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Los Macron redecoran el Palacio del Elíseo

El matrimonio presidencial trata de imprimir un aspecto más moderno y familiar a los aposentos privados de su nuevo hogar. Brigitte ha contratado a Matali Crasset, una influyente diseñadora

Emmanuel Macron y Brigitte Macron en el Palacio del Elíseo
Emmanuel Macron y Brigitte Macron en el Palacio del Elíseo - GTRES
J.P. QUIÑONERO Corresponsal En París - Actualizado: Guardado en: Estilo Gente

«¡Qué tristeza..!», comentó Brigitte Macron a su esposo la primera noche que se quedaron solos en el apartamento privado del jefe del Estado, en el Palacio del Elíseo. La mujer del presidente Emmanuel Macron comentaba de ese modo el triste estado de un inmenso dormitorio de soltero, descuidado, sin renovar, «funcional», tras la ruptura de François Hollande con Valéry Trierveiler, el mes de enero de 2014.

Julie Gayet, la nueva amante del presidente Hollande desde entonces, visitó el Elíseo en muchas ocasiones. Pero, finalmente, el jefe del Estado se sentía «espiado» en el Elíseo, y eligió la residencia de La Lanterne, en Versalles, para sus citas nocturnas y amorosas. Convertido el Elíseo en dormitorio de soltero, para Hollande, la calidad de los aposentos del presidente sufrieron de un relativo abandono, que ha «horrorizado» a los Macron. De ahí el comentario lapidaria de la primera dama: «¡Qué tristeza..!».

Emmanuel Macron ha delegado a su esposa las tarea en curso de renovación y modernización de los aposentos privados, donde la pareja presidencial ha comenzado a hacer vida de familia, con los hijos y nietos de Brigitte Macron, casada en primeras nupcias con un banquero de provincias.

Salón de fiestas del Palacio del Elíseo
Salón de fiestas del Palacio del Elíseo- ABC

Algunas normas

En el caso francés, la renovación de la residencia del jefe del Estado, el palacio del Elíseo, debe respetar ciertas normas y criterios de Estado, flexibles, sin duda, pero muy estrictos. Brigitte Macron ha comenzado a dirigirse a los museos y a mobiliario nacional (los gestores del patrimonio oficial del Estado), pidiendo 1.300 objetos entre obras de arte y muebles, destinados a «repensar», «modernizar» y «hacer habitable» los aposentos privados del Elíseo, víctimas de un relativo «abandono» desde hace más de una larga década. Hollande no renovó literalmente nada, se limitó a vivir con los muebles y decoración heredados de la presidencia de Nicolas Sarkozy, que tampoco sintió nunca ningún apego personal por la residencia oficial del jefe del presidente de la República. Prefería el hotel particular propiedad de su esposa, Carla Bruni, en el distrito XVI, al oeste residencial de París.

Brigitte Macron ha decidido «limpiar» unos aposentos ligeramente «envejecidos», cubiertos con la patina de la herencia de dos presidentes que hicieron poca vida familiar en el Elíseo. La consigna de la primera dama de Francia a los más altos responsables del mobiliario y la decoración de Estado es esta: «Clásico, pero moderno. Moderno, pero con tradición». A partir de ahí, los Macron comienzan por desear dar al Elíseo una dimensión más «humana» y «familiar».

Mientras Emmanuel Macron continúa perfilando los contornos definitivos del puesto oficial que tendrá su esposa en el protocolo y el funcionamiento práctico de la presidencia, Brigitte ha instalado su despacho y gabinete personal en el Salon des Fougères, en el patio de la entrada oficial del Elíseo, víctima del mismo abandono relativo.

Brigitte Macron ha recurrido a Matali Crasset, una diseñadora famosa e influyente, para «repensar» y «dar un alma» a su despacho y oficina de trabajo de personal. La primera dama francesa tiene dos secretarias personales y un pequeño equipo de media docena de personas, trabajando con relativa «estrechez» física.

Salón Pompadour en el Palacio del Elíseo
Salón Pompadour en el Palacio del Elíseo- ABC

Toque humano y femenino

La elección de Matali Crasset como decoradora obedece a varios «códigos», incluso políticos. Se trata de una mujer que ha triunfado en su profesión, capaz de trabajar con grandes «marcas» y empresas, aportando una suerte de «toque humano» y «femenino» al diseño de objetos, interiores. El trabajo, la obra y los proyectos de Crasset están abiertos a muchos otros «frentes»: la escenografía de exposiciones, la puesta en escena de proyectos artísticos y visuales, con una estética entre «refinada» y «minimalista».

Si el «macronismo» ha sido definido como «una epidemia de optimismo nacional», Crasset quizá sea una ilustración elocuente de la estética presidencial: «un diseño feliz y triunfante».

A partir de ese «background» personal, empresarial y estético, Brigitte Macron ha descubierto en Matali Crasset el arquetipo del nuevo diseño francés que puede contribuir a modernizar algunos espacios del Eliseo. En la residencia del jefe del Estado, hay espacios intocables. El mismo presidente ha preservado lo esencial de la «pompa» de su despacho oficial. Pero se ha instalado en un despacho próximo, «más cómodo», con el fin de no «encerrarse» en una puesta en escena demasiado «aparatosa» para ejercer el poder sobre todo y sobre todos, con una eficacia de gestor que no desdeña la «pompa» pero prefiere una eficacia reñida con el «aparato protocolario».

Brigitte Macron ejerce desde el primer día como primera dama, sin complejos. Y el presidente le da la mano, a toda hora, de paseo, en actos oficiales, con un énfasis palmario, que la cobertura fotográfica oficial subraya en todo momento. La modernización y renovación del Elíseo será la primera gran tarea oficiosa de la primera dama, nada dispuesta a dejarse «enterrar» en la polvorienta imagen que le dejó la primera noche que pasó a solas, con su esposo, en un dormitorio oficial, muy próximo al que ocupó mucho antes Eugenia de Montijo, la última emperatriz de Francia, granadina de nacimiento.

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