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La «herencia» que Doña Sofía dejó a Doña Letizia

Doña Letizia es consciente de lo «difícil» que se lo puso Doña Sofía, al dejar el listón muy alto en el área de la solidaridad

Doña Letizia recibe el beso de una niña en el colegio público Marqués de Santillana, de Palencia
Doña Letizia recibe el beso de una niña en el colegio público Marqués de Santillana, de Palencia - EFE

«Me lo has puesto muy difícil». Con estas palabras, Doña Letizia reconocía ante su predecesora, Doña Sofía, que no le sería fácil recoger su testigo y mantener el listón. «Ahora eres tú quien continúas con el trabajo que tanto me ha ilusionado -respondió Doña Sofía-. Te deseo lo mejor en esta maravillosa labor».

Esta conversación entre las dos Reinas consortes se produjo hace algo más de dos años. Doña Letizia acababa de suceder a Doña Sofía en la presidencia de honor de Unicef España, una responsabilidad más de las que asumió tras el relevo en la Corona. La Constitución no atribuye a la Consortes ninguna función, pero sí lo hace la tradición desde tiempos muy lejanos.

Las Reinas de España siempre se han volcado con lo que antes se llamaba actos benéficos y ahora se llama solidaridad. A medida que el Estado de bienestar ha ido extendiendo sus brazos protectores, ha ido evolucionando también la forma de entender la solidaridad, pero sigue habiendo -siempre lo habrá- un hueco para una Reina que quiera convertirse en altavoz de una causa justa o lleve palabras de consuelo a una familia que ha sufrido una tragedia.

Doña Letizia lo descubrió antes de convertirse en Princesa de Asturias. Dos meses antes de su boda, Madrid amaneció ensangrentada por los atentados del 11-M y ella acompañó a Doña Sofía y al Príncipe a visitar a los heridos que estaban ingresados en los distintos hospitales de la ciudad. Se vivieron momento tan duros que no pudo contener las lágrimas. Doña Sofía, tampoco. Ese día descubrió el lado amargo de su nueva vida, pero empezó a comprender que eso era lo que se esperaba de ella: que trasladara a las víctimas el sentimiento de pesar de todos los españoles. Y así fue cada vez que se producía una tragedia, ya fuera por accidentes, catástrofes naturales o atentados terroristas.

Aparte de las situaciones extremas, Doña Letizia también se sumó desde el principio a apoyar a asociaciones que necesitaban un altavoz para difundir su labor o para concienciar a la sociedad, y empezó a colaborar con la Asociación Española contra el Cáncer y la Federación Española de Enfermedades Raras. Con el tiempo, empezó a asumir las presidencias de honor que durante casi 40 años había ostentado Doña Sofía: la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), la Cruz Roja Española y el Real Patronato de la Discapacidad, aparte de Unicef España.

Entre las «funciones» heredadas de Doña Sofía, la Reina también recibió el «tesoro más preciado» de su predecesora: los viajes de Cooperación Española. Durante casi veinte años, Doña Sofía se había ocupado de llevar la solidaridad española por los países más pobres del planeta y, cuando surgía una situación de extrema necesidad que no estaba cubierta, la Reina madre recurría a su fundación, la Fundación Reina Sofía, para tratar de paliar esa necesidad. Doña Sofía se mostraba feliz en aquellos viajes agotadores, tanto física como emocionalmente, porque se conocían de primera mano situaciones desgarradoras, pero regresaba de ellos con las pilas recargadas.

Hasta ahora, Doña Letizia solo ha podido realizar un viaje de Cooperación Española, que tuvo como destino Honduras y El Salvador en 2015. Después, en 2016, este viaje se aplazó como consecuencia del bloqueo político y, para 2017, se empezó a preparar un desplazamiento con destino a Senegal, para el que aún no se anunciado ninguna fecha.

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