Pura Raza Española). Es posible que junto a Cayetano también se traslade a la ciudad andaluza Bárbara Mirján, la joven estudiante con la que empezó a salir a finales del pasado verano y que presentó en septiembre, con motivo de la boda de su sobrino Luis Martínez de Irujo Hohenlohe y Adriana Marín en el madrileño palacio de Liria.

Aunque oficialmente la relación de los dos hermanos se supone que es normal, fuentes cercanas a la familia aseguran que apenas mantienen trato y que las diferencias entre ellos se han hecho abismales, hasta el punto de que todos los proyectos que en vida de la duquesa organizaban juntos hoy están totalmente disueltos y sin ningún tipo de continuidad. El actual duque decidió coger las riendas de los asuntos relacionados con la casa de Alba y dejar a Cayetano solo con su proyecto empresarial de gastronomía, trabajo que está sacando adelante por sus propios medios.

La mejor herencia

Quien sí tiene pensado viajar a Sevilla es el duque viudo de Alba. Alfonso Diez acudirá a la misa, pero ni siquiera pasará por Dueñas, palacio donde se casó con Doña Cayetana en octubre de 2011 y donde compartió con ella algunos de sus mejores años. Diez suele alojarse en un hotel del centro, donde se siente más cómodo. Es más que probable que aproveche el viaje para reunirse con los amigos más íntimos de quien fuera su esposa, especialmente con el diestro Curro Romero y su mujer, Carmen Tello. Ellos son «la mejor herencia que me dejó Cayetana», como ha comentado Alfonso en más de una ocasión.

Será una escapada breve porque desde hace un tiempo a Diez lo que realmente le tiene preocupado es la salud de uno de sus hermanos, que está luchando por superar una grave enfermedad. Al margen de dimes y diretes, y siempre evitando cualquier tipo de polémica, está más que demostrado que desde que enviudó no ha querido ningún tipo de protagonismo ni aprovecharse de su posición para tener una nueva vida social. Fiel a sus costumbres, sigue con una existencia tranquila y discreta, y sin ninga intención de cambiar sus hábitos. Le han tentado con suculentas ofertas para conceder una entrevista, pero siempre se ha negado a ello.

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