Kanye West y Kim Kardashian, el pasado mes de mayo en la Gala MET
Kanye West y Kim Kardashian, el pasado mes de mayo en la Gala MET - REUTERS

Kim Kardashian y Kanye West, una pareja en la cuerda floja

El matrimonio termina 2016 haciendo frente a los rumores de divorcio y con apuros financieros

Los ÁngelesActualizado:

Si el 2016 empezó con bendiciones con la llegada de su segundo hijo, Saint West, Kim Kardashian y Kanye West terminan el año digiriendo los rumores de divorcio, en terapia y, según se dice, con muchos problemas financieros por parte del artista. Kim y Kanye están sometidos a una enorme presión de sus carreras profesionales: ambos se caracterizan por su capacidad multidisciplinar para los negocios. Pero el cantante, que acaba de cancelar su gira por Europa, ha visto cómo su línea de ropa, tan popular en el pasado, ya no despierta interésentre el público. Ante la falta de apoyo de sus fans, Kanye West también ha cancelado el resto de la gira que le quedaba hasta final de año, el Saint Pablo Tour, liquidando los conciertos que tenía contratados en Francia, Alemania y Reino Unido. Su plan era actuar en México y en Europa, pero el rapero ha decidido que lo mejor era dedicarse a cuidar de sí mismo y su familia tras su breve paso por un hospital psiquiátrico.

De hecho, el lenguaraz rapero sigue dedicado a su recuperación psicológica tras la crisis emocional vivida hace algunas semanas. Todo comenzó en noviembre, durante un concierto en California, cuando los representantes del músico anunciaron la cancelación de una veintena de fechas que quedaban del Saint Pablo Tour en Estados Unidos. Las primeras informaciones hablaron de una crisis por agotamiento, aunque más tarde se sabría que el artista había llegado de urgencia al U.C.L.A. Medical Center de Los Ángeles por una «emergencia psiquiátrica». Tras varios días internado, el cantante reapareció en público en la Torre Trump de la Quinta Avenida en Nueva York, para una visita de cortesía al presidente electo Donald Trump.

A la tormenta personal se suman con furia los vientos de divorcio que acosan su unión con Kim Kardashian. Es cierto que Kim, alejada de las redes sociales desde el asaltó que sufrió el pasado mes de octubre en París, no ha vuelto a ser la misma y eso ha creado tensión en su relación con el rapero. Los cimientos de su matrimonio, tan de cara a la galería, parecen derrumbarse y ambos acuden a terapia para salvar lo que queda de su relación.

Esta semana Kim apareció cenando con unas amigas sin anillo de compromiso, tal vez influenciada por la nueva sencillez con que se desenvuelve o, simplemente, porque ha decidido cambiar su estatus civil. Sea como sea, se espera un comunicado inminente de la pareja.

La salida del hospital de Kanye no ha provocado la satisfacción familiar que se esperaba y la presión emocional estaría en su hogar, por lo que han decidido vivir separados; Kanye en un hotel, donde permanecerá hasta que termine su tratamiento médico, y Kim en casa con los niños. «Kim está protegiendo a sus hijos y no quiere a Kanye cerca de los niños ahora mismo», ha contado una fuente cercana a la familia a «US Weekly». Palabras que suenan a estrategia legal y que, como le ocurrió a Brad Pitt con Angelina Jolie, podrían suponer una separación por el bienestar de los hijos. El robo que sufrió Kim no solamente trajo consigo un cambio en la estrategia mediática y empresarial del clan Kardashian, sino una serie de consecuencias que les han perjudicado profesionalmente. «El trauma del incidente hizo a Kim más reticente a ser activa. Por supuesto, eso tensó su relación», declaró una fuente a «US Weekly». A tanto habría llegado esa tensión, que Kim podría haberle pedido un descanso a su marido poco antes de su hospitalización, aunque ninguna de las partes llegó a realizar ninguna declaración al respecto.

Según fuentes cercanas a la familia, Kanye estaría mejor y su dedicación a su pronta recuperación estaría influyendo positivamente en su relación con Kim. Entre desmentidos y enfrentamientos, la incertidumbre sigue rodeando a una pareja con futuro incierto. En cualquier caso, lo que es cierto es que el 2016 es un año para olvidar en la mansión de los Kardashian-West.