Los modelos más clásicos de Mariquita Pérez
Los modelos más clásicos de Mariquita Pérez - ABC
Consíguela el domingo, con ABC

La historia de Leonor Coello de Portugal y su hija, el álter ego de Mariquita Pérez

Este domingo, 4 de febrero, ABC lleva a su quiosco una Mariquita Pérez por 7,95 euros. A partir de entonces, y hasta el 17 de junio, podrá adquirir todos los fines de semana un nuevo vestido de esta muñeca

MADRIDActualizado:

A principios de 1940, Mariquita Pérez revolucionó el mercado de la juguetería en España. Al alcance de unos pocos, fue un fenómeno social y las niñas de todo el país soñaban con tener una Mariquita Pérez. Una muñeca elegante y coqueta, una «muñeca bien», que no tardó en traspasar la brecha generacional para conquistar a Eva Perón, la princesa Grace Kelly, Gina Lollobrigida o Marisol, entre otras. Su porte y refinados vestidos convertían a Mariquita Pérez en una más en el Club de campo, en la estación de Gstaad en Suiza o a bordo del «Christina O» de Aristóteles Onassis cuando fondeaba en la Costa Azul.

Este domingo, con la edición impresa de ABC, esta icónica muñeca estará a disposición del lector por 7,95 euros. A partir de entonces, y hasta el 17 de junio, todos los fines de semana se podrá adquirir un nuevo vestido de la colección por 7,95 euros. Mariquita Pérez es todo un clásico desde los años 40, por eso los diseños que se pueden adquirir en esta nueva colección suponen un repaso al fondo de armario de Mariquita Pérez, con vestidos creados en 1940 y otros más actuales. Además, Mariquita Pérez no ha salido de Onil (Alicante), la empresa donde se fabrica desde sus inicios.

Era verano de 1938 en la Playa de la Concha. Leonor Coello, gran dama de la nobleza madrileña e hija del Conde Coello de Portugal, se había trasladado a San Sebastián durante la Guerra Civil Española junto a su hija de dos años, Leonor de Góngora. Juntas acostumbraban a dar largos paseos por la orilla del mar cuando había bajado el sol, la pequeña jugaba con una muñeca alemana de porcelana que había ganado en una rifa cuyos beneficios iban destinados al frente. A Leonor Coello siempre le había gustado el patronaje y la confección y, llevando a gala su buen gusto y elegancia, no tardó en vestir a la muñeca con los mismos trajecitos con los que vestía a su hija. Los bañistas las paraban por el paseo de la Concha y se deshacían en halagos al ver a esa niña rubia de ojos azules que llevaba una muñeca con un vestido idéntico.

Leonor Coello tenía una vista de lince para los negocios y vio que lo de vestir a las muñecas igual que sus dueñas, algo que había comenzado como un simple pasatiempo, podía ser una gran fuente de ingresos: una muñeca nueva y especial, que se vistiera de verdad. Pero no eran tiempos de bonanza económica y Leonor Coello no podía hacer frente a tal inversión, por lo que recurrió a su antigua compañera de colegio María del Pilar Luca de Tena de Fagalde (hija de Don Torcuato Luca de Tena, fundador de este periódico), que aportó el capital inicial para su proyecto. Aún así, quedaba todo por hacer: la muñeca necesitaba una identidad y una biografía (con padres y hermanos incluidos). También necesitaban un sitio donde fabricar la muñeca.

Para darle nombres y apellidos, Leonor Coello se reunió con los compañeros de tertulia de su marido Manuel de Góngora, escritor y redactor jefe de la revista Blanco y Negro. Entre ellos se encontraban Luis Escobar, comediógrafo y director teatral; Jacinto Guerrero, músico y autor de zarzuelas; Felipe Sassone, novelista y diplomático, Eugenio d'Ors, filósofo y académico y Victor de la Serna, periodista. Leonor les explicó que era importante que la muñeca tuviera una marcada personalidad, una familia y un nombre español con gancho. Los padrinos de la muñeca pensaron en «Mariquita» como diminutivo de María y en Pérez como apellido, ya que por aquel entonces ya era uno de los más extendidos en España.

Con la identidad de Mariquita Pérez ya creada, Leonor Coello de Portugal, la pequeña Leonor y Pilar Luca de Tena viajaron hasta Onil, en Alicante, para visitar el taller de Bernabé Molina, uno de los jugueteros más importantes del país. Le encargaron mil muñecas bajo la premisa de que debían ser idénticas a la niña. Molina le tomó medidas a la pequeña para hacer un molde idéntico a ella. La Guerra Civil ya había terminado y las dos socias y damas de sociedad se habían vuelto a instalar en Madrid. Aquellas mil unidades, confeccionadas en noviembre de 1939, se vendieron a principios de 1940 por 85 pesetas.

Mariquita Pérez, «la muñeca que se viste de verdad», se convirtió en poco tiempo en el juguete más deseado de las niñas. Un regalo al que no todas podían aspirar, ya que su precio era muy elevado y un salario medio en la España de esa época no llegaba a las 150 pesetas mensuales. Aún así, Mariquita Pérez fue un fenómeno social, que llegó a todo el mundo a través de programas de radio, canciones o, incluso, por los escaparates de sus tiendas, que causaban gran expectación. A partir de este domingo, la muñeca que fue posible gracias a Leonor Coello de Portugal y Pilar Luca de Tena, llega a los quioscos por 7,95 euros.