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Isabel Preysler «No tengo ninguna necesidad de casarme»

La «reina de corazones» asegura que una boda no entra en sus planes más inmediatos

Preysler y Vargas Llosa en la celebración del 80 cumpleaños del Nobel
Preysler y Vargas Llosa en la celebración del 80 cumpleaños del Nobel - Matias Nieto

No lo puede decir más claro. Isabel Preysler se encuentra «muy a gusto y muy feliz» junto a su pareja, Mario Vargas Llosa. A pesar de que cada semana surgen rumores de una boda secreta o inminente, lo cierto es que en este momento su estado civil sigue siendo el de viuda de Miguel Boyer pese a que, en la realidad y fuera de los papeles, está más que comprometida con el premio Nobel, de quien se siente su mujer dentro y fuera de España.

«No tengo ninguna necesidad ni tampoco prisas por casarme, porque estamos perfectamente bien. Todo el mundo sabe que soy su pareja y te aseguro que estoy muy tranquila», explica Preysler, desmintiendo así los comentarios que circulaban sobre la fiesta que ambos estaban preparando para finales de octubre y en donde se suponía que iban a comunicar a sus amigos más cercanos que ya se habían casado. «En España podríamos casarnos cuando quisiéramos. En Perú sólo falta que se registre el certificado del divorcio en la localidad donde Mario contrajo matrimonio», añade.

Pero, ¿dónde se casaron hace ya más de 50 años el escritor peruano y su prima Patricia Llosa? En Grocio Prado, precisamente en la misma localidad peruana donde diez años antes había contraído matrimonio con su tía Julia, por entonces divorciada y nueve años mayor, a quien dejó tras enamorarse perdidamente de Patricia quien, según cuentan, se había instalado una temporada en casa del matrimonio para cursar unos estudios. Si la primera boda fue el 15 de julio de 1955, a las cinco de la tarde, la segunda se celebró a las siete de la tarde del 28 de febrero de 1965 sin la presencia del novio, que estuvo representado por poderes y a través de un íntimo amigo.

La localidad de Grocio Prado es uno de los once distritos peruanos que forman la provincia de Chincha y de donde tendrá que llegar el famosos papelito con el segundo divorcio del Nobel para que, una vez se le ponga el pertinente sello, ya no existan más impedimentos para que el escritor pueda convertir en su mujer a la mismísima Preysler.

«Mario sí me ha pedido que me case con él», insiste Preysler. De momento no hay respuesta afirmativa y sí una tregua en la apretada agenda del laureado escritor que estos días ha pasado por Santander y ahora tiene su próximo destino en Santo Domingo. Haciendo una excepción a su horario cuadriculado, Preysler ha estado durante todas estas semanas acompañando a su amor a lo ancho del mundo y cada destino era motivo de nuevos rumores acerca de una boda secreta.

Sin descartarla, aunque sin haberlo programado a corto plazo, Isabel se ha quedado en Madrid, en su casa de Puerta de Hierro, para descansar y poner sus cosas al día. Para una mujer tan metódica y disciplinada como ella estar con las maletas a cuestas y cambiando de lugar cada poco tiempo es toda una novedad. De ahí que esta vez Mario viaje solo, aunque en continuo contacto telefónico con Isabel, que ahora puede aprovechar para estar con sus hijas. Especialmente con Tamara, quien la próxima primavera lanzará su línea de moda TFP. Muchas de sus amigas ya están reservando modelos «by Tamara» para bodas y eventos.

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