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Jackie Kennedy le planteó el suicidio a su sacerdote después de la muerte de su marido John F. Kennedy

Tal era su dolor que ni siquiera podía mirar una imagen en la que saliese su marido, por lo que mandó retirar de su vivienda todas las fotografías, excepto una, en la que el expresidente salía de espaldas

John F. Kennedy junto a su esposa
John F. Kennedy junto a su esposa - Pinterest
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: Estilo , Gente

El asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963 provocó un profundo e incurable dolor en su mujer, la entonces primera dama, Jackie Kennedy. El triste suceso ocurrió el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas, el entonces presidente fue mortalmente herido durante un tiroteo mientras circulaba en el coche presidencial en la Plaza Dealey. Durante los días posteriores al fallecimiento, fue tan consumida por el dolor que decidió hablar con su confesor sobre la desesperación tan inmensa que sentía que le había provocado ideas suicidas.

Jackie, católica devota, se aferró a su fe para hacer frente a la pérdida traumática de su marido y a la devastación que le suponía tener que criar a sus dos hijos, Caroline, de 6 años y John Jr., de casi 3, sola como madre viuda.

La familia Kennedy al completo
La familia Kennedy al completo- ABC

La primera dama, que tan solo tenía 34 años cuando perdió a su marido, se abrió sobre la angustia que sufría a través de correspondencia con dos sacerdotes con los que tenía absoluta confianza. A uno de ellos le confesaba que se sentía «amargada contra Dios», por lo que había sucedido. La ex primera dama le dijo al padre Richard McSorley que quería quitarse la vida y le preguntó «¿Cree que Dios me separaría de mi marido si me matase?». Ella dijo que quería ser como Marilyn Monroe, que supuestamente tuvo una aventura con su marido y se suicidó, Jackie le confesó al sacerdote que se alegró por la muerte de Monroe puesto que «salió de su miseria».

Tal era su dolor que ni siquiera podía mirar una imagen en la que saliese su marido, por lo que mandó retirar de su vivienda todas las fotografías, excepto una, en la que el expresidente salía de espaldas.

La primera dama junto a su marido
La primera dama junto a su marido- Pinterest

La idea de su insoportable angustia se revela en una nueva biografía escrita por la autora Barbara Leaming, la cual titula la dramática historia como «Jacqueline Bouvier Kennedy Onassis: The Untold Story» («Jacqueline Bouvier Kennedy Onassis: La historia jamás contada»).

La revista Vanity Fair ha publicado en el número de este mes algunos párrafos del libro, en los que se detalla la triste historia de la primera dama viuda. Según cuenta la autora, Jackie Kennedy pasó el resto del invierno en un estado de ansiedad con continuas pesadillas sobre el asesinato. «Ella bebía mucho, el vodka se convirtió en su anestesia, pero siempre se despertaba gritando las pocas noches que lograba conciliar el sueño», relata.

«Es tan difícil de creer….», Barbara Leaming cuenta que la exprimera dama se sentía culpable por no haber podido evitar la muerte de su esposo. «Hubiera sido capaz de tirarme delante de él, o hacer algo, si lo hubiera sabido», le dijo desconsolada al sacerdote. Tras esto, le pidió que rezase pidiendo a Dios que la llevase junto a él, a lo que el cura le respondió, «No es justo rezar para pedir la muerte». Jackie pensaba que sus hijos, Caroline y John, estarían mejor sin ella, el padre la convenció de que sus hijos la necesitaban en estos momentos tan duros para la familia.

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