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Joel Santos, al amigo del alma que Cristiano Ronaldo dejó en Madeira

«Cristiano es el mismo de siempre», dice este exfutbolista que hoy regenta un salón de billar

Joel Santos, al amigo del alma que Cristiano Ronaldo dejó en Madeira
FRANCISCO CHACÓN Funchal - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

El calor húmedo invade todos los rincones de Funchal. Estamos en la capital de Madeira, la ciudad donde nació y se crió Cristiano Ronaldo, hoy convertido en un omnipresente icono entre sus paisanos. Subimos a Santo António, el humilde barrio en el que creció y pegó sus primeras patadas a un balón. Allí, no lejos del monte, se alza el Club Deportivo Andorinha, que solía frecuentar cuando no era más que un chaval. Un poco más abajo, el salón de billar Quinta Falcao, también imprescindible para el entonces aspirante a estrella. Cruzamos el umbral y el tiempo parece detenerse. Su propietario, Joel Santos, recibe a ABC mientras sirve cafés y cervezas, tal es la ocupación a sus 41 años de este amigo de Cristiano de toda la vida. Jugaban al fútbol y... hasta fueron adversarios.

Ronaldo no tardó en despuntar en el Andorinha, llamando la atención entre los dos equipos de la isla en la primera división de Portugal: Nacional y Marítimo. El estadio de este último se halla a un escaso kilómetro de allí, feudo de las andanzas de Santos durante seis temporadas, de 1999 a 2005. Fútbol y billar se unían a diario en las preferencias de ambos, antes de que el actual jugador del Real Madrid volase hasta Lisboa para fichar por el Sporting, paso previo a su consagración internacional en el Manchester United.

La visita de Irina Shayk

Joel mira atrás con nostalgia y no duda en declarar: «Cristiano es el mismo de siempre, no ha cambiado». Y añade con orgullo: «Siempre que viene a Madeira, pasa por aquí, por Quinta Falcao. Eso seguro. Y me da el mismo abrazo de siempre». Hace más de tres años, Joel Santos se llevó una sorpresa mayúscula: «Fue increíble. Estaba aquí en la barra y, de repente, apareció con Irina Shayk de la mano. Nos quedamos todos sin habla. Así, tan elegante y con esa mujer tan guapa», relata con una sonrisa este ex futbolista local rodeado de vecinos curiosos.

Y continúa con su relato: «Su hermano, Hugo Aveiro, sigue viviendo en la isla, en su casa familiar del barrio de Sao Gonçalo [en la otra punta de Funchal]. Pero viene aquí casi todas las tardes porque nos reunimos a jugar a las cartas, y a él le encanta eso».

Las huellas del ganador de tres Balones de Oro pueden rastrearse a lo largo de toda la ciudad, llena de carteles publicitarios que hacen referencia a su figura. En unos de ellos, puede verse a su madre, Dolores Aveiro, anunciando los famosos plátanos del lugar con la simpática leyenda: «El segundo mejor producto de Madeira».

De ahí saltamos a la antigua Plaza del Mar, rebautizada como Plaza CR7 y antesala de la terminal de cruceros. Es uno de los epicentros de la capital de Madeira. Se ubican en este enclave el museo y el hotel que llevan su sello. Vemos igualmente a numerosos turistas haciéndose fotografías delante de su estatua.

«Cristiano es un orgullo para la gente de aquí», afirma Paulo Prada, el administrador para Madeira y Azores del grupo Pestana, la cadena hotelera que explota ya dos establecimientos con el marchamo estético de Ronaldo: el de Funchal y el de Lisboa. Sus 75 millones de euros de inversión inicial contemplan la apertura de dos hoteles más: Madrid y Nueva York. Eso sí, confirma a este periódico que su emplazamiento en la Gran Vía retrasará su inauguración, muy probablemente, hasta finales de 2017 o comienzos de 2018.

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